Los griegos. Heráclito. XV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Hasta Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher, autor de la primera edición crítica, de los fragmentos de Heráclito (1808), la hermenéutica no tomó plena relevancia filosófica, como “teoría general de la interpretación y la comprensión”. Ello, como intento de “reconstruir” la fuente del texto, de modo que permita al intérprete “fundirse” con el autor. No obstante Hans-Georg Gadamer, opina que esta versión “subjetivista” y “psicologista” de la hermeneútica, trata de alcanzar algo de antemano imposible: la “inmediación” en la lectura y comprensión de un texto, esto es, “reproducir” lo que fue la producción original de su autor, olvidando que: “La reconstrucción de las condiciones originales, igual que toda restauración, es, cara a la historicidad de nuestro ser, una empresa impotente “(Hans-Georg Gadamer: “Verdad y método”).
En este aspecto discrepa Gianni Vattimo, quien entiende que el propósito de Schleiermacher, consiste en el intento de “superar” la propia situación, entendida como un “obstáculo”, que impide captar el texto “como el autor mismo”. También Wilhelm Dilthey interpretaba la comprensión, como el intento de reconstruir, en la vivencia del intérprete (“Erlebnis”) el propio sentimiento vivido del autor. Pero creemos que Gadamer, está más atinado a este respecto. La comprensión no es un proceso reproductivo, sino esencialmente productivo, puesto que “el sentido de un texto supera a su autor, no ocasionalmente, sino siempre”. Con ello se muestra el carácter siempre práctico, de la comprensión. No se trata de la mera posición, de un observador neutral, ni la de un sujeto ante un objeto: “insta a obrar, en una comunidad histórica de interacción”.
Con Heidegger como es sabido, la hermenéutica se relaciona directamente, con la ontología de la existencia, puesto que la “comprensión”, era una estructura fundamental o “existenciario” del “Dasein”. No se trata entonces, de la mera comprensión de un texto en su contexto, sino que concierne a la propia auto-comprensión, del ser del “Dasein”, por medio del lenguaje. Para Jean Paul Gustave Ricœur, por último, el objetivo de esta disciplina, es identificar “el ser del yo”, que no puede reducirse al simple sujeto del conocimiento, sino que está abierto a múltiples experiencias, simbólicamente mediadas.
Lo que constata Gadamer, en suma, es que el tipo de comprensión, que atañe a las ciencias humanas, es más un “arte” que una “técnica”. Es decir, no se reduce a la aplicación mecánica, de un conjunto de reglas, sino que requiere un esfuerzo extra, por parte del intérprete, para intentar alcanzar una “fusión de horizontes”, sin olvidar los “prejuicios”, con los que necesariamente se parte. Pero esto no significa, que no se busquen verdades, ni que se deje de lado el rigor científico. El “método hermenéutico” trata de ciencia e, intenta conocer verdades, pero lo hace de otro modo.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.