En este artículo se pretende estudiar una parte del encargo gubernamental a la Real Sociedad Económica Matritense para la redacción de una cartilla pecuaria o ganadera en la primera mitad del siglo XIX. El contexto histórico era favorable para la creación de estos textos de enseñanza, primero para la agricultura y luego, por extensión, para la ganadería. La idea de crear cartillas rústicas para la enseñanza de campesinos nace con Jovellanos en su Informe sobre la ley agraria, y luego fue recogida por diversas Sociedades Económicas, así como, por las Cortes del Trienio Liberal que, precisamente, encomendará a éstas la misión de redactarlas. Poco se hizo, ya fuese por iniciativa propia o por encargo institucional. Hubo que esperar al reinado de Isabel II para que cuajara, a través de un concurso nacional, la creación, más que de cartillas para campesinos, de manuales de agricultura para los alumnos de primaria y secundaria. A partir de este importante concurso que ganó Alejandro Oliván muchos maestros y profesores redactaron otros textos. Paralelamente, diversos autores escribieron cartillas generales o específicas de algunos cultivos, así como almanaques.