El Barroco francés
El elemento fundamental de la era barroca francesa fue el clasicismo debido al anhelado deseo de orden después de los turbulentos años de las Frondas y que encarnaba el triunfo de Luis XIV. Es evidente que el ideal clásico se basaba en un nuevo o renacido culto a la Antigüedad en todos los ámbitos de la cultura y el arte. En literatura se impuso la denominada “regla de las tres unidades” de Aristóteles, y la imitación de la forma de escribir de los clásicos. Por su parte, en la arquitectura francesa no se dio la fantasía y el recargamiento que tradicionalmente se asocia al Barroco, si no que se intentó recuperar la interpretación que realizó el Renacimiento de las formas clásicas con los órdenes superpuestos, el frontón clásico, las columnatas, las cúpulas y las terrazas, todo ello perceptible en Versalles. En la artes figurativas -escultura y pintura- es el momento del triunfo de las escenas mitológicas y de los retratos denominados “a la antigua”, al adornarse con atributos de la época grecolatina. Pensemos en los retratos que se le hicieron del rey Sol. Luis XIV se convirtió en un moderno emperador romano.
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