El Congreso feminista obrero de Bruselas de 1900. Primera Parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Uno de los hitos más importantes del feminismo socialista tuvo lugar en febrero de 1900 en la Casa del Pueblo de Bruselas donde se celebró un congreso feminista obrero al que dedicó mucha atención en España el periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento, y que ha sido nuestra principal fuente para elaborar esta pieza en dos partes. Dicho periódico defensor de la causa del libre pensamiento siempre desarrolló una filosofía feminista que merece un estudio monográfico. La primera página de dicho semanario del día jueves 15 de febrero de 1900 se abría con el significativo título de “Por la emancipación de la mujer” para ofrecer la crónica del Congreso que había comenzado el domingo anterior. Antes se hizo una introducción con un texto propio dirigido a las mujeres españolas para que conocieran y tomaran nota de lo que se había hecho en Bélgica.
Para el periódico español el Congreso había sido un éxito por el número de congresistas. En el mismo había asistido Marie Bonnevial de la Fronde, Isabelle Gatti de Gamond, Doquier, etc. y entre los hombres los destacados socialistas belgas E. Vandervelde y Hector Denis. Debemos recordar que Bonnevial de la Fronde fue una influyente sindicalista, socialista, feminista y masona francesa, mientras que Gatti de Gamond se destacó como educadora y en el feminismo belga.
El Congreso fue abierto por Mme. Pirson Lathis (la presidenta fue Mme. Masson), que explicó el objetivo del Congreso, es decir, la educación de las mujeres “pobres del pueblo”, encarceladas en las prisiones capitalistas. Las mujeres de pueblo no eran nada, y las burguesas no eran más, pero no tenían los mismos intereses, es decir, se planteaba ya claramente desde el inicio de la reunión la diferencia entre el feminismo de tipo socialista y el que consideraba burgués. Cada uno debía luchar por su parte para la “elevación de la mujer”.
M. Beerlecht explicó que en Gante todo lo que se había hecho era fruto de las mujeres solas, y abogó para que el Congreso pusiera las bases de una organización más sólida y eficaz, ya que la lucha feminista estaba ligada de forma inseparable a la cuestión social. El delegado de Gante quiso dejar claro que los esfuerzos de los socialistas debían unirse a los de la mujer por la emancipación completa de todos, sin olvidar la tarea de intentar apartar a la mujer del clero, uno de los temas que más preocuparon al socialismo de los países católicos. Al parecer, en Gante ya había organización femenina, con tres mil mujeres sindicadas. Ahora faltaba el impulso para incorporar a estas mujeres en la lucha unida.
Representando a Lieja, M. Troclet recordó las conferencias y conciertos organizados por las mujeres en dicha localidad y las primeras dificultades organizativas que tuvieron. Pero también es cierto que constató que muchas mujeres asistían a las reuniones federales del partido obrero, un claro medio para la formación en el camino de la emancipación. Como buen socialista hizo una gran defensa de la necesidad de la organización, poniendo el énfasis en su necesidad para superar la explotación que padecían las mujeres, junto con los niños, en la industriosa Lieja.
Después habló Bonnevial de la Fronde, que representaba a tres organizaciones francesas, la Liga francesa para el derecho de la mujer, el Sindicato de la Enseñanza y la Federación Nacional de los obreros y obreras del tabaco, una organización sindical que agrupaba a unos veinte mil trabajadores y trabajadoras. Bonnevial hizo una defensa del sindicalismo mixto, es decir, de la necesidad de que en los sectores donde trabajasen hombres y mujeres los sindicatos tradicionales abriesen su militancia a las trabajadoras, poniendo el caso del sindicato parisino de floristas, frente a lo que ocurría con los tipógrafos, también de la capital francesa, que siempre habían rechazado en el seno de su sindicato a las trabajadoras cajistas. Terminó haciendo también una encendida defensa del socialismo en la lucha por la emancipación de la mujer porque afirmó que mientras no ganase a la mujer no lograría su fin completo, solamente a medias.
En el Congreso también se exploró la situación de la mujer trabajadora en Flandes. Se encargaron de ello M. Beerblock y M. Swarte.
Gatti de Gamond explicó que el gran obstáculo para la emancipación de la mujer era la falta de educación que padecía. La reivindicación de los derechos debía ir unida a la de la educación.
El diputado socialista Vandervelde que, como hemo señalado, fue un destacado miembro del Partido Obrero Belga, abogó para que las mujeres estuvieran representadas en todos los Congresos del Partido. La mujer se convertía en un elemento fundamental del socialismo porque sin ella estaba condenado a la impotencia, y sin socialismo la mujer también sufría el mismo peligro. El diputado Denis insistió en el principal problema del movimiento obrero de signo socialista, es decir, el de incluir la lucha de las mujeres en el mismo. Explicó sus luchas para conseguir que el Congreso Superior del Trabajo permitiese que las mujeres pudieran tener derecho al voto en los Consejos de Industria y Trabajo.
Seguiremos con el Congreso en una segunda parte.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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