Talleyrand. De camino a Brumario. III
Talleyrand se esforzaba por promocionar la figura del gran héroe de Francia. La ceremonia de recepción en el palacio del Luxemburgo, hecha a la medida del Directorio, le había sabido a poco y estaba seguro de que, aunque no lo diera a entender, a Napoleón también. Era notorio que a este no le gustaba la vida social, porque no se había formado en los salones del ancien régimen y se sabía de conversación limitada. A pesar de todo, Charles-Maurice decidió organizar una excepcional fiesta de fin de año… en honor de Mme Bonaparte, la exmerveilleuse Josefina Beauharnais, viuda de un general guillotinado por conspirador y que por tantas camas había pasado (entre ellas la de Barras, que la había recibido a su vez de Charles-Hippolyte Labussière) hasta aterrizar en la de Napoleón, seis años más joven que ella, pero loco por sus encantos.
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