Capitán Richard F. Burton. Mi rey y mi Dios. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Ahora bien, los paseos de Burton con su hermana, las charlas con el coronel Stisted, la vida de balneario, la visitas a Isabel en secreto, no bastaron para sanarlo. Es todo un misterio como consiguió Burton, en tan malas condiciones, escribir durante todo este periodo, pero lo cierto es que escribió, y muy bien. Es posible que la tarea de la escritura, fuese una cura para el dolor y la tristeza que le asediaban, no solo por culpa de los Arundell, sino también por culpa de Speke, que en aquel entonces andaba empeñado en hacer todo cuanto estuviese en su mano, por desacreditar y denigrar a su antiguo comandante. Estos ataques comenzaron, tan pronto arribo Speke a Inglaterra. Poco después, bajo la dirección de Laurence Oliphant, se convirtieron en un diluvio. Algunos otros, tanto amigos de Speke como enemigos de Burton, se unieron en una extensa campaña de vituperios. ¿Pero por qué no se limitó Speke, a dejar que su magnífica hazaña brillase por sí sola? Había descubierto el nacimiento del Nilo: habría bastado con anunciarlo. ¿Por qué pensó que debía destruir además a Burton?
Cuando Burton hubo llegado a Inglaterra, ya se había decidido todo lo tocante a una segunda expedición, con Speke al mando. Sir Roderick I. Murchinson, presidente de la Royal Geographical Society, ni siquiera se tomó la molestia de esperar el regreso de Burton.
Laurence Oliphant siguió ejerciendo su influencia sobre Speke durante muchos años. De joven, Oliphant, recorrió Ceilán, la India y Nepal y, escribió un volumen en el que se recogen sus aventuras. Viajó por Rusia y editó otro libro. El apoyo que dio a Speke podría proceder, de una encarnizada competición con Burton, entonces no reconocida como tal, ya que Oliphant se jactaba de haber sido él y no Burton, quien sugirió intentar la liberación de Kars, durante la Guerra de Crimea y, también, la misión de contactar con el imán y activista Schamyl en el Cáucaso. Sus viajes por oscuros lugares, hacen pensar que quizá desempeñó algún papel en “El Gran Juego” (Escribí sobre esto – la lucha entre los servicios de espionaje de Rusia e Inglaterra en Asía - cuando redacté la historia de Afganistán).
Resulta difícil definir el ascendiente de Oliphant sobre Speke. Pero lo intentaré en el próximo escrito.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.