Estado de shock
La noticia sobre la imputación judicial del expresidente Rodríguez Zapatero ha supuesto una sacudida excesiva para la cultura de izquierdas, donde la ética y la moralidad de sus representantes políticos siempre han sido un principio fundamental. En la actual polarización de la política española, donde la derecha juega una estrategia de destrucción total respecto al gobierno de izquierdas y al presidente Pedro Sánchez, resulta difícil saber qué es verdad, qué es solo una posibilidad y qué es abiertamente la práctica generalizada del lawfare por parte de una judicatura española casi totalmente alineada con la estrategia política de la derecha y la extrema derecha. Resulta evidente que se levantan imputaciones ficticias, como en el caso de la esposa de Sánchez, con un juez Peinado cuya rapidez para mover el caso y llevarlo a juicio resulta tan insólita como el hecho de que la propia judicatura no lo haya apartado de un caso en el que manifiesta una hostilidad injustificada. Desgraciadamente, también es cierto que el PSOE ha sido muy poco cuidadoso con un entorno con demasiados Ábalos, Koldos y Santos Jordán. Se podrá decir, y es cierto, que los casos de corrupción del Partido Popular son más numerosos y de mayor importancia, y que su única ventaja es que la judicatura los deja morir por antigüedad e inanición o, si hace falta, prevaricando.
¡P’alante!
- Publicado en Opinión