Bienvenidos al caos
- Escrito por Josep Burgaya
- Publicado en Opinión
La llegada al poder de Donald Trump ha resultado mucho más disruptiva de lo que podíamos esperar, incluso teniendo en cuenta sus ya muy singulares manifestaciones previas. Ha destruido cualquier noción de multilateralidad en las relaciones internacionales, instaurando una inaudita preeminencia de la fuerza bruta. La diplomacia, como medio de relación entre países y como intento dialogado de evitar conflictos, ha sido enviada al olvido. Cualquier situación de equilibrio entre los intereses globales de las potencias ha sido dinamitada en nombre de construir un nuevo mundo que, como culmen del cinismo, se ha presentado bajo el relato de poner fin a guerras preexistentes. Ha prendido fuego al comercio internacional como base del progreso compartido, considerando que su balanza comercial negativa era un robo y no, como realmente es, una brutal falta de productividad en su propio territorio. Ha instaurado aranceles comerciales desmesurados de la manera más arbitraria posible, como forma de castigar a los países cuyo sistema socioeconómico y democrático no le agrada. Nunca la metáfora del elefante en una cacharrería había sido tan adecuada como ahora. Ha ocupado la agenda mediática realizando comparecencias explosivas cada día, practicando el matonismo y humillando a quienes estaban presentes. Ha afirmado deshacer las guerras, y lo único que ha hecho es fomentar el genocidio de Israel en Gaza y Cisjordania o empujar a Ucrania a entregarse de forma dócil en manos del imperialismo ru so. Ha intervenido en Venezuela, no en nombre de la libertad, sino del petróleo, para facilitar, mediante una presidenta títere, el saqueo de los recursos naturales por parte de las multinacionales norteamericanas y, por cierto, también de la española Repsol.
Pero el desorden económico global, la desconfianza, la incertidumbre y la amenaza militar sobre todos los países latinoamericanos no han sido suficientes para un auténtico enfermo de egocentrismo que actúa con la lógica del loco y de lo imprevisible. El ataque a Irán, junto con un Israel trastornado en manos del genocida Netanyahu, ha roto ya todas las reglas. Ha destruido la parte racional de un mundo que ha luchado durante décadas buscando prioridades, manteniendo equilibrios y evitando guerras, especialmente aquellas que no se pueden ganar. No se entiende haber desencadenado el caos bélico de los últimos días sin la necesidad de tapar los escándalos políticos y morales generados dentro de Estados Unidos: desde la persecución con efectos trágicos de los inmigrantes hasta los llamados papeles de Epstein, que lo implican de manera brutal en cuestiones de abusos sexuales, prostitución y todo tipo de violencia contra menores. El tema, pese a sus esfuerzos por limitar la desclasificación de documentos, resulta tan evidente que, más pronto que tarde —si la justicia estadounidense no ha enloquecido del todo—, debería acabar con su carrera política demencial, su juicio y su encarcelamiento. En Irán, Trump y Netanyahu han dado una huida hacia adelante a costa de la estabilidad y el progreso de todo el planeta. El sionismo, que sí tiene una estrategia, aprovecha la situación para hacer una apuesta de máximos: acabar con Gaza y Cisjordania, ocupar una parte del Líbano y el territorio en disputa con Siria, pero sobre todo atemorizar y someter al mundo árabe, convirtiéndose en la única potencia de la zona y fragmentando las unidades políticas existentes. La obsesión contra Irán ha sido recurrente y ahora ha encontrado el momento y el aliado ideal en esta locura genocida.
El problema, tanto para Israel como para Estados Unidos, es que la antigua Persia es un Estado muy grande, muy poblado, con un buen nivel de desarrollo y, pese a las debilidades recientes, fuertemente armado. Ciertamente, está gobernado por un partido teocrático, algo poco deseable, exactamente lo que ocurre en Irak, Kuwait, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes, Marruecos, Siria o el propio Israel. El relato sobre la liberación de los iraníes no se sostiene por ningún lado. Una vez más, el petróleo como motivo por parte de los estadounidenses. Poco importa la generación de caos en la economía mundial: el encarecimiento súbito de los carburantes, los problemas de suministro hacia Occidente, la subida de precios, la inflación, la contracción de inversiones, la pérdida de confianza de los mercados, la parálisis de la movilidad internacional, la inseguridad… Es inevitable que Irán responda, y que lo haga atacando a los países árabes colaboradores de Israel y Estados Unidos. Difícilmente la guerra durará solo unas pocas semanas. La eliminación de la cúpula de gobierno en Irán facilita el endurecimiento del régimen, teniendo en cuenta que, más que un líder político, han eliminado al líder religioso del chiismo. Oriente Medio volverá a ser, durante años, un avispero incontrolable. Europa, como ha hecho España, debe desmarcarse y distanciarse de alguien que ha dejado de ser un aliado y se ha convertido en un gran problema. Tiempo al tiempo.
Josep Burgaya
Josep Burgaya es doctor en Historia Contemporánea por la UAB y profesor titular de la Universidad de Vic (Uvic-UCC), donde es decano de la Facultad de Empresa y Comunicación. En este momento imparte docencia en el grado de Periodismo. Ha participado en numerosos congresos internacionales y habitualmente realiza estancias en universidades de América Latina. Articulista de prensa, participa en tertulias de radio y televisión, conferenciante y ensayista, sus últimos libros publicados han sido El Estado de bienestar y sus detractores. A propósito de los orígenes y el cruce del modelo social europeo en tiempos de crisis (Octaedro, 2013) y La Economía del Absurdo. Cuando comprar más barato contribuye a perder el trabajo (Deusto, 2015), galardonado este último con el Premio Joan Fuster de Ensayo. También ha publicado Adiós a la soberanía política. Los Tratados de nueva generación (TTP, TTIP, CETA, TISA...) y qué significan para nosotros (Ediciones Invisibles, 2017), y La política, malgrat tot. De consumidors a ciutadans (Eumo, 2019). Acaba de publicar, Populismo y relato independentista en Cataluña. ¿Un peronismo de clases medias? (El Viejo Topo, 2020). Colabora con Economistas Frente a la Crisis y con Federalistas de Izquierda.
Blog: jburgaya.es
Twitter: @JosepBurgayaR
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