El test de la verdad
Los pioneros de la psicología política señalaron en su día cuáles eran los atributos que singularizaban a los líderes políticos que merecían tal calificación. De este modo, subrayaban que el mejor liderazgo concernía a quienes reunían simultáneamente tres capacidades, a saber: la de agitadores, la de organizadores y la de teóricos. Además, definían al líder o lideresa según tres pares de dimensiones: emotividad/frialdad; actividad/pasividad; y primariedad-secundariedad, concernientes al grado de pasión personal, disponibilidad para la acción y atinencia al presente o al pasado, respectivamente. Con estos mimbres, establecían una serie de combinaciones a las que añadían distinciones como las del tipo de pragmáticos o doctrinarios, conservadores o progresistas, enérgicos o flemáticos y varias distinciones más.
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