La España que queremos
La España que queremos tiene mucho que ver con la España que tenemos. Y la que tenemos, en el ámbito del Pensamiento, la Teoría y la Ciencia, deja aún mucho que desear, a no ser que nuestra ignorancia nos haga desconocer lo que la realidad visible oculta. ¿Dónde están los pensadores, los teóricos, los científicos españoles? Es decir, dónde están las personas que se hacen las grandes preguntas –hipótesis– y sugieren soluciones que conciernen a las condiciones vitales, morales y de existencia de las mayorías sociales? La mayor parte de los científicos se encuentra en el extranjero. Los otros, pensadores y teóricos, o no existen o permanecen escondidos, porque en los medios de información y opinión, cauce natural de expresión del pensar y del teorizar, la desertización en estas lides avanza cada día un trecho más. Leer tribunas libres o de opinión en nuestro país es, en demasiadas ocasiones, llorar, evocando a Mariano José de Larra. La pobreza de los contenidos, la reducción de todo a meras y superficiales frondas ideológicas de nivel muy trivial, caracterizan este género periodístico, otrora altavoz del conocimiento y la crítica, cuyo declive lastra aún más la declinación que el Periodismo va adoptando hacia el abismo. Las revistas de pensamiento o desaparecieron o circulan únicamente entre iniciados. Pero lo que parece en peligro real de consunción es el Pensamiento mismo. Y sin pensamiento no hay práctica viable. Es aquí donde el gravísimo problema del no saber adquiere todo su alcance.
- Publicado en Opinión