Indignaciones
El pintor no debe figurar en el cuadro. Salvo excepciones: Diego Velázquez, se autorretrató en su más celebre y universal pintura. Sin arrogancia, la actualidad arroja un episodio que, excepcionalmente, nos permite a los periodistas hablar de nosotros. Con la venia pues de Ustedes, les cuento: Donald J. Trump, a su regreso de una cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, cuando se proponía retornar a su país en un avión ocupado conjuntamente por él con varios centenares de periodistas, recibió una supuesta amenaza iraní para derribar su avión. Entonces, por recomendación de su escolta y con su obligada aquiescencia, abandonó la aeronave escondido en un carrito del servicio de catering. Los periodistas que le acompañaban continuaron viaje sin saber que el presidente había abandonado el avión, asumiendo involuntariamente los informadores el presunto riesgo de que el aparato fuera derribado por cazas de combate iraní. Lo sucedido se inserta dentro de la cadena de los desencuentros con los periodistas protagonizados por el mandatario, diestro en insultar a los profesionales que le formulan preguntas incómodas y tan arrogante como para amenazarlos de distintas maneras como la expulsión de sus medios.
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