Bohr. Física y culturas humanas V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En acuerdo con las condiciones ya establecidas por Niels Bohr, hemos de comprender, de un lado, que el propósito de todo experimento físico, que es obtener información en condiciones reproducibles y comunicables, únicamente nos permite emplear conceptos de la vida diaria, refinados por la terminología, cuando hemos de describir, no solo los instrumentos de medida y su funcionamiento, sino también los mismos resultados de las experiencias.
Informaciones sobre el comportamiento de un mismo objeto atómico, obtenidas en condiciones experimentales bien definidas, pero que se excluyan mutuamente, pueden, sin embargo, de acuerdo con una termología frecuente en física atómica, denominarse “complementarias”. Aunque sea imposible reunirlas en una imagen única, descrita con ayuda de los conceptos de la vida ordinaria, representan cada uno de los aspectos igualmente esenciales de todo lo que cabe aprender en este dominio, sobre el objeto en cuestión. Es justamente el reconocimiento de este carácter complementario de las analogías mecánicas, mediante las cuales se ha intentado hacer intuitivas, las diversas acciones de la radiación, lo que ha conducido a una solución enteramente satisfactoria, de los enigmas de que se ha hablado anteriormente, a propósito de las propiedades de la luz. Del mismo modo, solo teniendo en cuenta relaciones de complementariedad existentes entre las diversas enseñanzas, obtenidas sobre el comportamiento de las partículas atómicas, hemos llegado a comprender el contraste patente entre las propiedades de los modelos mecánicos ordinarios y, las leyes peculiares de estabilidad que rigen las estructuras atómicas y, que forman la base de toda explicación precisa de las propiedades físicas y químicas de la materia.
Bohr no renuncia arbitrariamente a un análisis detallado, de la casi abrumadora riqueza de nuestros conocimientos, rápidamente crecientes en el mundo de los átomos. Se trata, por el contrario, de un desarrollo racional de nuestros medios de clasificar y comprender la nueva experiencia, que, por su propia naturaleza, no encuentra lugar dentro del marco de una descripción causal. Lejos de todo misticismo, totalmente contrario al espíritu de la ciencia, el punto de vista de la complementariedad, debe considerarse como una generalización lógica del ideal de causalidad.
Pues eso.
Continuará
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.