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La diversidad en la Italia previa al Risorgimento


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando se aborda el estudio de la unificación italiana se acepta, de antemano, la existencia de una voluntad común o compartida por la mayoría de los habitantes de la península Itálica sobre la idea de construir un Estado para superar la fragmentación política existente desde siempre. A lo sumo se acepta que existían distintos proyectos: el republicano liberal y democrático de Mazzini, el papal, mucho más moderado de Gioberti, y el final y exitoso monárquico liberal, pero moderado, vertebrado por la dinastía de los Saboya en el Piamonte. Pero la realidad es tozuda, y además de la diversidad de proyectos, existió otra relacionada con los distintos intereses de los grupos sociales italianos, además de la vinculada a la geografía. De todo esto trata la presente pieza.

Los miembros de los sectores o estamentos privilegiados del Antiguo Régimen bascularon, en general, entre el más puro inmovilismo con el mantenimiento del sistema de estados existentes, y la necesidad de emprender reformas administrativas y económicas en los tiempos de la ocupación napoleónica, un poco como los afrancesados en España. En todo caso, ni unos ni otros buscaban crear una Italia unida.

En ese momento de ocupación francesa y, sobre todo, en tiempos de la Restauración, muchos liberales en el seno de la burguesía y de los ejércitos, organizaron sociedades secretas, como la de la Carbonería, para poner en marcha un método conspirativo con el fin de derribar los regímenes absolutistas italianos, detectándose un tímido nacionalismo entre ellos, pero poco más. En todo caso, este método revolucionario demostraría muy pronto sus limitaciones por no plantear una estrategia común, pero, sobre todo, por no conectar con las clases populares. Las conspiraciones terminaron todas en completos fracasos.

En relación con las diferencias geográficas es evidente que el panorama social, económico y político del sur difería radicalmente del norte, y eso terminaría siendo muy determinante en el propio proceso unificador. El sur, es decir, el Reino de las Dos Sicilias, vivía en una situación de intenso retraso con una agricultura de escasos rendimientos y con una estructura de la propiedad vinculada a los estamentos privilegiados. Además, era el estado más absolutista, si descartamos los Estados Pontificios, bajo el gobierno de los Borbones. Los sectores liberales y avanzados de este Reino pretendían acabar con este estado de cosas en lo político, social, y económico, pero no parecía que pesaran mucho en la unión de Italia.

En el norte, en cambio, existía mayor conciencia nacional entre la burguesía, eso sí, por su dimensión industrial, comercial y hasta agrícola, es decir, por motivaciones económicas. Se buscaba la superación de las fronteras para crear un mercado nacional para el desarrollo de su naciente Revolución Industrial y para una agricultura mucho más avanzada y productiva, necesitada de mercados. En todo caso, si no se construía un nuevo Estado unido, al menos se podría ensayar una fórmula parecida al Zollverein alemán, es decir, una unión aduanera, pero, en realidad, exclusivamente, con los estados del norte porque parecía casi imposible entenderse económicamente, tanto con los Estados Pontificios, como con el Reino de las Dos Sicilias. Además, en el norte estaban avanzando políticamente hacia regímenes liberales, aunque fueran muy moderados.

¿Y el papado? Como evidente fuerza política y, sobre todo, espiritual, constituía un factor fundamental que debía tenerse en cuenta. En principio, no era radicalmente antinacionalista, eso sí, siempre que no se cuestionase su poder y pudiera ser la cabeza rectora de un proceso unificador. Pero lo que más le importaba era condenar y combatir cualquier veleidad liberal porque el liberalismo podía cuestionar, precisamente su poder temporal, y pensaba que también el espiritual, cuando, en realidad, la unificación nunca tocó este poder, espiritual, dado el carácter moderado del liberalismo italiano, aunque sí el temporal.

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

 

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