La protección de la libertad de la mujer embarazada en Estados Unidos para elegir abortar llegó después de un complejo proceso judicial según la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos de 1973 sobre el caso Roe contra Wade, y que supuso la derogación de muchas disposiciones de distintos Estados y del conjunto federal sobre el aborto, además de intensificar un debate intensísimo en la sociedad norteamericana entre los contrarios al derecho a abortar y los partidarios de este derecho, con grandes connotaciones políticas, ya que, a pesar de la división interna inicial sobre este tema en el Partido Republicano el mismo se convirtió, junto con las Iglesias y distintas confesiones religiosas y grupos extremistas antiabortistas, en firme defensor de la anulación del derecho, frente a las organizaciones feministas, de defensa de derechos y libertades, con el apoyo decidido del Partido Demócrata. Esta polémica no se ha cerrado, precisamente, con el reciente dictamen de junio de 2022.