Diálogo con mi autocensura
El otro día mi autocensura me obligó a sentarme a la mesa:
--Vamos a ver –me dijo imperiosamente--, ¿Nunca aprenderás?
- Publicado en Opinión
El otro día mi autocensura me obligó a sentarme a la mesa:
--Vamos a ver –me dijo imperiosamente--, ¿Nunca aprenderás?
Lo que está sucediendo en Gaza se llama genocidio. Dado el ahistoricismo y la desinformación que sufrimos, para muchos es algo nuevo. Pero ni es la primera vez (recuérdense la Nabka o Sabra y Chatila) ni el único lugar. Yemen, por ejemplo, lleva una decena de años en una guerra olvidada en la que la mitad de los muertos (250 mil) son niños. No nos extrañan estas cosas, por lo que se verá. Ni que el contador de las víctimas de Gaza se haya ralentizado en 6 decenas de mil (hay organismos fiables que aseguran que se superan las 100 mil).
Ya no se sabe quiénes son buenos, malos, agresores y agredidos. Hay minorías que se creen selectas y que por lo tanto se apropian del derecho a determinar quiénes son unos y otros. Por supuesto ellos siempre son los buenos y agredidos. Como la Historia (la fidedigna) es semejante a un libro de actas o de contabilidad, no quieren que nos interesemos por ella.
Hablando cronológicamente, ¿existen dos Europas, la inicial, como proyecto europeísta verdaderamente autónomo, y otra posterior, que comenzó a redibujarse en 1992 por los acuerdos de Maastrich, o todo fue un espejismo de la Guerra Fría, en el cual siempre actuó la mano invisible angloamericana a través de múltiples instrumentos económicos, financieros, militares?
Hubo un tiempo en el que teníamos la convicción de que la democracia era irreversible. Razonábamos mal, porque había evidencias suficientes para pensar lo contrario. Vivíamos rodeados de golpes de estado, de guerras de rapiña (aunque se decía que por la libertad), de violencia económica e incluso intelectual, pero preferíamos mirar hacia el mundo de las apariencias bellas, pero artificiales.
El mundo está en una grave crisis y la élite que nos ha tocado ha decidido resolverla agudizándola. Uno de esos diarios que inventan su propia realidad, dice lo siguiente: Zeta traicionado. Be compra sus aviones a Ce. El diario no puede escapar a la permanente intriga. Sin embargo, no hay tal traición: la compraventa no formaba parte de ningún proyecto místico–ideológico en el que cupiera traición. Comprobado que los aviones de Ce ofrecen mejores prestaciones que los de Zeta para determinadas funciones, Be cambió libremente de vendedor, sin que hubiera traición ni ruptura de relaciones ni represalias ni mucho menos guerra de castigo. Sin quererlo el diario retrata a su propio mundo.
Toda nación tiene dos áreas de acción. Una exterior y otra interior. La exterior debe ser la más importante. Muchos de los presidentes o jefes de gobierno provienen de ahí. Cuando uno de ellos cae le sustituye el ministro de exteriores. En la interna está economía. De ambas, dicen que prima la primera. Sin embargo, la segunda tiene más capacidad de maniobra. Si el gobierno aprobara un cinco por ciento de gasto en defensa, ¿quién podría obstaculizar la decisión, aparte de la realidad?
En realidad nada nuevo; quizás que las máscaras comienzan a decolorarse. A este paso quizás deberíamos reclamar aquella no europeidad nuestra que proclamaban los “sí” europeos. Serlo comienza a incomodar.
España, afortunadamente, supo alejarse de dos guerras mundiales; por lo tanto, no tiene experiencia, aunque sea memorística, de aquella catástrofe humana, material y moral. Estamos seguros de que el pueblo español no es belicista; no obstante, esa falta de experiencia podría ser un inconveniente frente a aquellos que irresponsablemente alimentan las calderas del diablo, haciéndonos creer que todos piensan como ellos.
Decía Confucio que cuando el sabio señala a la Luna, el necio mira al dedo. Quizás este sea uno de los problemas de la modernidad. Parece que en Sevilla hay conmoción porque a la Macarena le han alterado las pestañas. Quizás más triste hubiera sido descubrir que no se cumplen (sobre todo por lo de las guerras) las enseñanzas del Evangelio.
Trump, después de bombardear a Irán, ha advertido: “Cualquier represalia de Irán contra EEUU será respondida con una fuerza mucho mayor de la que se ha visto esta noche”. ¿Había atacado Irán a EEUU? No. ¿Fue Irán el primero en atacar a Israel? Tampoco. ¿Tiene armas nucleares o proyectos sobre ellas? La OIEA asegura que no (y calla con Israel). ¿Es esto Derecho internacional? No lo sabemos. Quizás reglas. ¿Alguna particularidad? Posiblemente Trump será menos querido por sus electores aislacionistas y más por los portavoces oficiales de la UE.
Frente a los prudentes, los fatuos se envalentonan. Es el problema de los que miden sus actos y contienen sus lenguas. El obispo de Madrid, Enrique Tarancón, lo dijo varias veces: el exceso de prudencia es una imprudencia. ¿Cuál es la imprudencia? Que demos pábulo a toda una serie de cosas que son, hablando “prudentemente”, impresentables.
Dicen que a las tres humillaciones al hombre (mejor que del hombre) hay que sumarle una cuarta.
Del dios Pseudologos al dios Marte
Nunca nos fiemos de los que nutren guerras ajenas. Son más violentos y culpables que los propios contendientes, que tienen el valor de arrostrar su propia destrucción.
Nuestra sociedad no incita al examen de conciencia. Al contrario, invita a cubrir los espejos, a desviar la mirada e ignorar lo incómodo o complejo. Todo lo que no nos afecte directamente –y ni eso: es incomprensible la apatía social-- nos es ajeno.
En un tiempo donde la veracidad sufre tan fuertes ataques habría que recurrir a la duda como medida cautelar. Si en lo asentado históricamente no tenemos seguridad ¿cómo suponerla en lo actual, sujeto a fuertes intereses?
En los genes de Inglaterra anida la pulsión de dividir y enfrentar. Si se va de un lugar (como la India), lo deja troceado. Ya regresará para apoyar a una de las partes y debilitar a la otra. Esto opera también en lo ideológico. España, con relación a Hispanoamérica, lo ha olvidado.
Decía Voltaire que la civilización no acaba con la barbarie, sino que la perfecciona. ¿Ha cambiado algo?
Tal como si de los hilos de un telar se tratara, hay nudos históricos que impiden tejer la verdad. Un mundo de apariencias falsas, de mentiras y verdades embolsadas en sus contrarias, impiden que se teja esa verdad tan necesaria para la humanidad.
La frase de doña Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casafuerte, española desde 2007, exdiputada del PP, no es dramática, es demagógica. Quizás un intento de salir de la nada en la que se encuentra. No nos extraña que la quitaran de portavoz. Muchos de estos políticos nos recuerdan a esos escupefuegos de circo que son incombustibles, siempre que sea dentro del orden establecido.
"Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Voltaire
El lenguaje puede ser un instrumento distorsionador. Ocurre cuando las palabras pierden su sentido original y por vía de la propaganda y de la manipulación se convierten en su antítesis. Recordemos la frase de Tocqueville: “… que los ciudadanos disfruten con tal de que no piensen sino en disfrutar...”. Ocurre mucho en la esfera de los principios políticos.
Cuando se habla de cultura se piensa en un elemento meramente académico que nada tiene que ver con la labor pedestre y enfangada de la política. En casos se acepta una relación entre cultura y política, pero en la que prima aquella. Quizás porque la idea de civilización narcotiza tanto que permite aceptar que una sociedad civilizada realice actos incivilizados (como bendecir tanques). Siempre surge la excusa de la necesidad.
El mayor bien que le pueden quitar a una persona, a un pueblo, a una cultura, es el de la voluntad. Sin ella todas las virtudes de las que se disponga son endebles, precarias, seguramente efímeras. Sus sujetos pueden ser fuertes temporalmente, pero si caen, es fácilmente esperable que no se levanten, bastante tenían con estar en pie.
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.
¿Por qué es importante tu aportación?
Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.
¿Si tengo algún problema en mi transacción?
Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.