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Occidente en su propio laberinto (I)


(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)
© DonkeyHotey © DonkeyHotey

Los archivos de Epstein son un hito trascendental, gravísimo (3 millones de páginas de documentos, 180 mil imágenes, 2.000 vídeos) pero no dejemos que oscurezcan lo demás. No es un hecho aislado sino un eslabón más de toda una larga cadena. Incluso una consecuencia. Lo demás no es menos grave, y también hay niños.

Siempre nos ha sorprendido que lo de Clinton con Mónica Lewinsky pesara más que sus seis guerras (una de las cuales descuartizó un país europeo) y más que su política exterior, que nos ha situado donde estamos Recuérdense las advertencias de Kennan sobre la expansión hacia el este. Suena a exagerado, pero las escaladas llevan a riesgos incontrolables. Se olvida el último escalón nuclear. Tantos errores no invitan a la confianza. No lo afirmamos nosotros, sino grandes geopolíticos y excargos importantes de la administración pública, en su mayoría estadounidenses (secretarios y subsecretarios de Estado, cuerpo diplomático, cuerpo en la ONU, miembros de verificación y control nuclear, etc.). Ni son antioccidentalistas ni alarmistas ni pacifistas, sino realistas. Lamentablemente, los europeos del mismo nivel son olímpicamente ignorados. Por el contrario. hay quienes están dispuestos a luchar hasta el último europeo que no sea él o sus hijos. Boris Johnson es un ejemplo de tal sentido del deber ajeno. Todo esto sin olvidar el hilo rojo que se extiende y enmaraña desde Oriente Medio hasta el Lejano Oriente. Ahora toca Israel Irán. Por lo visto uno de ellos ha de desaparecer; en nombre de los tópicos de siempre. Por cierto, ¿existen los genocidios inmateriales? Palestina ha desaparecido de la Sección de Oriente Próximo del Museo Británico.

Lo de Epstein lleva a mucho más. Es como el iceberg que sólo muestra la parte menor de su masa. Ya hubo un caso parecido en el Reino Unido durante la etapa en la que Starmer dirigía la Fiscalía General. Paul Williamson, oficial principal de la Operación Stovewood, dijo que “una “mezcla tóxica” de factores permitió que los abusadores actuaran casi sin control en Rotherham desde aproximadamente 1997 hasta 2013”. “Un secreto a voces”, escribió un diario. Es decir, que se sabía y toleraba. El asunto aún coleteaba en 2025, sin que se haya cerrado totalmente (además, ocurrirá como con la droga; se detiene al vendedor callejero, no al gran artífice. Ya en su tiempo el Imperio británico tuvo dos guerras del opio, justificadas por la necesidad de equilibrar su balanza comercial con China). ¿Hubo alguna experiencia anterior a Rotherham? Sí, en Telford, en 1977, con un número similar de casos. Y no era nada nuevo. Ya en el siglo XIX se documenta el retorcimiento de lo retorcido: niños disfrazados de niñas y actuando sexualmente como tales.

Una “mezcla tóxica”, en efecto. No es sólo el problema de unas minorías impunes, sino el síntoma de una necrosis irreversible. Siempre ha habido delincuentes, pero no tan impunes ni enraizados. Han roto las fronteras de la marginalidad. Es un “secreto a voces”, pero la nueva normalidad cubrirá la realidad con paneles que digan loqueseaFest. En una sociedad automatizada bastará con que el motor haga ruido. Que no se mueva es indiferente.

Ideología

Estamos ante una amalgama de males relacionados entre sí; un pez que se muerde la cola. Y Europa no va a la zaga. La economía determinó la ideología, pero aquella ya no le puede señalar a esta qué le conviene. La ideología se ha impuesto, cargada de soberbia y prejuicios. El soberbio es un ciego (no ve su propia condición) que cree haber caído en gracia a los dioses. Carece de las cualidades del orgulloso y no las necesita; le basta con inventarlas e imponer sus escenificaciones.

El enriquecimiento es el único valor cotizable. ¿Cuánto han dado? ¿Nada? Nada vale la aportación. Objeción: hay muchos ciudadanos solidarios. Sí, por lo tanto, ¿para qué queremos partidos políticos que realicen la justicia social si tenemos las ong que hacen obras de caridad? Una asociación y unas cuotas por cada problema. ¿Llegará la bolsa del ciudadano empático con 800 euros de alquiler? Esta valoración crematística, si es mala en sí, peor si se moraliza. La ausencia de principios bajo la máscara ideológica.

Un enemigo exterior cohesiona y justifica cualquier sacrificio y fracaso. Si no existe, se provoca. No importa el coste, pasa a la partida de la deuda infinita. Mientras tanto, se reducen los gastos sociales en proporción inversa al aumento de las grandes fortunas (4 segundos para acumular un sueldo anual corriente). Que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, es otro anacronismo. En todo caso la posverdad es la posverdad que diga la casta.

El Gran Soberbio creía en una victoria definitiva sobre el resto del mundo, lo cual convertía en inútil todo lo que no fuera su propio éxito. El Minotauro, al modo de la narración de Cortázar, en vez de alimentarse de sus rehenes, danzaba con ellos en el laberinto.

Una soberbia tan despreocupada de la realidad que le bastó con convertir la contrahistoria en historia. La ofensa es defensa, la defensa es ofensa. Daoiz y Velarde atacaron a Napoleón. Efectivo para quienes no siguen la cadena de los hechos históricos.

Como filosofía, un funcionalismo innominado. Lo que es, lo “es” por serlo. ¿Qué hay que justifique más que la inmaterialidad de la finanza y su poder? Se impusieron principios sin razonamiento lógico ni su cultura los necesitó. No preocupa que las razonas se contradigan entre sí. La propia razón es una limitación intolerable. Lo que se puede allí, no se puede aquí. Magnífico el polaco-inglés B. Malinovsky: Cada elemento cultural existe porque cumple una función vital para satisfacer necesidades humanas”. Pero, ¿quién crea y suple esas necesidades? ¿Que no hay petróleo? Se le pide educadamente al vecino, previo desapoderamiento de su representante.

Ese mundo no ha de justificarse con nadie. Los que eran héroes de Irak siguen siéndolo para Hollywood. Para nosotros, los casos Maduro y Epstein tienen cierta conexión: los jefes de Gobierno, de Estado, no son nadie, se les puede secuestrar… o chantajear. El mundo de los cebos es muy antiguo

Mal económico

Está admitido que las estructuras económicas crean culturas e ideologías acordes con sus intereses. Pero en este caso ocurrió que sus gestores adquirieron autonomía e imposibilitaron cualquier cambio económico necesario. ¿Cómo la soberbia va a reconocer que es falible? Los propagandistas de todo esto, escépticos, nihilistas, individualistas, narcisistas, crematísticos, rudimentariamente cibernéticos, ejercientes del unipensamiento, felices mientras arde el mundo, consideran que todo lo que no cuadra con sus parámetros está decrépito. ¿Cómo podrán así recordar que hubo épocas con otras soluciones, como la del Teléfono Rojo (Kennedy) o de la Ostpolitik (Willy Brandt, Egon Bahr, Helmut Schmidt, Helmut Kohl. Incluso Nixon y Ángela Merkel). Parece que va ganando el proyecto de Rainer Barzel, que para no variar hubo de dimitir más tarde por el escándalo Flick, personaje que recuerda a los males actuales.

Lo esperado de aquella Europa y lo elaborado por esta no coinciden. Hoy por hoy no sabemos cuál es el proyecto de la UE. Aquella ilusión se ha esfumado. Vemos que ha tomado una deriva autoritaria, no democrática, contendiente. En 2008 el PIB de la UE superaba en poco al de EE.UU. En la actualidad el de la UE es un tercio menor (30 billones a 20). EEUU crece un 2,8, la UE un 1,1. La productividad laboral de la UE es un 38 por ciento inferior a la de EE.UU.

Y si los números son malos, el espíritu es peor. La UE se ha plegado a su autodestrucción. Ya no es rival para EEUU. Encima ha de contribuir a la recuperación de estos. Un billón (un millón de millones) trescientos cincuenta mil millones de dólares para contentar a Trump.

Pero lo más grave no es que se perjudique a sí misma, sino que arrastra a los Estados que la integran. Estos, bajo sus directrices, debilitan sus soberanías y todo lo que ello implica. ¿Qué funciones quedarán? ¿Las policiales, judiciales, militares? ¿Qué procedimientos? ¿Más dinero ex nihilo y mucha más deuda? ¿Desaparición del Estado del bienestar a costa de los humildes que ganan en un año lo que otros en cuatro segundos?¿A qué parte de los servicios sociales se les dará el hachazo, a la sanidad, educación, vivienda, pensiones, ayudas a los más menesterosos? ¿A todos?

La paz y la guerra

¿Qué guerra? Una anunciada sin preguntar a nadie y que no es querida por nadie. ¿No es significativo que las abstenciones en las europeas aumentaran según se avanzaba hacia el este? Sin transparencia, sin la posibilidad de veto (o necesidad de unanimidad) que se exige para las cuestiones sociales. Aquí, la limitación del 3 por ciento para lo social, no existe. Una guerra de la Comisión Europea, o mejor, de su presidenta, quizás nostálgica de victorias imposibles. ¿De dónde procede su poder? No creemos que de sus éxitos personales en política. No salió bien del Ministerio de Defensa. Vamos en dirección contraria, como los conductores suicidas.

Una guerra además sin coordinación ni planificación por parte de los Estados; sin objetivos claros ni medios acordes. Un belicismo extraño: lo primero que se prepara ante una guerra anunciada (por ellos) son la agricultura, la industria, la tecnología. Pero Europa hace todo lo contrario: se desindustrializa (principalmente por el alza de los precios de la energía, encarecida tres o cuatro veces); abandona la agricultura; retrocede en el campo tecnológico, debilita lazos con países que habrían de suministrar materias primas y tecnología. ¿Es Groenlandia la prueba de que nuestra independencia se ha fortalecido? Oyendo a la Primera Ministra de Dinamarca se diría que sí (la amenazan viene por el oeste y ella amaga por el este). ¿Dónde los datos para decisión tan devastadora? Deberíamos repasar las causas y justificaciones que se dieron en la crisis de los misiles (1962) para comparar las coherencias (de paso veamos las cláusulas secretas, silenciadas durante décadas; quizás por temor a quienes asesinaron a Kennedy). ¿No sería fundamental aclarar antes dónde sería el campo de batalla? ¿Se repetiría el resultado de 1945, es decir, Europa arrasada y EEUU recuperado de su crisis? Hay todavía ingenuos que creen en dàdivas como el plan Marshall. Que le pregunten a Inglaterra, que tuvo que ceder hasta sus bases militares.

Antes de embarcarse en cualquier aventura ¿no sería necesario asentar previamente ese proyecto europeo? (ni siquiera se especula entre federalismo o confederalismo). ¿Sabemos quién es su sujeto principal? ¿Lo son sus ciudadanos directamente (los referéndums oportunamente aplicados son muy clarificadores), la Comisión, los Jefes de Estado, resoluciones de los parlamentos nacionales? ¿Cuál su sistema de representación? (el Parlamento Europeo, con las actuales competencias, no; cada dos por tres es apabullado, aparte de su mayoritaria docilidad). ¿Qué sistema de control político? ¿Cómo se conjugan los poderes de la UE y los de sus Estados, estos progresivamente debilitados por la vía de los hechos? ¿Dónde figuran las competencias militares, su estructura de mando, una industria unificada para armarlo? Que no nos confundan con el artículo 47.2 del Tratado de Lisboa porque es un mecanismo de reacción ante una agresión militar a la UE (que por ahora no se ha producido. Hablamos de Groenlandia). Un calco del artículo 5 del Tratado de la Otan. En todo caso cabría activarlo por los actos del Reino Unido, país extraño a la UE, en las aguas españolas cerca de Gibraltar.

Ante horizontes tan ambiciosos ¿qué significado tiene que el canciller alemán haya anunciado su salida del desarrollo conjunto con Francia y España del avión de combate de nueva generación (FCAS), alegando requisitos militares fundamentalmente diferentes? Diferentes. Es decir, que cuando se tiene suficiente fuerza lo nacional se impone a lo europeo, dejando colgados a los socios. Si se es débil se le sanciona. ¿Era un insulto al F35, que puede ser inhabilitado a gusto de su vendedor?

Ya se habla de nuevo de una Europa a dos velocidades, una, central, autonombrada, y otra periférica, subalterna, que lógicamente coincide con el deseo de sustituir la unanimidad con la mayoría. ¿Caracol y tortuga separados? (Alemania ha visto reducida su industria en un 20 por ciento; no van mejor los demás países a pesar de algunas euforias cómicas en la Conferencia de Munich). ¿Quién establecería esa distinción? ¿Alemania, Francia, países nórdicos (que tendrán mucho PIB per capita, pero sin peso total), Italia, queriendo sustituir a Francia en el eje directivo? ¿Inventarán para Gran Bretaña un telesilla sobre el Canal de la Mancha? ¿De nuevo los vagos del sur a trabajar de sol a sol y los aplicados del norte en los sillones de cuero? La conversión de las monedas nacionales en euros (a imagen y semejanza del marco alemán) provocó que muchos países, como España o Italia perdieran un 40 por ciento de su poder adquisitivo. Recordemos qué pasó con nuestra industria. ¿No estaremos hablando de un eje piramidal entre EEUU, Europa de primera y Europa de segunda? ¿Canibalización en cascada? ¿Qué paguen los más débiles?

Como telón de fondo este diseño se plantea como el único posible frente a un mundo que se regionaliza. Sí, se regionaliza económica, comercialmente, sin perder su soberanía nacional. Asia, África, América, avanzan tal como son. Una cosa era una unión económica y otra acabar, sin proyecto proclamado, con los Estados. Nos llevan a ciegas.


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