El caso catalán Las culturas populares que antaño informaban las sociedades europeas desaparecieron en el siglo XVIII, víctimas del empuje de la Ilustración. En términos antropológicos, la “culture populaire” hubo de ceder el paso a la “culture savante”. En palabras del historiador Peter Burke (1), “En 1500 la cultura popular era una cultura de todos; una segunda cultura para los más instruidos, y la única para el resto. Sin embargo, en 1800 y en la mayor parte de Europa, el clero, la nobleza, los mercaderes, los de profesiones liberales —y las esposas de todos ellos— habían abandonado la cultura de las clases más bajas, de los que estaban separados —ahora más que nunca— por profundas diferencias en cuanto a la visión que tenían del mundo”. La antigua cultura popular perdió todo su prestigio, y pronto desapareció por el sumidero de la Historia.