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Joaquim Pisa

Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla.Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).

¿Arde Barcelona?

El espectáculo de miles de adolescentes independentistas incendiando centenares de contenedores, destrozando mobiliario urbano de todo tipo, insultando y agrediendo a los vecinos despavoridos por esas acciones y saqueando tiendas de lujo del centro de Barcelona, ha removido las tripas de la mayoría de ciudadanos de esta urbe, acostumbrados desde hace años a todo tipo de manifestaciones públicas tan masivas como ausentes de violencia, o a que ésta en caso de producirse esté limitada a la acción de grupúsculos marginales.

Barcelona a sangre y fuego. La violencia política en las memorias inéditas de Jesús Ulled Altemir, dirigente lerrouxista

Recientemente he tenido acceso al manuscrito de las memorias inéditas de Jesús Ulled Altemir por cortesía de su hijo, Jesús Ulled Murrieta. De Jesús Ulled padre ya he escrito aquí en alguna ocasión anterior: de origen aragonés, lerrouxista de primera hora junto a su padre Antonio y sus hermanos Rafael y José y muy activo en la Barcelona que fue llamada la Rosa de Fuego, su carrera política fue tan accidentada como sobresaliente.

Tras la batalla por Barcelona

Las recientes elecciones generales y municipales han dibujado una recomposición de fuerzas políticas en Barcelona que a pesar del ruido y la furia desatadas altera poco la situación previa, aunque se presta a lecturas diversas.

Catalunya: cultura charnega, identidad popular

En 1900, uno de cada dos ciudadanos empadronados en la ciudad de Barcelona tenía al menos un abuelo o abuela nacido en Aragón. Era la consecuencia directa de las sucesivas oleadas de inmigración hacia la capital catalana que comenzaron una vez finalizadas las guerras napoleónicas, y se acentuaron con la primera Exposición Universal barcelonesa (1888). Apenas comenzado el siglo XX se produjo una gran oleada de inmigrantes murcianos, valencianos y sobre todo de nuevo aragoneses, que llegaron a la ciudad para trabajar en las obras del Gran Metro y de la Exposición Universal de 1929. Otra ola menor se produjo en los años treinta, durante la República, y finalmente en los cincuenta y primeros sesenta fueron cientos de miles los andaluces, aragoneses, gallegos, extremeños y castellanos que se establecieron en la urbe barcelonesa y las ciudades de su entorno inmediato.

Los responsables intelectuales del “procés” no están en el banquillo del Supremo ni se les espera

El “Consell Assessor per a la Transició Nacional” fue un órgano creado por la Generalitat de Catalunya en 2013, según Decreto 113/2013, de 12 de febrero. Su principal objetivo era, presuntamente, asesorar a la Generalitat en el proceso de independencia de Catalunya, que debía culminar con el nacimiento del nuevo Estado tras la celebración de un referéndum de autodeterminación en dicha comunidad autónoma. En la práctica, el Consell se convirtió en un prescriptor de “estructuras de Estado” para la inminente (eso creían ellos) Catalunya independiente.

Una lectura en clave social del secesionismo catalán

Una lectura en clave social del secesionismo catalán Se atribuye al político catalanista (y más tarde franquista) Francesc Cambó una frase que vino a grabarse a fuego en el frontispicio de Solidaritat Catalana, aquella coalición electoral que formaron desde los carlistas a los republicanos nacionalistas a principios del siglo XX, que expresaba con precisión la ingenuidad y la mala fe que guiaba los actos de aquellos burgueses: “gracias a Solidaritat Catalana ya no hay patronos ni trabajadores, ¡ahora todos somos catalanes!”. La tosquedad del clasismo que encierra solo fue igualada años después por un ministro de Franco en la inmediata postguerra, cuando declaró: “nosotros (el Régimen franquista) hemos acabado con la lucha de clases en España”. Ingenuidad y mala fe a partes iguales.

La Catalunya de Chaves Nogales y la de hoy

La reciente reedición de ¿Qué pasa en Cataluña?, un viejo texto del periodista andaluz Manuel Chaves Nogales (1), ha desvelado el paralelismo existente en lo que se refiere a la llamada “cuestión catalana” entre su época, la Segunda República, y la actual; dos momentos históricos alejados en el calendario por casi un siglo, pero políticamente tan próximos que esa cercanía resulta altamente inquietante. Su autor, olvidado hasta fecha reciente, merece al menos una breve introducción.

La Catalunya real no luce barretina ni tricornio

La Catalunya real no luce barretina ni tricornio Un interesante artículo publicado en la edición catalana de El País el pasado 9 de noviembre (1) viene a señalar como en la Catalunya actual el ruido y la furia desencadenados por los nacionalistas, sean catalanistas o españolistas, ha conseguido en pocos años silenciar la Catalunya mayoritaria, que no es otra que la Catalunya del trabajo y la brega por la vida, cuya expresión política son las diferentes corrientes de la izquierda organizada.

Lecciones de Quebec para Catalunya

Las recientes elecciones autonómicas celebradas en Quebec han arrojado resultados impensables unos pocos años atrás. El Partido Quebequés (PQ), que desde hace décadas aglutina al independentismo en esa provincia canadiense, no solo ha continuado retrocediendo como en los últimos años sino que se ha hundido de un modo que presagia su desaparición, al menos bajo la marca y forma organizativa actuales. El independentismo quebequés está al parecer, en crisis total.

¿Hacia la partición de Catalunya?

¿Hacia la partición de Catalunya? En distintas poblaciones de Catalunya han menudeado últimamente los choques entre secesionistas y los ahora llamados “unionistas”. No tiene mayor importancia cual es la excusa para esa violencia todavía de baja intensidad, en este caso la pugna creada en torno a los ya famosos lazos amarillos; lo verdaderamente significativo es que hayan comenzado a producirse hechos en que esa violencia hasta ahora verbal se dé ya de forma física.

El Valle de los Caídos catalán

El diario El Periódico de Catalunya recordaba en su edición del pasado 14 de agosto que la “República Catalana” virtual que vivimos sigue atesorando monumentos del fascismo español, como ese monolito de Tortosa, “que el Parlament aprobó retirar hace dos años y medio pero que sigue en pie después de que un referéndum en el municipio defendiera la continuidad de este monumento conmemorativo de la batalla del Ebro”. Tortosa es un municipio gobernado conjuntamente por el PDCat (partido sucesor de la pujolista CDC) y por ERC.

El Estatuto catalán de 2006. Claves para entender la situación actual en Catalunya

El Estatuto catalán actual (2006) fue un empeño personal de Pasqual Maragall, cuyo objetivo inicial no fue tanto mejorar el autogobierno de Catalunya como dar satisfacción a ERC y a los sectores nacionalistas del PSC e IC-EUiA, todos integrantes del Primer Tripartito de Izquierdas, que reclamaban con insistencia “anar més lluny” (ir más lejos) del texto entonces vigente, que era el aprobado en 1979, durante la Transición, heredero lejano a su vez del Estatuto aprobado durante la Segunda República española en 1932.

Catalunya y España: élites, poder, hegemonía, multiculturalidad

“¿Catalunya? ¿España? Nadie me presentó nunca a esas señoras” (Josep Ramoneda).

1. Lo que se ventila entre Catalunya y España desde hace un siglo y medio, no es otra cosa que el reparto de poder entre las élites catalanas y las élites españolas. Nada más. Y nada menos.

Las neotradiciones como motores culturales nacionalizadores. El caso catalán

El caso catalán Las culturas populares que antaño informaban las sociedades europeas desaparecieron en el siglo XVIII, víctimas del empuje de la Ilustración. En términos antropológicos, la “culture populaire” hubo de ceder el paso a la “culture savante”. En palabras del historiador Peter Burke (1), “En 1500 la cultura popular era una cultura de todos; una segunda cultura para los más instruidos, y la única para el resto. Sin embargo, en 1800 y en la mayor parte de Europa, el clero, la nobleza, los mercaderes, los de profesiones liberales —y las esposas de todos ellos— habían abandonado la cultura de las clases más bajas, de los que estaban separados —ahora más que nunca— por profundas diferencias en cuanto a la visión que tenían del mundo”. La antigua cultura popular perdió todo su prestigio, y pronto desapareció por el sumidero de la Historia.

El catalanismo político como impulsor del imperialismo español. A propósito de la reedición de “Catalanisme i revolució burgesa”

La reedición de Catalanisme i revolució burgesa (1), uno de los textos básicos de la historiografía española contemporánea y acaso la aportación intelectual más importante de Jordi Solé Tura (2), llega en un momento crucial para el futuro de las relaciones entre Catalunya y España, justo cuando parece que la burguesía catalana ha decidido finalmente romper amarras y lanzarse a la aventura de construir un Estado propio.

Por favor, no disparen sobre George Orwell

Recientemente el hispanista Paul Preston (1) ha publicado un artículo sobre el famoso libro Homenaje a Catalunya del escritor británico George Orwell. En el texto califica al autor como “un partisano arrogante que dice al lector lo que ha de pensar”, y se dice sobre el libro que está cargado de comentarios “ingenuos y engañosos”, por lo que se puede acusar a Orwell de “deshonestidad y de culpable ignorancia”.

Karl Marx destruye el mito de Simón Bolívar

Alrededor de las mal llamadas "independencias" de las antiguas colonias españolas en América se ha tejido con el tiempo una serie de mitos sobre presuntos libertadores de pueblos, leyendas que no resisten el análisis histórico crítico y riguroso de los hechos. Terratenientes esclavistas, comerciantes librecambistas, militares de origen español… muchos de ellos agentes políticos y comerciales a sueldo del Imperio Británico, a cuyo servicio trabajaron y cuyos soldados y marinos alquilaron como mercenarios en sus guerras contra el Imperio español y entre ellos, los llamados Libertadores de América constituyen una galería de personajes en general poco recomendables, que ya en su tiempo o en años inmediatos a su actuación fueron denunciados como lo que realmente eran, criminales sin escrúpulos en su mayoría.

El lerrouxismo, un populismo perverso o un muro político contra el catalanismo

La Historia de Catalunya es algo mucho más real y concreto que el conjunto de mitos, manipulaciones, medias verdades y mentiras completas a las que nos han acostumbrado los aparatos difusores de la ideología catalanista. Y sin embargo, en muchos casos esa visión interesada se ha acabado imponiendo no solo a la siempre maltratada verdad histórica científica, sino incluso a las versiones historiográficas de quienes siendo adversarios ideológicos y políticos del catalanismo han terminado por adoptar su visión sobre hechos históricos determinados.

Negreros y esclavos. El origen de las fortunas de la burguesía catalana

La reciente publicación del libro Negreros y esclavos. Barcelona y la esclavitud atlántica (siglos XVI-XIX), (Editorial Icaria. Barcelona, 2017) ha provocado un pequeño terremoto intelectual en Catalunya, rápidamente sofocado por los (re)creadores de la Historia oficial catalana a sueldo del relato nacionalista burgués (y ustedes perdonen por la redundancia).

Ripoll como síntoma

Ahora hace justamente un año estuve en Ripoll unos días. Me volví a a Barcelona asustado. No conocía Ripoll, y encontré una población de la Catalunya profunda que vive al margen, no ya de Barcelona, de España y de Europa, sino al margen mentalmente de la galaxia que habita la especie humana. Era como un pequeño planeta prohibido, cerrado sobre sí mismo y rotando por su cuenta.

Rusia, octubre de 1917: la Revolución que nunca existió

Existe una curiosa fotografía, tomada la mañana del 26 de octubre de 1917, en la que se ve una fila de personas guardando turno para acceder al Palacio de Invierno, en Petrogrado. La cola está formada mayoritariamente por hombres con sombrero y buenos abrigos, pero también hay algunas mujeres y niños. Todos visten gruesas ropas como corresponde a la crudeza del invierno ruso, y tienen un aspecto propio de burgueses bien alimentados y no de presuntos proletarios famélicos. La fila es nutrida y ordenada, las personas que la integran conversan entre ellos y algunos sonríen, tranquilos. Parecen ciudadanos a punto de entrar a visitar un museo y de hecho podrían serlo, ya que las colecciones imperiales del que más tarde sería Museo Hermitage estaban depositadas en el Palacio de Invierno desde el siglo XIX. Lo más raro de todo es que nadie va armado.

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