La fe en la conquista del Estado
En el nuevo escenario político en toda América, la renovación carismática, el camino catecumenal, el sectarismo del Opus Dei, el evangelismo pentecostal, y otras derivaciones católicas y cristianas similares, se activan en la competencia política tras las proclamas de su fe en la procura de conquistar el Estado. Todo, con la pretensión de convertirlo en un instrumento para imponer un orden moral fundamentalista y ortodoxo. Eso, de manera de combatir adversarios ideológicos y organizar la disputa política como una extensión de la lucha espiritual entre sus conceptos del bien y el mal. Es decir, que conciben ese propósito como una batalla cultural en la que excluyen a los discrepantes.
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