Los líderes de las plataformas defienden frenar el avance de la inteligencia artificial. El presidente de EE. UU. Donald Trump, tachó a los líderes de la industria de ”fuerzas muy negativas” y señaló que el único riesgo es quedar detrás de China en la carrera de la inteligencia artificial.
La polarización no solo empeora nuestra convivencia: también nos vuelve más estúpidos. Los creadores de la IA empiezan a temer un poder fuera de control. Una decena de empleados de OpenAI, Google o Anthropic han alertado en los últimos años de los fallos de seguridad y los usos militares. La carrera por desarrollar una inteligencia artificial cada vez más potente está dejando la seguridad en segundo plano.
¿Podemos estar seguros de que las IA no tienen un objetivo propio?. Hay expertos que han alertado en los últimos años de sistemas cada vez más difíciles de controlar. Una ola de resistencia al descontrol de la IA crece con fuerza. El meteórico avance de la Inteligencia Artificial y las y las advertencias crecientes que esta tecnología se led puede ir el mundo de las manos están espoleando un movimiento de resistencia que avanza poco a poco a escala global.
El mundo adquiere una creciente consciencia de los peligros del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), desde el aterrador riesgo de extinción de la humanidad hasta la perspectiva de estragos en los mercados laborales, el impacto cognitivo y de salud mental, las amenazas para las democracias y la privacidad, los problemas de seguridad civil y militar, la inmensa concentración de poder y riqueza, en pocas manos, entre muchos otros problemas.
Ciudadanos de muchos países se movilizan se movilizan para frenar el establecimiento de nuevos centros de datos; trabajadores de los sectores educativos o de la cultura hacen huelgas; hackers envenenan datos para cortocircuitar el desarrollo de modelos de IA; filántropos entregan fondos para sostener proyectos que diseñen todo tipo de objetos y planifiquen todo clase de actuaciones.
Varias iniciativas legislativas han sido presentadas en EE. UU. para frenar, condicionar, retrasar o prohibir la instalación de centros de datos. Las instalaciones bloqueadas crecen y en el primer trimestre de 2026 la misma cifra que en todo 2025. Un estudio demoscópico de Ipsos con trabajos de campos hechos en muchas democracias prosperas, como EE. UU., Reino Unido, Alemania, Canadá, Francia o Países Bajos, ya prevalecen quienes creen que la IA trae más problemas que ventajas.
En el conjunto de los 32 países estudiados, se impone todavía de media una visión positiva, con chinos, indios e indonesios siendo los más optimistas y marcando con fuerza el balance colectivo. Pero aún así se detecta una caída generalizada del optimismo con respecto al estudio previo de 2025. Resistir no es solo parar algo. Es también darle forma. Es importante crear una correa de transmisión entre protesta y actividad regulatoria. La tecnología avanza. La concienciación de sus riesgos también con constantes avisos: el último de Anthropic que afirma haber desbaratado intentos de usar sus modelos para crear armas biológicas.
La resistencia ante este desarrollo lleno de peligros gana fuerza. Frenarlo, para establecer guardarrailes eficaces es un emprendimiento arduo.
Los derechos humanos quedaron consagrados en la Carta de las nacientes Naciones Unidas, después de dos aterradoras guerras mundiales .
El Tratado de no Prolifercaión Nuclear se aprobó después del espantoso uso del arma en Hiroshima y Nagasaki. El tiempo dirá si, en este caso, la humanidad conseguirá actuar de forma significativa sin estar obligada por una catástrofe.





