La globalización y los virus (y II)
Antes del descubrimiento del yacimiento de Oxford, que mencionamos en el artículo anterior, no existía prueba alguna, de que la viruela hubiera existido en Inglaterra en aquella época. Así que ¿dónde se había contagiado aquel hombre? No está claro si los hombres de la tumba, eran recién llegados o residentes, pero sus dietas sugerían lo primero. Comparando los isótopos de sus costillas y fémures, el equipo que las analizó, demostró que habían adoptado recientemente unas dietas marinas. Y eso se debe a que las costillas crecen formando hueso nuevo a mayor velocidad, de modo que cualquier cambio en la dieta, se refleja en el hueso, al cabo de un periodo de entre dos y cinco años. Los fémures por otra parte, son gruesos y grandes y, reflejan la dieta promedio de un individuo, a lo largo de quince años. Por ese motivo, los investigadores concluyeron que, con toda probabilidad, el grupo en su conjunto, había cambiado sus pautas alimenticias en tiempos muy recientes. Esto podría ser compatible, con el hecho de haber viajado y, ahí es donde podemos encontrar, de manera bastante inesperada, una pista sobre el origen del virus.
- Publicado en Historalia