Tengan piedad. Piedad de la gente y también de los que nos dedicamos al Periodismo. Señores corruptos: ¡dejen de corromperse! ¿No era suficiente con lo que hemos contemplado con estupor en la cúpula del PSOE, para que ahora descubramos, precisamente ahora, que Ustedes, bajo Gobiernos del PP, se corrompían cambiando leyes para que grandes compañías privadas eludieran pagar sus impuestos, engrasando de paso sus cuentas corrientes? Hemos averiguado, no a través de un juez-estrella, de los que prevarican y pululan sin recato por Madrid, sino gracias a un magistrado ¡tarraconense!, que 27 altos cargos del Ministerio de Hacienda –más de 120.000 euros anuales de retribuciones salariales, además de pluses, productividades, consejos de administración, complementos, dietas– manipulaban presuntamente las leyes tributarias. Y lo hacían para favorecer intereses de compañías gasísticas privadas a cambio de incrementar sus emolumentos funcionariales propios. Item más, hemos sabido que, supuestamente, lo hacían agazapados ni más ni menos que en el Ministerio de Hacienda, el que se dedica a recaudar los impuestos de todos, regido entonces por un ministro-empresario privado, Cristóbal Montoro, al que desde su poltrona ministerial no le temblaba el pulso a la hora de decidir recortes muy gravosos y generalizados contra la mayoría social trabajadora.