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¿Crisis de la democracia?: reflexiones de Manuel Cordero en 1930


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Nada más apartarse del poder Miguel Primo de Rivera se produjo en España una evidente efervescencia de debate político de lo que iba a pasar, sobre la naturaleza del sistema político que debía sustituir a la Dictadura. Los socialistas participaron de lleno en este debate. En este contexto, el destacado sindicalista y socialista Manuel Cordero, a través de una conferencia dada en la Casa del Pueblo de Madrid con el sugestivo tema de si estaba en crisis la democracia. En todo caso, aprovechó para hablar mucho sobre los socialistas y lo que pretendían.

Cordero quería tratar de este tema de la democracia ante los jóvenes socialistas, que eran los que habían organizado el acto, no para atacar a los viejos políticos sino porque consideraba que era una cuestión muy importante para el futuro del país, precisamente en esos momentos. Según explicó, en los años de la Dictadura se habían tenido que soportar las “predicaciones de las extremas derechas” contra la democracia, alentando una especie de teoría del providencialismo. Pero, al cabo de los seis años de la Dictadura se había llegado a una situación en la que todos los problemas que iban a ser resueltos estaban, realmente, sin resolver, por lo que llegaba a la conclusión que esos problemas debían ser resueltos por el propio esfuerzo de los españoles y no por la intervención de la providencia.

Se había hablado y repetido que la democracia estaba en crisis, pero había tenido que producirse la caída de la Dictadura para que las derechas pensasen en la libertad para defender sus ideas, como lo demostraba la petición de la misma por parte de El Debate, todo lo contrario de lo que se había venido defendiendo durante el tiempo de la Dictadura.

Cordero hizo un rápido repaso sobre la historia contemporánea española para señalar que durante el siglo XIX el país había sido gobernado, realmente por el absolutismo menos en el breve período de la Primera República, que, más que una República, había sido, a su juicio, una crisis de la Monarquía, a la que vemos asociada por el orador al absolutismo. Para Cordero, además, los republicanos habían sido hombres honrados, grandes oradores, filósofos y hasta escritores, pero poco más, y en política eso no era suficiente.

Después señaló que se decía que las dictaduras solamente florecían en países atrasados. Para defender esta tesis se valió de Cambó, aludiendo a que en los países con dictadura el analfabetismo era mucho mayor que donde no había, y lo mismo ocurría con las cifras de mortalidad. Así pues, como decía el político catalán, las dictaduras solamente florecían en países atrasados y pobres.

Las derechas engañaban al país cuando afirmaban, siempre según Cordero, que la Dictadura venía a poner orden, a moralizar el ambiente y a evitar los “crímenes sociales”. Pero esas no habían sido las causas, ya que bastaba para esa labor con un buen gobierno que hubiera impuesto su autoridad y hubiera sabido hacer justicia.

Después vino a reflexionar sobre la democracia parlamentaria. En primer lugar, avisó a los asistentes que no había que dejarse arrastrar excesivamente por la teoría del parlamentarismo y del sufragio universal. Los socialistas aceptaban el parlamentarismo como un medio de lucha, como una fiscalización del capitalismo, como un medio para difundir las ideas socialistas, pero no se podía unir la suerte del socialismo a la del Parlamento, aludiendo a lo que decía, al parecer, el socialista belga, Vandervelde. A medida que se iban creando organismos democráticos el Parlamento perdía algo de su eficacia, porque sus facultades se dividían y se trasladaban a la calle. Al respecto, aludía a los Comités Paritarios y por eso los combatirían las derechas porque veían en ellos un medio de control de las industrias haciendo disminuir el poder de los patronos. En todo caso, Cordero quería dejar claro que los socialistas no estaban conformes en absoluto con los Comités Paritarios, porque hubieran deseado que hubieran sido creados por el Parlamento, pero tampoco podían admitir que se dijera que los Comités representaban una concesión interesada de la Dictadura.

En relación con la democracia y el parlamentarismo Cordero quería reflexionar sobre los medios o procedimientos que tenía que emplear el socialismo para conseguir su objetivo. Estaban los que se podría llegar de forma legal, legislativamente. Cordero se resistía a creerlo. Habló del creciente poder del socialismo después de la Gran Guerra, de su fuerza en Inglaterra y en Alemania, en que había habido momentos en los que los socialistas habían gobernado, pero se preguntaba si en caso de que se llegara a iniciar una política de socialización la burguesía se resignaría o reaccionaria violentamente. Si el enemigo usaba la violencia preciso era oponerle también la violencia, y citaba también a Vandervelde. Marx había advertido que la burguesía era liberal cuando no peligraban sus intereses, pero dejaba de serlo cuando estaban en peligro.

Pero mientras tanto el socialismo debía perseguir un programa mínimo en al ámbito nacional. Los socialistas tenían que preocuparse de la administración de la riqueza del país, y fomentar la educación. En este sentido, Cordero denunciaba lo que se gastaba en el presupuesto en relación con las fuerzas armadas y las de policía frente al gasto en educación, siendo el más grave problema de España la falta de escuelas. Cordero no pudo dejar de explayarse en esta cuestión, citando a Costa, a Llopis, etc.

También habló de patriotismo, recordando que los socialistas eran patriotas, pero no “mercantilistas” del patriotismo, porque buscarían que la patria fuera para todos y para todos buena. Por eso citaba a Jaurès, que, como sabemos, siempre era cita obligada para los socialistas en esta cuestión. El socialista francés había afirmado que el poco internacionalismo alejaba de la patria, y el mucho, en cambio, acercaba. En este sentido, Cordero abogaba por un proceso de integración internacional.

Cordero terminó su charla, un tanto heterogénea, como estamos viendo, haciendo un canto al optimismo en el futuro, especialmente si se veían las “idas y venidas de los elementos de enfrente”, sus preocupaciones por la monarquía y la democracia, pero estarían, en su opinión, perdidos.

Hemos trabajado con el número 6555 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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