Las fuentes históricas afganas (Y III)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Visto con perspectiva, el reinado de Sha Shuja marcó el fin de una era y el comienzo de otra. A pesar de sus muchos y costosos fracasos, la Primera Guerra Anglo-Afgana 1839-1842, tuvo consecuencias importantes y duraderas. Para los británicos, creó una frontera estable. En pocos años se anexionaron el Punyab del Kalsa sij, y las tierras del bajo Indo, antes gobernadas por los emires del Sind. Pero aprendieron la lección, de que Peshawar debía permanecer como frontera noroccidental del Raj.
Para los afganos, la guerra cambió su país para siempre. A su regreso Dost Mohammad heredó las reformas de los británicos, que le ayudaron a consolidar un Afganistán mucho más definido, que antes de la guerra. De hecho, Shuja y la mayoría de sus contemporáneos, nunca utilizaron la palabra “Afganistán”: para el sha, existía un reino de Kabul, el último fragmento restante del Imperio durrani, situado en el límite de una región geográfica denominada Jorasán.
Sin embargo, en tan sola una generación, el término “Afganistán” apareció en los mapas, tanto dentro como fuera del país, y las gentes que vivían en dicho territorio, empezaron a llamarse a sí mismos afganos. El regreso de Sha Shuja, y la fracasada expedición colonial, que pretendía reinstalarlo en el trono, terminaron por destruir el poder de la dinastía Sadozai, y los últimos vestigios del Imperio durrani, que la misma había fundado. Como consecuencia, el conflicto contribuyó a definir los límites modernos del estado afgano, y consolidó, de una vez por todas, la idea de una nación llamada Afganistán.
Si la Primera Guerra Anglo-Afgana, ayudó a la consolidación de un Estado afgano, la pregunta hoy, es si la última intervención occidental, la americana por el momento, habrá contribuido a su desaparición. Mientras escribo este texto, aún coletean las consecuencias de la salida de las tropas americanas, que dejan el país en manos de un gobierno religioso dogmático que, al menos aparentemente, sólo cuentan con el apoyo de las tribus pastunes, la etnia mayoritaria, sí, pero ni mucho menos la única del país.
Me es totalmente imposible predecir, el destino del régimen talibán, o del Estado fracturado y dividido de Afganistán. Pero, sin duda, lo que Mirza’Ata escribió, tras lo sucedido en 1842, sigue teniendo validez hoy: “No es fácil invadir o gobernar el reino de Jorasán”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.