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Henri Sellier sobre el municipalismo socialista en Francia (1925)


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El Congreso socialista que se celebró en Grenoble en 1911 se discutió sobre municipalismo.

Nos interesa resaltar en este apunte la aportación de Henri Sellier, a la sazón ponente de la Comisión, y que conocía bien esta cuestión tanto en lo teórico como en lo práctico, ya que era alcalde de Suresnes.

Pero, además, Henri Sellier (1883-1943) fue un destacado urbanista que se implicó en el fomento de las ciudades-jardín en la región de París, además de ser ministro de Salud entre 1936 y 1937 en el primer Gobierno de Blum. Fue un personaje de primera línea del socialismo francés. Estuvo cerca de Jaurès y Albert Thomas, aunque luego votó por unirse a la Tercera Internacional en el decisivo Congreso de Tours de noviembre de 1921. No duró mucho en el seno del reciente inaugurado comunismo francés porque en octubre del año siguiente fue expulsado y regresó a la SFIO. En Suresnes fue elegido alcalde en 1919, y ocupó dicha responsabilidad hasta 1940. Su programa se centró mucho en la renovación urbana y en la vivienda. Se enfrentó a Pétain y fue detenido por la Gestapo, siendo internado en un campo de concentración durante un mes, para luego estar en la Resistencia.

Pues bien, Sellier en su discurso resumió lo que significaba el municipalismo socialista francés del momento.

En primer lugar, los socialistas no estarían en los ayuntamientos para hacer la revolución. Era engañar a la clase obrera pretender hacer de los ayuntamientos “cuarteles de guardias rojas”. El esfuerzo se debía realizar para ofrecer al proletariado el máximo de libertad y de bienestar. El valor de un servicio público no dependería, en su opinión, necesariamente del régimen según el cual fuese explotado, sino en cuanto pudiera satisfacer al interés social. No era por una inquietud doctrinal por lo que el socialismo francés defendía el municipalismo sino porque servía para el interés general.

Como el municipio se desenvolvía según las leyes económicas y sociales, se debía prever con antelación la evolución de las distintas poblaciones para ayudar al desarrollo de los servicios públicos. Sellier advertía del hecho de que, en ocasiones, ediles elegidos socialistas se creían con competencia universal y eso no era así, de ahí la necesidad de trabajar estrechamente con el personal técnico municipal.

Generalmente eran los funcionarios municipales los que llevaban toda la responsabilidad. Era necesario cuidarlos, vendría a decir el ponente. Pero si era antisocialista dar al personal un tratamiento inferior al de la industria privada, tan antisocialista era ofrecer al personal técnico municipal un trato de favor ante los demás trabajadores.

Por otro lado, no parecía conveniente reclamar la autonomía municipal total porque, en su opinión, era inadmisible, seguramente, siendo fiel al intenso espíritu jacobino francés, en nuestra interpretación. Lo que había que exigir al Estado era autonomía financiera para que pudieran desarrollarse los servicios municipales. Los Municipios socialistas debían priorizar la educación y sin regatear los gastos, siendo una seña de identidad del socialismo.

La ponencia terminaba con una apelación a los parlamentarios socialistas en favor de los municipios porque eso, además aumentaría su autoridad moral porque el socialismo debía demostrar sus cualidades como administrador.

Conocemos el desarrollo del Congreso y de esta ponencia concreta gracias a la labor de cronista de Aimé Floreal desde Francia para El Socialista.

Hemos trabajado con el número 5007 del 23 de febrero de 1925 de dicho diario.

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

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