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Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XVI


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El 7 de noviembre de 1857, tras 134 día de viaje, Burton y Speke llegaron a Kazeh, un asentamiento centrado en torno a un buen pozo. Los cartógrafos extranjeros conocían mejor el enclave, con el nombre de Tabura, hecho que llevó a algunos de los críticos de Burton, a dar por hecho, que no sabía donde se encontraba. ¡Y que cambio se había producido respecto de las anteriores aldeas de los negros! Aquella era una población árabe y civilizada, cierto que de tratantes de esclavos, pero al fin y al cabo estaba limpia y, abundaban las casas de adobe bien construidas, los patios espaciosos, los gratos jardines con abundancia de flores y los huertos sembrados de verduras. La comida, además, resultó ser más que decente.

Los mercaderes árabes recibieron a Burton como si de un amigo se tratara y, él de inmediato, desarrolló cierta intimidad con ellos, sobre todo con un tratante llamado Snay bin Amir, “uno de los tratantes de esclavos y marfil más ricos de toda África oriental”. Snay iba a ser el agente de Burton en Kazeh, ya que le encontró una casa, le proporcionó alimentos y, contrató en su nombre a los porteadores necesarios. Los árabes eran hombres a los que Burton conocía bien, a los que entendía: eran hombres inteligentes, bien educados, limpios y, practicaban, además, una religión por la que él mismo tenía una inocultable inclinación, una religión que en no pocas ocasiones practicó con toda fidelidad. Sin embargo, despotricó continuamente contra la esclavitud, calificándola como algo “peor que una plaga de langostas que asola la tierra”, si bien de momento, supo distinguir entre los hombres y su ocupación.

La caravana permaneció en Kazeh durante cinco semanas, mientras Burton reorganizó a sus hombres, consiguió porteadores adicionales y, habló por menudo con los árabes, de la tierra que aún le quedaba por recorrer. Los conflictos que se desataron con Speke tenían su génesis muchísimo antes, ya en los tiempos de Somalia, si bien se habían exacerbado a lo largo del trayecto por África Central. A tales alturas habían empezado a endurecerse, aunque no llegaran a revelarse plenamente, hasta más adelante aún. Al margen de lo que hiciera Burton durante este periodo, Speke, a la postre, intentaría arrogarse el éxito de todo ello, en los dos libros que había de escribir sobre la búsqueda del Nilo.

Fuera lo que fuese lo que Speke descubrió, acerca de los lagos y los ríos desconocidos, que aún les quedaban por visitar, lo cierto es que su información no fue del gusto de Burton.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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