Talleyrand. El nepotismo eclesiástico. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Paralelamente a sus estudios, la carrera eclesiástica de Talleyrand resultó meteórica: el 28 de mayo de 1774 recibe las órdenes menores del obispo de Quimper y el 1 de abril de 1775 el subdiaconado del de Lombez en la iglesia de Saint Nicolas de Chardonnet, primera orden mayor, que imponía ya la castidad perpetua. Se cuenta que la vigilia de ser ordenado le dijo a su superior, M. de Cussac: “Me fuerzan a ser eclesiástico y se arrepentirán”. La frase, recogida por Georges Lacour-Gayet (1856-1935), autor de la biografía más voluminosa (4 tomos) que se ha escrito sobre el personaje, sigue siendo repetida por los historiadores que, como Orieux, responsabilizan de todas las traiciones y diabluras del personaje, a una vocación impuesta por sus padres.
El 3 de mayo, Talleyrand es nombrado canónigo de la catedral de Reims y, el 3 de octubre abad comanditario de Saint Denis de Reims, un cargo que le asegura unos ingresos considerables.
Entre ambas fechas hay un episodio que no se puede pasar por alto. El 11 de junio de 1775, Charles-Maurice asistió a la consagración de Luis XVI, en la cual participaron su tío como coadjutor del arzobispo consagrador (aún no era titular del cargo) y su padre, que tenía el honor de ser uno de los cuatro otages de la sainte Ampoule, los cuatro señores encargados de escoltarla desde la abadía de Saint-Remi de Reims hasta la catedral. Entre sus obligaciones figuraba nada menos que “defenderla hasta la muerte”. Entraban en la catedral a caballo precedidos por sus propios escuderos.
¿Qué era esa sainte Ampoule, que parecía tener tanta importancia? Según un episodio de la mitología cristiana recogido por Hincmar, arzobispo de Reims (802-882), era el frasquito que una paloma había traído volando a Remigio de Reims, futuro San Remigio (saint Rémy), para que untara con su aceite la frente del rey Clovis (Clodoveo I) cuando lo bautizó hacia el año 496. La historia nos recuerda la del santo Grial de la mitología artúrica y, talvez se inspiro en ella, pero no encontró un Wagner que la inmortalizara. Con el mantenimiento de esta tradición se pretendía insistir en la idea, de que “Dios y solo Dios hace al rey, con la ayuda visible del sacerdote”. Casi todos los reyes franceses, fueron consagrados en la catedral de Reims hasta 1825, fecha en la cual el rey Carlos X de Francia accedió al trono. Este fue destronado por la Revolución de julio, en la que se coronó a Luis Felipe de Orleans, hijo de su tío el regicida Philippe-Égalité. También en su consagración estuvo presente Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, en calidad de gran chambelán de la corte.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.