Reflexiones sobre la crítica interna en los partidos políticos por Carlos Hernández (1935). I
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La revista Leviatán preguntaba en el número de diciembre de 1935 las siguientes preguntas:
“¿Es lícita o no la crítica interna en un partido político? ¿Es o no conveniente ¿Es o no inevitable?
Pues bien, estas preguntas, se afirmaba se suscitaban por la “fermentación que actualmente se observa en la órbita del socialismo español”. Se estaba aludiendo a los intensos debates que en el PSOE se estaban dando desde que terminó el primer Bienio de la República, cuestionándose o no la colaboración con las fuerzas republicanas.
Pues bien, contestó Carlos Hernández, diputado a Cortes y presidente de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas de España, que en esos momentos estaba en la cárcel. Recordemos, por nuestra parte y gracias al Diccionario Biográfico del Socialismo Español, que Carlos Hernández Zancajo (1902-1979) fue hijo de un socialista de la vieja guardia y que estudió en las Escuelas Laicas de la madrileña Casa del Pueblo. Ingresó en la AS de Madrid en 1924, y por su profesión de chófer ingresó en el Sindicato de Obreros del transporte, rama sindical donde llegaría a tener muy destacados puestos de responsabilidad, como también en las Juventudes. Fue un socialista del ala izquierda del del PSOE, siendo elegido diputado en 1933 y 1936. Al ser miembro del Comité Revolucionario Nacional en la Revolución de Octubre ingresaría en la cárcel, aunque salió amnistiado en 1936. En 1935 escribió Octubre: segunda etapa, donde defendía sus posturas radicales en el sentido de que el PSOE debía entrar en un proceso de bolchevización. En la Guerra Civil en tiempos del Gobierno de Largo tuvo importantes responsabilidades como Inspector militar con grado de coronel, siendo cesado cuando Largo dejó las responsabilidades de primera línea. En ese momento, lucharía contra la influencia del Partido Comunista en la dirección política y militar de la guerra. Se exilió en México y allí trabajó por reconstruir las organizaciones socialistas.
Para Hernández en el Partido Socialista siempre había habido crítica, “no a gusto de todos, pero sí a pesar de todo”. En muchas ocasiones se había manifestado la legitimidad de la crítica, aún en contra de la postura oficial del Partido. Quien enjuiciaba la crítica solamente a partir de octubre de 1934 estaba falseando los hechos. También aludía a que no era cierto que el punto de partida de la crítica había sido cuando las Juventudes Socialistas la habían hecho desde su órgano, “Renovación”. Eso vendría a ser una verdad a medias, porque ya había habido crítica antes. El autor lo que pretendía era demostrar la existencia de la crítica, pero, además, estudiar históricamente la cuestión de la misma en los partidos políticos en todas sus dimensiones.
Por eso, insistía en que las luchas internas habían existido siempre, a pesar de las luchas externas. La propia Iglesia no había podido evitar los cismas antes de conseguir su supremacía religiosa, ni la Reforma pudo evitar sus querellas internas, aun siendo perseguidas y aplastadas por todos los poderes. En todas las revoluciones había habido partidarios de varias tendencias, sin dejar por ello de combatir al adversario común.
En todos los estados de todo tipo se observarían luchas internas, aún en los momentos más difíciles.
Cuando la filosofía materialista desplazó a la idealista, la dialéctica había demostrado que toda afirmación podía ser negada. Las críticas siempre salían a relucir, no se las podía ocultar. Por eso, se preguntaba el por qué de tanto miedo a lo que era público y notorio. El Partido Socialista no era una secta carbonaria, sino una organización popular, franca y abierta. Su conducta era conocida y sus decisiones libres. La crítica, en consecuencia, debía ser pública porque a la publicidad había que exponer “la gestión pasada y la resolución para el porvenir”.
Seguiremos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.