El cabralismo y la Patuleia, en Portugal
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el año 1842 el ministro de Justicia, Antonio Bernardo de Costa Cabral, se hizo con el poder, restaurando la Carta Constitucional de 1826. Era el triunfo de los más conservadores. Este nuevo período político es conocido como cabralismo y duró hasta el año 1851. En esta etapa primaron los intereses de la gran burguesía financiera y terrateniente. Los objetivos políticos prioritarios del período serían el mantenimiento del orden público y el desarrollo económico a través de promocionar un vasto programa de obas públicas.
Los historiadores dividen esta casi década moderada o conservadora en dos etapas, siendo la revolución de la Patuleia la cesura entre ambas. En el primer período se produjo un proceso de centralización administrativa a través del Código Administrativo de 1842, la reforma de la Guardia Nacional, la reforma educativa y el restablecimiento de las relaciones con la Santa Sede. Cabral puede ser considerado uno de los políticos que terminó por consolidar el Estado liberal en Portugal en su faceta moderada, en paralelo, en cierta medida con los que se estaba haciendo en España en la Década Moderada, pero también es cierto que el cabralismo se desarrolló en medio de numerosos casos de escándalos políticos y financieros relacionados con la creación de grandes compañías vinculadas a contratos y monopolios públicos. El propio Cabral se enriqueció de forma vertiginosa, y desarrolló una política con claros tintes de nepotismo, especialmente a favor de su hermano José Bernardo de Silva Cabral. La situación económica terminó por deteriorarse por el enorme aumento del gasto público que generó un fuerte déficit.
Ante esta situación, los septembristas o progresistas buscaron recuperar el poder. En 1844 tuvo lugar la Revuelta de Torres Novas, pero sin éxito. Dos años después, comenzó un movimiento revolucionario de mayor calado. Al principio, se trató de una revuelta campesina de la zona del Miño en abril de 1846 y conocida como Revolución de María da Fonte en contra del gobierno de Costa Cabral y de su autoritarismo, de la presión fiscal y del pago de los antiguos foros, así como por el cambio legal y fiscal en relación con la muerte, ya que se prohibió enterrar en las iglesias, obligando a que se certificara la defunción y a que las familias pagasen los gastos funerarios. El nombre de la revuelta se debe a la figura de una mujer de la parroquia de Fontacarda, que terminó por ser conocida como María da Fonte, y como fue una revuelta en la que las mujeres tuvieron su protagonismo, terminó dando nombre a la misma.
Los sectores políticos contrarios a los conservadores aprovecharon el movimiento, tanto los miguelistas, a su derecha, como los septembristas, a su izquierda. La revuelta de los campesinos consiguió que Costa cayera, formándose un gobierno de cartistas y septembristas, presidido por Pedro de Sousa Holstein, duque de Palmela.
Pero un contragolpe reaccionario –La Emboscada-, permitió a los moderados del duque de Saldanha hacerse con el gobierno.
La segunda fase de la revolución comenzó en octubre de 1846 con una revuelta en Oporto. Esta revolución es la Patuleia, de gran trascendencia en la historia decimonónica lusa. El término alude a la expresión “patola”, que se empleaba para referirse a alguien que no destacaría precisamente por su inteligencia. Comenzó a emplearse para designar al pueblo y también los septembristas, de forma peyorativa. Al final, los “patuleias” serían todos los que se alzaron.
La revuelta comenzó el 10 de octubre en Oporto. Al poco, el conde das Antas asume el mando de la revuelta, formando una Junta (Junta do Porto) con José da Silva Passos como vicepresidente. pero no consiguieron hacerse claramente con el poder porque se desencadenó una guerra civil de unos ocho meses de duración. Contra los cartistas se unieron los septembristas y los miguelistas, una coalición que no puede más que calificarse como contra-natura.
En virtud de la Cuádruple Alianza, Gran Bretaña y España intervinieron en el conflicto. España envió un ejército a través de Extremadura y los británicos situaron una flota en el puerto de Oporto. La revolución terminó por frustrarse y la Convención de Gramido el 24 junio de 1847 restableció el orden, confirmando la vuelta de los cartistas al poder. En 1849 regresó al poder Costa Cabral.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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