Eiger. Pared norte. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Con todo, la ascensión en solitario de la Pared Norte del Eiger por Catherine Destivelle, fue menos asombrosa que su aproximación al reto. La francesa era una estrella absoluta de la escalada en roca, ganadora de la primera competición de la historia, en 1985, y capaz de enfrentarse a los retos alpinos de roca, más importante de la época.
A la edad de 14 años, escuchó por primera vez, las leyendas dramáticas de la Norte del Eiger, y la aseveración siguiente: “Uno no puede llamarse alpinista, hasta que no escala la norte del Eiger”. Se prometió que un día sería alpinista.
En 1991, Destivelle se concedió un año, para prepararse para el Eiger. Contactó con el famoso escalador en hielo Jeff Lowe, y le pidió que fuera su mentor. Con él aprendió a escalar en hielo y mixto. “Pero cuando llegué al Eiger, me faltaba experiencia. La experiencia solo llega con el paso del tiempo, y yo apenas había invertido un año en ser alpinista”, reconoce la francesa. “Estaba acostumbrada a sentir la roca con mis dedos, o con la goma de los “pies de gato”. Tuve que vencer mis miedos, porque necesitaba cumplir con ese sueño”, reconoce. La presencia de la muerte, su posibilidad tangible, siempre invadió sus pensamientos, incluso los más optimistas. “Cuando los alpinistas mueren en montaña, todos dicen que murieron en el sitio, donde deseban estar. Yo, en cambio, adoro la montaña, pero no todo el rato: deseo volver a casa, es lo que más feliz me hace”.
Tras coronar el Eiger, Destivelle estuvo diez días en Paris, de entrevista en entrevista, lamentado perder la excelente forma que había alcanzado. Pero nada cortó su impulso. Enseguida escalaría en solitario, la norte de las Grandes Jorasses, y la del Cervino o Matterhorn. Con la perspectiva del paso del tiempo, Destivelle, 61 años y una editorial a su cargo, reconoce que “entonces necesitaba demostrar algo. Me gané el respeto de los alpinistas. Porque no hice trampas”. Esa pasión, que la llevó a acometer retos impresionantes tiene, a su entender, un origen reconocible y sumamente sencillo; “El gesto de escalar, es un regreso permanente a una infancia, que se resiste a morir”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.