La libertad de pensamiento grecorromana y la restauradora. Documentos para la Historia del laicismo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
José de la Hermida escribió en diciembre de 1892 un artículo con el título de “La libertad de pensamiento grecorromana y la restauradora”, que traemos hoy en nuestra colección de textos para la historia del laicismo.
José de la Hermida fue un gallego librepensador del siglo XIX y fallecido en 1913, del que nos ha dejado no pocas referencias Castelao, y sobre el que contamos con un trabajo (en la red) de J. A. Duran titulado, “Historia de José Hermida, aristócrata aldeano y librepensador”. Este personaje publicó en Santiago en 1900 un libro titulado, ¡Leed estudiantes!
El texto:
La libertad de pensamiento grecorromana y la restauradora
“Se observa que los griegos despreciaban los escritos que les ofendían ó los contestaban con otros refutándolos, y que idéntico proceder debieron seguir sus sobresalientes discípulos los romanos por aparecer el dictador Julio César nombrando al público juez de su réplica al impugnar el libro en que el elocuentísimo Cicerón tributaba á la memoria de Catón las mayores alabanzas; y por presentarse Augusto sufriendo con paciencia las cartas de Antonio, las arengas de Bruto que debía considerar injuriosas y picantes, las loas en que los más inspirados poetas cantaban á los vencidos héroes en la inmortal jornada de Filipos, los entusiastas elogios en que el amigo de su intimidad Tito Livio recordaba á Pompeyo y la pública admiración que su protegido Messala mostraba por el que había sido su general Cayo Casio. Se nota que ha sido menester la ruindad de Tiberio y la cobardía de aquel inmundo Senado para que fueran entregadas al fuego las obras de Cremucio y para que este varonil romano fuese arrojado en brazos del suicidio (1). Y se prueba en estas hermosas palabras de Tácito: “oh rara temporum felicitas! Ubi sentiré quoe velis et sentiar dicere licet” que la libertad del pensamiento había recobrado su prístino esplendor al noble impulsó del insigne hijo de la renombrada Betica, Trajano.
¿No es verdad que si Julio, Augusta y Trajano Césares tomando á la humana envoltura contemplasen los 34 periodistas camino de presidio, obra de los venturosos días—que diría Castelar—de la penúltima dominación fusionista y los 100 que por tan horrible senda se dirigieron durante la inverosímil que acaba de recibir la postrer paletada de tierra, tendrían derecho á proclamarse los más cumplidos paladines de la indicada libertad? ¿Y no es cierto que los manes del sombrío Tiberio se regocijarán en su tumba al ver asi escarnecida tras lapso tan enorme la más bella de las civiles conquistas!
- A propósito de lo acontecido con Cremucio, no es posible resistir el deseo de citar las últimas sublimes palabras do su defensa, «Los siglos futuros dan á cada vino su justicia. Si yo fuera condenado, habrá escritores que, hablando de Casio y Bruto, harán memoria de mi”.
Fuente: Las Dominicales del Libre Pensamiento, número del 23 de diciembre de 1892.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.