La historia de la Rusia zarista ente los siglos XIX y XX está recorrida por la confrontación de una corriente eslavófila contra otra occidentalista La primera planteaba un proyecto histórico basado en la defensa de las características y supuestas virtudes del mundo eslavo, es decir, con un encendido nacionalismo, sobre las corrientes de pensamiento y costumbres que provenían de Occidente. No se trataría automáticamente de un enfrentamiento entre conservadores o tradicionalistas y progresistas, aunque, en algunos aspectos, sí podría ser así, sino de algo más complejo, porque entre los eslavófilos ciertamente había planteamientos muy tradicionalistas al servicio del zar y del sistema que defendía el poder de la oligarquía rusa junto con otros de carácter liberal al principio, y luego de fuerte calado revolucionario y que conectarían con el populismo y el nihilismo revolucionario. Entre los occidentales estarían los liberales, muchos intelectuales y escritores, y, en cierta medida también el movimiento obrero de signo socialista.