Las causas del fin de la hegemonía europea al terminar la Gran Guerra
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La Primera Guerra Mundial es un hecho histórico fundamental para entender la crisis de Europa, que nunca más pudo tener la primacía mundial, como se había cimentado desde la Revolución Industrial y las Revoluciones liberales para consagrarse en la época del imperialismo y de la paz armada.
Existen distintas razones para entender esa crisis. En primer lugar, la guerra desangró a Europa con millones de muertos, y con destrucciones que no encontraban paralelos hasta ese momento, o por lo menos en una magnitud que no se había conocido en el continente, seguramente desde la Guerra de los Treinta Años. Los países europeos vivieron una enorme crisis financiera, con deuda pública galopante, inflación disparada y con sus evidentes repercusiones sociales, sin hablar del problema de los excombatientes y su dificultosa reintegración en sus distintas sociedades.
En el plano de las relaciones internacionales, a pesar de los intentos de consolidar un derecho internacional y un plano institucional para la superación y solución de conflictos como fue la Sociedad de Naciones, se estableció una paz con vencedores y vencidos, generando resentimientos que serían explotados por planteamientos fascistas y revanchistas. Por otro lado, el polvorín que había sido la Europa balcánica en la paz armada no se solucionó porque, aunque desapareció el poder turco-otomano se generaron nuevos países muy poco estables, un problema que se extendió a gran parte de la Europa oriental y central, con un desparecido Imperio Austrohúngaro.
La Revolución rusa, por fin, fue contemplada por Occidente como una amenaza porque las ideas que se generaron sobre la conquista del poder por parte del proletariado asustaron de una forma evidente a las distintas burguesías y a los poderes de los Estados en unos países en graves crisis socioeconómicas, cuando no con democracias recién estrenadas y poco estables. Nacieron los partidos comunistas por escisión de los partidos socialistas reformistas, que ya se encontraban integrados en los sistemas políticos, y la III Internacional se vio como un peligroso instrumento de difusión de las ideas comunistas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.