Los socialistas españoles en el décimo aniversario del asesinato de Matteotti
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Ahora que se cumple el décimo aniversario del asesinato por parte del fascismo del diputado socialista Giacomo Matteotti nos acercamos a cómo se recordó este hecho en las páginas de El Socialista en su número del 10 de junio de 1934, es decir, diez años después de cometido el secuestro y asesinato. En el artículo se hacía, además, un análisis de cómo había conseguido el poder el fascismo y de su naturaleza.
El periódico recordaba el secuestro de Matteotti entre las cuatro y la cinco de la tarde del 10 de junio de 1924, para ser asesinado por una banda de fascistas dirigidos por Amérigo Dumini.
Muy pronto se planteó la pregunta de quién había ordenado a Dumini y a su cuadrilla asesinar al diputado socialista. La sentencia del Tribunal de diciembre de 1925 declaró que, aun cuando Dumini había tenido un papel preponderante en la preparación y ejecución del crimen, no había podido cometerlo por su propia iniciativa. Según los jueces las órdenes habían partido de un tal Marinelli y de César Rossi, miembro de la Comisión Ejecutiva del Partido Fascista.
El periódico realizaba un resumen de las distintas declaraciones y de la polémica sobre la autoría del crimen para llegar a la conclusión de que el último responsable habría sido el propio Mussolini. Para el periódico tanto desde el punto de vista histórico como desde el criminal había quedado aclarado el asunto.
Aquel asesinato, se afirmaba, no había tenido, en principio, nada de especial porque había sido semejante a otros centenares y centenares de crímenes cometidos por los fascistas para escalar al poder y mantenerse en el mismo. El avance fascista no había sido un golpe mano revolucionario. Los fascistas no tuvieron que batirse contra el ejército ni la policía del Estado liberal porque este habría abdicado totalmente. El movimiento fascista se dirigió únicamente contra el socialismo, detestado y temido por la opinión burguesa.
El socialismo no habría sabido oponer una resistencia armada a la agresión que sufría. El fascismo no habría conquistado el poder sino merced a una organización metódica del terror privado. Se procedió a asesinar a los líderes temidos, a maltratar a otros, a incendiar los locales de las organizaciones obreras, a sembrar el pánico y a convencer a los adversarios de que toda resistencia al fascismo entrañaría duras consecuencias personales.
En este sentido, el periódico recordaba otros asesinatos aparte del de Matteotti, como los crímenes cometidos entre el 25 de septiembre y el 4 de octubre de 1925 en Florencia contra la masonería. Se persiguió a los masones florentinos, con apaleamientos públicos. En la publicación Bataglie Fasciste se publicó un manifiesto en el que se incitaba a los fascistas a herir a los francmasones en su persona, bienes e intereses.
El asesinato de Matteotti había formado parte de un plan y era la confirmación de un sistema. El fascismo, una selección de violentos y de rapaces en un país agitado por las consecuencias de la guerra, había asesinado y devastado antes de este crimen, y no se detuvo después de haberlo cometido. Era la dictadura por el terror privado.
Pero la personalidad de Matteotti y las circunstancias de su asesinato dieron, en realidad, a aquel acontecimiento un carácter particular. Revelaron al mundo la naturaleza del fascismo. Sus fines serían la satisfacción de los intereses de una banda armada y la organización del poder con miras de conquista. No le preocuparían lo más mínimo las fuerzas morales. No podría vivir sin la agitación y el barullo.
El periódico socialista español terminaba afirmando que aquella fecha quedaría como un estigma infamante en la frente del fascismo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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