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EL PERIÓDICO
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Rafael Fraguas

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.

Mujeres y hombres, la lucha prosigue

Muchos varones adultos le han tomado miedo escribir, pronunciarse o, simplemente, hablar sobre mujer en general y sobre el feminismo en particular. Temen salir escaldados digan lo que digan, hagan lo que hagan, piensen lo que piensen al respecto. Cuentan de antemano con una sanción negativa y adoptarán dos salidas: la primera, el silencio; la segunda, actitudes ofensivas. Un sector exiguo, denostado por los anteriores, optará por la adulación. Una y otra actitudes vienen determinadas por una ignorancia a la que conviene poner fin. Los problemas que el feminismo plantea nunca se resolverán del todo sin una actitud colaborativa o siquiera no obstructiva por parte de los hombres.

Lo que esperamos de RTVE

Aquellos que acostumbramos ver la televisión pública incluso varias horas al día necesitamos hacer oír nuestras voces. Nuestra ciudadanía democrática nos lo permite y lo exige. Por ello, el nombramiento de un nuevo Consejo de Administración de RTVE, ahora en clave pluralista, se presenta como una ocasión -quizás única- para lograrlo. A no ser que la traducción mecánica de otra nueva y rígida aritmética parlamentaria obligue a sus nuevos miembros a quedarse satisfechos y a limitarse a cobrar sus dietas.

Efectos geopolíticos del 23 F

En España, solemos interpretar los acontecimientos políticos únicamente en clave interna. Desdeñamos explicarnos lo que sucede en España dentro de contextos internacionales. De hacerlo así, nuestro sentido del ridículo nacional nos parece que agrediera nuestra hidalga compostura. Esto es solo cosa nuestra, decimos. Cuando procedemos de esta forma, actuamos como si viviéramos en un islote nacional que vagara a su aire a través de la Historia. Por ello, casi nunca acertamos a comprender el alcance de las conexiones profundas existentes entre lo que sucede aquí con lo que acontece fuera.

Claves geopolíticas de Cataluña

Cataluña, Gottland, la mítica tierra de los godos según la etimología, se ubica en el confín nororiental de la península ibérica. Poblada por 7.722.000 moradores, de una edad media de 42 años, es una de las áreas regionales de mayor entidad económica y personalidad cultural de España, al igual que del sur de Europa. Políticamente, dispone hoy de instituciones democráticas, Gobierno y Parlamento propios, con amplias competencias administrativas, educativas y culturales, y se organiza como una de las principales Comunidades Autónomas de las 17 que componen el Estado español. Cultura y lengua propias, sociedad civil vertebrada, catolicismo ampliamente extendido coexistente con un laicismo asentado, más un enraizado nacionalismo, su peso específico estatal lo define su personalidad geopolítica que incluye 32.000 kilómetros cuadrados de extensión territorial y 580 kilómetros de litoral costero.

Alberto Corazón, ingeniero del signo

Muere en Madrid el impulsor del diseño editorial, gráfico y la señalética en España.

La muerte de Alberto Corazón Climent (Madrid, 1942- 2021), editor, escritor, diseñador gráfico e industrial, pionero de la señalética en España y académico de Bellas Artes, es una pérdida intelectual de grandes proporciones para la creación gráfica en España. Su desaparición conmueve la memoria de un segmento de la generación de intelectuales y artistas españoles, nacidos en la posguerra franquista, que consiguió emancipar y trascender los férreos límites impuestos a la imaginación, al pensamiento y a la creatividad por aquel régimen liberticida. La característica principal de la propuesta intelectual de Alberto Corazón puede ser contemplada más que como una meta específica, como toda una rica senda ascendente de logros expresivos. Senda que fue trazando laboriosamente sobre la escena cultural española con su rica y plural obra gráfica y plástica, mediante una evolución progresiva hacia rangos de expresividad cada vez más plenos.

  • Publicado en Cultura

Frente a la corrupción, honradez y concordia

La cascada de acusaciones vertida ante el juez por Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular, sobre la formación política que le ha dado a él emolumentos millonarios, coche oficial, chófer y secretaria durante lustros, marca un antes y un después en la política española. Nunca el alcance de la corrupción había llegado tan lejos en la historia de la democracia en nuestro país. La convicción de que fueron fraudulentas y financiadas con fondos procedentes de cohechos y sobornos casi todas las elecciones a las que el PP ha concurrido desde su mismo origen, constituye una ofensa sin precedentes a los valores democráticos. A través de buena parte de sus dirigentes, esta formación política, surgida de los rescoldos del franquismo, ha llegado a un estado tal de latrocinio, hipocresía, abyección, altanería y maldad que pone entre la espada y la pared a cada uno de sus votantes de buena fe.

Ecos de un hecho misterioso: la presunta visita de Lavrenti Beria a España, analizada 67 años después

El tiempo es el mejor consejero para adquirir perspectiva sobre hechos pasados. Siempre y cuando la memoria se conserve fresca, claro, sobre aquellos sucesos que, en su día, se nos mostraron inexplicados o indescifrables. El discurrir de los años suele permitir el acopio de nueva información que, convenientemente cruzada con las informaciones previas, puede generar nuevos horizontes de interpretación. Uno de aquellos hechos que ahora tratamos aquí, envuelto aún en el misterio, sucedió de hace seis décadas largas. Hoy parecen darse condiciones para aproximarse a una explicación cabal y a la posible comprensión de un significado que, entonces, se nos hurtaba. Pero su enjundia deja aún muchos flecos sueltos por enhebrar. Veamos su trama.

Enero del 77, asalto al corazón de la clase obrera

Los asesinatos de los abogados laboralistas en Atocha (*)

El más luctuoso y desgarrador de los episodios sufridos por la clase trabajadora española en la Transición fue, sin duda, el asesinato a quemarropa de cinco integrantes comunistas del despacho de abogados laboralistas y vecinales de Comisiones Obreras, situado en el número 55 de la madrileña calle de Atocha. El atentado terrorista fue fríamente perpetrado por un grupo de pistoleros de extrema derecha vinculado al sindicato vertical de transportes privados.

Víctor Díaz Cardiel, veterano líder obrero: “A mis 85 años, jamás escuché decir que en España había un Gobierno social-comunista”

Víctor Díaz Cardiel tiene 85 años. Es hoy uno de los dirigentes obreros comunistas de mayor veteranía y experiencia. Ya desde la infancia, sufrió en su familia el zarpazo de la represión franquista contra la clase obrera, violencia cruel y premeditadamente desplegada durante la Guerra Civil, y la posguerra, hasta la muerte del dictador. Pese a ello, Víctor adoptó el compromiso de asumir importantes responsabilidades políticas y sindicales, de acción y organización, para alzarse contra aquella impostura. Ya desde su mocedad, comenzó a militar en el Partido Comunista de España, la histórica organización política que cumple el próximo mes de abril un siglo de vida desde su fundación y que ha dado dirigentes obreros como él, vinculado asimismo a las Comisiones Obreras. Militancia dentro y fuera de las fábricas, detenciones, torturas, palizas, juicios, condenas…hasta 8 años de prisión le fueron arrebatados de vida de su familia y de la suya, dedicada a tiempo completo a la lucha por la conquista de las libertades democráticas y por los derechos de l@s trabajador@s. Y todo ello con el propósito de lograr para todos y todas condiciones existenciales, laborales y salariales dignas de los seres libres. En la culminación de su trayectoria, El Obrero ha conversado con él en Madrid.

Rafael Fraguas. ¿Qué persona o acontecimiento le influyó más a la hora de adoptar el compromiso político y qué edad tenía entonces?

Víctor Díaz Cardiel. La Guerra Civil las pasaron mis padres en Aranjuez donde mi padre estuvo destinado como guardia de seguridad de Caballería. Mi madre le siguió desde nuestro pueblo, Fuensalida (Toledo). Yo, que había nacido el 8 de agosto de 1935, les acompañé. Cuando regresamos desde Aranjuez a Fuensalida, en abril de 1939, nada más bajarnos del autocar, mi padre fue detenido y llevado a la cárcel local. Pasó allí nueve meses, yendo después a la cárcel de Torrijos, donde pasaría otros nueve meses. De Torrijos sería conducido a la de Talavera de la Reina, donde permanecería preso durante cuatro años, para proseguir encarcelado luego en la prisión madrileña de Porlier y luego en la de Alcalá de Henares. Le pedían pena de muerte. Yo había ido a verle a distintas prisiones.

Pregunta. ¿Qué recuerdos conserva de entonces?

Respuesta. El recuerdo que tengo de aquellas visitas, siendo un niño, no se me ha ido nunca de la cabeza: la cárcel de Talavera de la Reina estaba al lado de un rio y había una humedad increíble; la prisión de Alcalá era una enorme hilera de colchonetas aplastadas con yerbas, juntas unas con otras, desplegadas en galerías larguísimas… Mi padre salió de la cárcel en diciembre de 1945. En 1946, una hermana de mi madre, mi tía Elena, nos buscó una habitación para los tres, en Carabanchel Alto, un habitación con derecho a cocina.

P. ¿Sabía o imaginaba el futuro que le aguardaba? ¿Era consciente de la represión que se ejercía contra quienes, como Usted se oponía al franquismo, especialmente entre los y las comunistas?

R. Saber, saber por así decir, cuesta saberlo, pero el hecho decisivo fue ocurrido en noviembre de 1962, tras la detención de Julián Grimau, que desencadenó una importantísima movilización social y política en Europa. El asesinato de Julián, fusilado el 20 de abril de 1963, daba una idea de la represión que se ejercía contra quienes nos oponíamos al franquismo. La experiencia vivida en casa, es decir, los años de cárcel de mi propio padre, las detenciones que él tuvo cuando la Brigada Político Social (BPS) no pudo detenerme a mí mismo en 1962 y se lo llevó a él -que pagaría durísimamente en sus carnes con graves palizas-, eran elementos, por así decir, para imaginarse, para ser consciente de cómo se ejercía la represión contra uno.

P. ¿Cómo había sido su primera detención?

R. Fue en enero de 1956. Nos llevaron a mi padre y a mí por aquello de llamarnos los dos iguales, en nombre y apellido. La detención venía como consecuencia de la intervención, por parte de la policía política, de una carta, que desde París dirigió mi tío Pedro a su hermana, mi madre, en la que le explicaba los llamados sucesos de Hungría acecidos entonces. O sea, la BPS tenía intervenida la correspondencia que recibían mis padres.

La BPS se personó en la casa de mis padres, un día de enero de 1956, sobre las dos de la madrugada. Llamaron a la puerta, mi madre salió asustada, abrió la puerta y preguntó a la policía.

- ¿Por quién preguntan?

-Por Victoriano Díaz-Cardiel.

- ¿Por cuál de los dos pregunta, por mi marido o por mi hijo?

-¡Ah!, hay dos con el mismo nombre, pues entonces nos llevamos a los dos. Y así fue. En la Dirección General de Seguridad (DGS), en la Puerta del Sol, nos mantuvieron unas 24. Durante esas horas a mí, en particular, me golpearon, me tiraron fuertemente del pelo y de las orejas, diciéndome, que yo no iba a ser en la vida ni un joven comunista, ni nada de nada.

Cuando nos pusieron en libertad, de noche, tanto mi padre como a mí, este me fue contando lo que le habían hecho: recibió varias palizas, estaba desmejorado, cansado, de los palos que había recibido. Regresamos desde la Puerta del Sol hasta Carabanchel Alto caminando, una madrugada de enero en la que hacía un frío horroroso.

P. En medio de la lucha y de la adversidad ¿qué era lo que les movía a seguir luchando?

R. La libertad no es un eslogan político, ni propaganda; es algo muy importante, muy serio. Entrar a trabajar en una fábrica, en Madrid o en el resto de España, en los años 50, como yo entré ese mismo año, en enero, implicaba ser obligatoriamente sindicalizado -por supuesto, sin ser consultado-, en el Sindicato Vertical, no había otro. No había derecho de reunión, ni de asociación, ni libertad sindical ni libertad política. Esto, con todo, era una parte de la realidad. La otra parte era la situación derivada de las condiciones de trabajo: cuando las recuerdo, algunas de ellas, el pulso se me detiene para poder seguir respondiendo a este cuestionario: …los trenecillos que cogíamos miles de trabajadores en la estación de Atocha, que viajábamos en ellos hacinados, sin luces, sin calefacción, en los topes, de pie, por no pagar si no teníamos tarjetas expendidas por las distintas fábricas de la zona…

P. ¿Puede precisar cómo eran esas condiciones de trabajo?

R. En un mi caso concreto, desde Carabanchel Alto donde vivía, hasta Atocha, tenía que coger dos tranvías de ida y dos de vuelta varias horas del día hasta llegar o salir del trabajo. Recuerdo haber vivido en aquellas condiciones durante doce años en una fábrica dedicada a la construcción y reparación maquinaria ferroviaria, la empresa Euskalduna, filial de la de Bilbao donde estaba la central. En la fábrica, había numerosos trabajadores procedentes del campo. Las condiciones de trabajo en Euskalduna, tanto en la fragua como en el conjunto de los patios, en las naves, donde en los meses de julio y agosto, en verano, con 35º y 40º, como en diciembre y enero, en pleno invierno, resultaban francamente intolerables. En los comedores de la fábrica, en mesas grandes de mármol, nos hacinábamos hasta cincuenta, para estar junto a la estufa y el único plato disponible eran unos pocos boniatos cocidos…así durante años. Un aprendiz como yo ganaba 5 pesetas con 20 céntimos. La tarjeta del tren nos costaba 6 pesetas…era la miseria.

P. ¿Qué actitud adoptaban los y las comunistas como Usted para soportar la tortura, la persecución y la cárcel?

R. Contaré mi caso particular; fue el 4 de abril de 1965. Con mi mujer y mi hijo de ocho meses, Víctor Ángel, estaba en mi domicilio de la calle madrileña de José Barbastre, 22. Súbitamente, hicieron irrupción en mi casa seis miembros de la Brigada Político Social (BPS) tras romper la puerta de nuestra casa y entrar en ella como verdaderas fieras. Comenzaron a romperlo todo, tirando libros al suelo, cortando sillones y sillas, rajando el cochecito donde dormía nuestro hijo. Al ver todo aquello desde el suelo, boca abajo, esposado en la espalda, sentí un dolor infinito, una rabia aún mayor y pensé que resistiría, que podría soportar las torturas en aquella maldita Dirección General de Seguridad que me esperaba. La persecución, la propia cárcel, no la llevé tan mal. El inspector jefe que dirigió mi detención se llamaba Juan Gelabert. Y los inspectores que participaron, Francisco Sendín Campero, Félix Mínguez González, Carlos Rico García, Alfredo Romero y Carlos Evo.

P. ¿Cómo fue la detención?

R. Fue de madrugada cuando llamaron a la puerta, la aporrearon fuertemente, diciendo: -¡Abran, somos la Policía! Nosotros no les abrimos. Carmen, mi esposa entonces, tuvo una reacción, una actitud valiente, tranquila; hablamos unos momentos sobre lo que deberíamos hacer y fuimos a la ventana-balcón del comedor, del quinto piso en el que vivíamos y pensamos en atar unas sábanas y tratar de que yo huyera mientras la Policía no se percatara de la posibilidad de fuga por la parte trasera de la casa. Velozmente, calculamos los pros y los contras. Era bastante alta la distancia al suelo, había riesgos, por lo cual, desistimos de esa forma de fuga. Nos pareció arriesgado. Encendimos la cocina, entonces de carbón, y quemamos todo lo que nos pareció comprometido: direcciones, cartas, documentos. Fue entonces cuando abrimos la ventana de la cocina, que daba a un patio de tres edificios de la calle y alertamos a los vecinos dando palmadas y algunas voces: “¡¡La Policía detiene a un trabajador acusado de ser comunista!!”. Entonces llegaron los bomberos, a los que la Policía había avisado diciendo que trataban de detener a un ladrón y este había amenazado con tirarse por la ventana. Varios vecinos de los bloques cercanos de donde vivíamos nosotros, se asomaron por las ventanas a ver lo que ocurría. Al cabo de más o menos una hora, los policías nos dijeron que tenían la orden judicial de registro. Seguimos sin abrir la puerta. Entonces la tiraron, partiéndola en dos, la rompieron por la mitad; y así entraron en nuestra casa, como bestias furibundas. Estaban como locos, por el espectáculo que decían que les habíamos dado. Rajaron el colchón donde dormía nuestro bebé Víctor, los sillones del comedor, el colchón de nuestra cama, tiraron todo, diciendo que estábamos quemando todas las pruebas. Llamaron al sereno, que les había abierto la puerta del portal, a los vecinos de enfrente, la señora Justa, señora e hija, como testigos. No, no les había gustado nada, claro está, el que hubiéramos alertado a los vecinos. Me bajaron las escaleras, cinco pisos, dándome todo tipo de golpes, bofetones… también me quitaron los cordones de los zapatos, porque pensaban que, a lo mejor, me querría suicidar…Mientras yo pensaba en cómo quedarían Carmen y nuestro hijo de ocho meses.

P. ¿Qué sucedió luego?

R. Me metieron en un coche y me llevaron a la Puerta del Sol, donde se hallaba la Dirección General de Seguridad, DGS. Cuando llegué allí, empezó “el baile”, llamémosle así. Después de sacarme cuantas cosas que llevaba en los bolsillos, de tomarme las huellas y hacerme unas fotografías en una silla giratoria que parecía la silla de la tortura preludio de lo que me esperaba, me dejaron en una celda del sótano, de la cual me sacaron-subieron, por unas escalinatas a un despacho varios individuos. Y allí empezó el interrogatorio.

P. ¿Cómo se desarrolló el interrogatorio?

R. El comisario Sáiz Aujerón, un policía fuerte, alto, me dijo.

-Tú eres joven y fuerte: ¿por qué no nos pegamos tú y yo?

Empezó, claro está, él. Durante un tiempo, fui sometido a la botella borracha, consistente en que te dejan en medio de un grupo, o círculo de personas, (5 ó 6 o más, según) y todos ellos se someten, se dedican a darte puñetazos, patadas, empujones…. Y vuelta a empezar. Entonces uno de ellos te vuelve a decir. “Tú eres fuerte y joven, ¿porqué no te pegas conmigo?” Y así toda una ronda represiva que termina haciéndote perder el sentido… hasta que te devuelven a la celda y vuelta a empezar tras la recuperación. Otras sesiones consisten en un bajar y subir del despacho a la celda, de la celda al despacho, sin tiempo alguno para respirar… Otra más consistía en ponerte las esposas, en cuclillas, para que se te clavaran en las muñecas y te hicieran sufrir un dolor increíble, agudo, nervioso, fuerte, irresistible. Recuerdo que me decían: - “¿Así, que tú eres el secretario de Julián Grimau y también te creerás que no se tiró por esa ventana?” me decía aquel policía apellidado Saiz, señalándome la ventana que estaba en un lado del despacho en el que me torturaron. - “Tú, creerás que lo tiramos nosotros…”, me decían. Fueron tres largos y horribles días los que me retuvieron en la DGS y después me trasladaron a las Salesas (sede de los Juzgados) donde, a veces, te hacían el expediente; de allí pasé a Carabanchel, prisión provincial de Madrid. Recuerdo que las cosas que me dijeron que iban a hacer con Carmen, mi compañera, fueron horribles, insultantes.

P. Julián Grimau, ¿cómo fue su detención y muerte? Antes de ser apresado por la policía política franquista, fue delatado. El individuo que lo delató ¿trabajaba o no para la CIA como después se dijo?

R. Respondiendo a esta pregunta me permitiré que le adjunte una participación que en su día, me pidieron desde Mundo Obrero, y en la que hacía, entre otras, unas consideraciones respecto al libro “Julián Grimau, el último muerto de la Guerra Civil”, de Pedro Carvajal. Fernando Jáuregui y Pedro Vega, en otro libro, también comentan donde había estado Julián antes de su detención. Personalmente, en estos momentos, ni encuentro un recuerdo con claridad de la persona, el nombre del autor material que entregó a Julián a la BPS. Si hubo un delator que trabajaba para la CIA, me resulta difícil añadir nada sobre esto.

P. ¿Cuándo algún militante flaqueaba o se quebraba, que actitud adoptaba el Partido con respecto a él?

R. Francamente a lo largo de los años de prisión, estando en la cárcel de Carabanchel no recuerdo, más que un solo caso de confusión entre unos detenidos en Madrid, que se acusaban unos a otros de haber “facilitado” una detención; el que se había quebrado, pasó poco tiempo en Carabanchel, los que estábamos allí, y lo vimos, no adoptamos ninguna medida al respecto. En las prisiones centrales, o sea, en mis estancias en Soria, nunca se nos presentó caso alguno que pudiera llevar a adoptar ningún tipo de medida.

P: ¿Qué principales inconvenientes y ventajas, si es que presentaba alguna, planteaba la lucha clandestina?

R. Inconvenientes, todos, ventajas, ninguna. Durante la dictadura, el Partido Comunista de España era ilegal. En el mismo momento en que haces algo práctico, pasas a estar en la ilegalidad de la clandestinidad: cuando te reúnes en un grupo, siquiera de tres personas, para hablar de política en general, para preparar un boicot a los tranvías o ir a una concentración contra la carestía de vida… Si se convoca una huelga, en una fábrica, en unas oficinas, en un hospital, entonces, te detienen, pasas por la invasión arbitraria de tu domicilio, acabas en la DGS, te abren expediente y te llevan a juicio para pedirte, por ejemplo, 18 años de prisión. Otro aspecto de la clandestinidad, es que tienes que hacer una vida “aislada” de toda la familia, de los amigos o compañeros de trabajo; si esto no lo llevas a rajatabla, pues ocurre que si cometes un desliz, lo pagas, y de qué manera. El caso es que yo cometí un desliz y el error me costó el paso por la DGS, los juzgados de las Salesas y 7 años, 3 meses y 25 días seguidos en cárceles provinciales y penales como Soria y Segovia. Con otras tres causas llegué a permanecer ocho años menos unos días de prisión.

P. ¿Cuáles fueron los hechos más gozosos y los más dolorosos de su vida como militante y dirigente comunista?

R. Los hechos más dolorosos, sin duda alguna, fueron el fusilamiento de Julián Grimau, el 20 de abril de 1963, así como el vil asesinato de los camaradas del despacho de abogados de la calle de Atocha, 55, el 24 de enero de 1977. Todo ello fue dolorosísimo. En mi memoria estarán para siempre, los camaradas del despacho de Atocha asesinados: Javier Sauquillo, Serafín Holgado, Enrique Valdelvira, Luis Benavides y Ángel Rodríguez. Y también, Lola, Miguel y Luis… y Alejandro, gravemente heridos. En cuanto al episodio más gozoso, fue cuando Carmen, mi primera esposa y yo contrajimos matrimonio en enero de 1963, el día 17. Era un día gélido de invierno, pero íbamos a casarnos de manera “ilegal”; por aquello de que los padres de Carmen no entendían que la boda no fuera por la iglesia ni que el contrato matrimonial no se hiciera en el templo del barrio, ni que mi situación lo impidiera. Como había que sustanciarlo, eso fue lo que hizo positivamente un buen amigo y camarada que habló con el sacerdote de una iglesia próxima a la Gran Vía, y a eso de las 09:00 de la mañana allí, en la iglesia, nos presentamos Carmen y yo para contraer matrimonio ¡que gozada! Gozosa también fue, sin duda, aquella primera huelga en una fábrica importante del metal en 1962. Además, la enorme alegría de aquel Sábado Santo Rojo, el conocer públicamente lo que fue, lo que significó la legalización del PCE, la legalización de los partidos políticos en España, al fin: la Libertad. Todo se hunde en la niebla del olvido, dice el poeta. Pero cuando la niebla se despeja, el olvido está lleno de memoria.

P. ¿Cuál fue el más importante movimiento huelguístico de todos aquellos años?

R. A partir del 7 de enero de 1977, los trabajadores madrileños, desarrollaron el mejor y más importante de los movimientos huelguísticos conocido en Madrid. Aproximadamente medio millón de trabajadores fueron a la huelga; ellos fueron los verdaderos protagonistas del mayor movimiento social y democrático desarrollado por la libertad y en defensa de sus intereses y de condiciones dignas de trabajo y salario. La Junta Democrática y la Plataforma Democrática se solidarizaron con las huelgas y las movilizaciones. La semana del 11 al 18 de enero de 1976, fue sencillamente extraordinaria por los niveles de movilización alcanzados: el paro de los trabajadores del Metro madrileño, la huelga llevada a cabo en este vital medio de transporte público, fue decisiva para el desarrollo de la lucha del movimiento obrero madrileño; pero, al tiempo, lo sería para dar un impulso importante a la situación política. Es fundamental retener que el papel de los militantes comunistas y del sindicato CCOO, madrileños. con esta impresionante actividad, mostraron no ser ni estar “aparte” de sus compañeros de trabajo. En ello está lo verdaderamente destacable de aquellos momentos, de tales circunstancias.

P. ¿Qué papel desempeñó el PCE y de Comisiones Obreras en aquel movimiento?

R. No hubo ni una sola huelga en cualquier centro de trabajo del metal, de la construcción, del transporte público y privado Metro, EMT, Iberia, camionetas de viajeros a los pueblos de la periferia, en Banca, Seguros, Textil, Artes Gráficas…, en la que los militantes del PCE no desarrollaran un papel básico a favor de las libertades y por los intereses salariales, de nivel de vida, de todos los trabajadores y trabajadoras. La iniciativa, el entusiasmo de la militancia en la acción, tanto en las huelgas como en las concentraciones y manifestaciones, en todo tipo de movilizaciones ciudadanas, aquel esfuerzo consiguió la libertad, para todos y todas.

La legalización, de hecho, que no de derecho, del PCE la estábamos ganando a pulso, en medio de la adversidad de una cadena de secuestros, asesinatos, y graves intentos desestabilizadores como el de los asesinatos del despacho de Atocha 24 de enero de 1977 y de la dura represión.

P. ¿Cuál era el contexto político entonces?

R. Tras un discurso de Arias Navarro, jefe del Gobierno de esa época, en el que había anunciado el llamado “espíritu del 12 de febrero”, la dirección del PCE, junto a la dirección del PCE madrileño, convocaron una rueda de Prensa en un hotel, que resultó multitudinaria. Fue noticia y titular de editoriales en todos los medios de comunicación. Los sucesos de Vitoria, a primeros de marzo de 1976, el asesinato allí de cinco trabajadores cuando se celebraba una asamblea laboral, contribuyó al cese de Arias Navarro. Aquel mismo mes de marzo, el día 19, en concreto, que era festivo, desde la dirección del Partido Comunista en Madrid decidimos celebrar una amplia asamblea de militantes, en la que, por primera vez en España, desde la Guerra Civil, intervendría el Secretario General del PCE: Santiago Carrillo. En la asamblea participaron unas 180 personas y la celebramos en una fábrica de muebles situada entre los términos municipales de Móstoles y Villaviciosa de Odón. La reunión fue preparada con máxima precisión, la visita de Santiago Carrillo a la misma tenía un auténtico interés. Se iba a encontrar en su salsa, con lo más granado de la militancia comunista en Madrid. No se podía fallar ni en la preparación ni en la celebración; y no se falló en nada. Estábamos comprometidos en lograr la legalización de nuestro partido, para la conquista de la libertad y la democracia. En la reunión, que iba a debatir sobre la situación política, se trataba de mostrar la importante movilización del Movimiento Obrero, a la vez que impulsar un movimiento asociativo generalizado para lo cual asistieron militantes de todas las organizaciones del Partido.

P. ¿Quiénes acudieron a la asamblea?

R. Estaban presentes los militantes del PCE que más se habían destacado y habían influido en mayor medida en las huelgas del transporte público del Metal, sobre todo los polígonos industriales, de Getafe, Villaverde, Corredor del Henares, Méndez Álvaro…., de la Construcción y las Comunicaciones; de Banca, Seguros, Textil y Artes Gráficas; más del Agua y Electricidad; de la Administración Pública y de la Cultura y el Arte, del Cine y el Teatro, de Profesionales y Técnicos, del Movimiento Asociativo (Asociaciones de vecinos y de Padres; así como de Abogados, Médicos…, etc. No hubo ovaciones, se siguió con los informes y el debate, Santiago Carrillo hablaría brevemente.

P. ¿Cómo fueron los preparativos de aquel evento?

R. Antes, los días 12 y 13 de febrero de 1976 habíamos llevado a cabo unas jornadas sobre la mujer trabajadora, que permitieron dar un verdadero impulso a la conferencia del PCE acerca de la liberación de la mujer que el tiempo pasaría a impulsar el Movimiento Democrático de Mujeres. También entre el 14 y 20 de junio de 1976, se llevaría a cabo una Semana ciudadana, en la que los presidentes de Asociaciones Vecinales, Antonio Villanueva y Julián Rebolllo, jugarían un destacable papel en el impulso de este importante movimiento. Además, durante esa semana, se llevó a cabo la gran concentración de la calle Preciados, (“inmortalizada” por una fotografía de César Lucas en El País, con un niño en primer plano sobre los hombros de su padre) así como una manifestación en Moratalaz contra la subida del pan; la consolidación de las Asociaciones de Vecinos, las Asociaciones de Padres… todo estaba en marcha. El acierto de aquellas movilizaciones se expresaba en la gran extensión con la que los comunistas madrileños habían logrado penetrar en el tejido social. Algunos de los hombres y mujeres del PSOE de esos momentos, que ocupan hoy relevantes papeles en la política europea, empezaron a destacar a algunos de sus miembros a los distritos para incorporarse a la lucha y a la actividad del movimiento asociativo. Estábamos ganando a pulso la conquista de la libertad, el logro de las ansiadas libertades democráticas.

P. ¿Cómo se desarrollaron los siguientes pasos?

R. En septiembre de 1976, a la vuelta de la celebración del Pleno ampliado del Comité Central del PCE celebrado en Roma en julio, dimos a conocer públicamente la territorialización de las organizaciones; informamos de la composición de la dirección del Partido en Madrid con nombres y apellidos en aplicación de la política de salir a la superficie. Ese fue un momento estelar, por así decir, de las actividad de las/os comunistas madrileños. En ese momento, el verdadero objetivo era, por encima de todo, la legalización del PCE. Ponerlo todo, apostarlo todo por la legalización, hasta el extremo de llegar a reconocer la bandera, la monarquía, etc… Visto lo ocurrido a las alturas del 2007, no fue lo más acertado. Se puede seguir opinando, tal y como hace Santiago Carrillo en el libro El año de la peluca y otros comentario acerca de que el PCE ya se había pronunciado en 1942 por una España Democrática, que el tema no era Monarquía o República, etc… pero lo cierto, es lo cierto: la verdadera fuerza del PCE, lo que le daba prestigio, era, por encima de todo, su capacidad de movilización. El PCE al aceptar la bandera y la Monarquía, no hicimos otra cosa, por decirlo así, que hacernos el harakiri.

P. La importancia de Santiago Carrillo como líder del PCE ¿en qué medida y en qué épocas benefició o perjudicó al Partido Comunista de España?

R. Ahí está la vida política de Santiago Carrillo, que ha sido larga, larguísima, e intensa, intensísima: ingresó en las Juventudes Socialistas y no tardó en ser Secretario general. Participó en la insurrección de Asturias en 1934, a los 19-20 años. Fue encarcelado y salió en libertad con el triunfo del Frente Popular. Participó en las negociaciones para la unificación de las Juventudes Socialistas y las Juventudes Comunistas, que dieron lugar a las Juventudes Socialistas Unificadas. Bien joven, por cierto, tras el golpe militar fascista de julio de 1936, fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid como responsable de Orden Público. Santiago Carrillo, tuvo un papel destacado en la transformación de la lucha-acción por la lucha-sindical del movimiento obrero. Lanzó la idea de la Reconciliación Nacional, que pudiera superar los enfrentamientos de la guerra en dos trincheras, de la batalla-lucha de trincheras.

P. Históricamente, ¿cómo había surgido la separación entre socialistas y comunistas?

R. Desde una perspectiva histórica hay que recordar que la agitación social mundialmente extendida impactó en la Revolución Rusa y en la toma del poder por los bolcheviques. Las Juventudes Socialistas se habían constituido en 1920. Dentro del PSOE se prefirió esperar a la convocatoria del Congreso Extraordinario de abril de 1921 para decidir sobre la aceptación -o no- de las veintiuna condiciones de adhesión impuestas por el Komitern, la Internacional Comunista. Cuando el cónclave se clausuró con la derrota de sus tesis por 8.808 votos contra 6.025, la minoría “tercerista” decidió escindirse y fundar el Partido Comunista Obrero Español (PCOE); un año después y por orden de la Internacional, ambos grupos se fusionaron para crear el partido Comunista de España (PCE). El pulso entre socialistas y comunistas, es, ha sido una constante histórica. Para el próximo mes de abril de 2021 se van a cumplir 100 años del nacimiento, del PCE. Las realidades políticas, las distintas circunstancias del PSOE, y del PCE, con Gobiernos de Felipe González a lo largo de más de una década, y ahora, en nuestros más recientes tiempos son, en la práctica concreta, exponentes de esas discrepancias. En relación al llamado Régimen del 78, no se puede olvidar que trajo a nuestro país, a España, las libertades políticas, constreñidas, puede que sí, pero ciertamente, libertades políticas. A mis 85 años, jamás había oído decir que en España había un Gobierno de coalición social-comunista. Eso era cosa de otros países de Europa, de Italia, de Francia, pero ¿de España?, vivir para ver. Por cierto, el Parlamento español ¿cuándo va a condenar la Dictadura Fascista franquista del general Franco, Caudillo de España-bajo palio? Pasan los años y estas cosas, como una única dictadura militar de este calibre sigue sin ser condenada. Conocer la historia de nuestro país tal y como ha sido desde 1931 no es, no resulta una tarea fácil.

P. Para que un partido comunista funcione tan bien como lo hizo el PCE en la clandestinidad ¿cuál es la condición decisiva: la militancia, la organización, la moral de lucha, la doctrina, la disciplina… todas ellas u otras?

R. Antes de seguir, gracias por la opinión acerca del buen funcionamiento del PCE en la clandestinidad. La verdad, lo cierto es que, a lo largo de los años de la dictadura, puede hacerse un extenso comentario acerca de lo que fueron las primeras y durísimas condiciones de este periodo, por ejemplo 1939-1950; o de otros más próximos, los que yo viví más directamente, 1960-1976. Respecto a las condiciones decisivas, estoy con su afirmación… eran todas ellas.

P. ¿Qué peso ha de tener la teoría respecto de la práctica política?

R. Buscar la verdad en la mera teoría es pura Escolástica. La única verdad, se encuentra en la práctica. El ejemplo más claro, según mi opinión, sobre el peso de la teoría, el que tiene que tener ésta sobre la práctica, está en la Revolución de Octubre de 1917.

P. ¿Qué cuota de su contribución política de la conquista de las libertades en España debe el apoyo de su compañera y el de tu familia?

R. Pues es difícil del todo hablar de cuota en el caso de Marita. Ha sido, ha contribuido, a lo largo de ni más ni menos que 30 años a mantenerme coherente con mis raíces, que son las suyas por cierto, y en las consecuencias prácticas de quienes saben, sienten, que sin libertades políticas, no se puede ser feliz. Hemos sido y somos, por así decir, dos en uno. A lo largo de estos años, hemos participado juntos en las diferentes organizaciones políticas, PCE, IU. Hemos estado en las diferentes movilizaciones y concentraciones sociales, políticas, de solidaridad con todos los pueblos oprimidos, como el del el Sahara; en actos de solidaridad con Cuba, Nicaragua, u otros sobre la cárcel de Carabanchel, así como en infinidad de asambleas…, y así hemos ido contribuyendo a fortalecer la convicción de que las libertades son y sean sagradas.

Deja para mañana lo que no puedas hacer hoy

Juan Carlos de Borbón no será sometido a investigación por el uso de las tarjetas de crédito opacas denominadas black. Y ello pese a que, por primera vez, los servicios jurídicos del Congreso de los Diputados habían dado luz verde a tal posibilidad. Tras una anterior negativa y en su preceptivo informe, los letrados remitían a la Mesa de la Cámara la decisión de admitir a trámite dicha pesquisa indagatoria. Ello hubiera implicado su envío a la Junta de Portavoces, capacitado así para incluir ese importante asunto en el orden del día de una próxima reunión plenaria. Sin embargo, la propuesta, respaldada por ocho partidos, a saber, Esquerra Republicana de Cataluña, Bildu, Más País, Compromís, la CUP y el Bloque Nacionalista Galego, al frente de los cuales figura su promotor, Unidas Podemos, miembro de la coalición gubernamental, fue rechazada con los votos del PSOE, rechazo al que se adhirieron el Partido Popular y la formación ultraderechista Vox.

Vísperas de ignición en Estados Unidos

Se venía venir. Todo preludiaba lo que iba a suceder. Y ha sucedido: el asalto violento al Capitolio de Washington. Lo protagonizó una turba enfurecida, surgida de una manifestación de más de 10.000 individuos, alentada y manipulada para impedir la confirmación senatorial de la derrota electoral del republicano Donald Trump. Es decir, para negar la victoria en las urnas del presidente electo, el demócrata Joe Biden. Se trata es un hecho que reviste una gravedad inusitada. Sus efectos, se prevén dolorosamente duraderos.

La derecha en el diván

Imaginemos que la derecha española es una persona. Supongamos que le han recomendado que acude al psicoanalista, porque experimenta un malestar muy profundo que le hace sufrir y le agobia. Convencerle para que fuera a la consulta ha sido ya todo un éxito, puesto que dice odiar a Sigmund Freud, al que nunca ni siquiera leyó. No admite siquiera que el inconsciente exista. Es persona muy poco culta. Por no creer, no cree ni en la evolución de la especie. Tal vez por eso, no evoluciona nada. Nada de nada. Más bien ha involucionado. Y con tanta intensidad, que ahora no sabe bien quién es. Todo es confuso dentro y fuera de su persona. Para averiguar quién realmente es, inaugura un trasiego incesante por los parajes de la mente. Padece delirios. Comparece, pues, con un cuadro de histeria, del que los psicoanalistas dicen que tiene que ver con los problemas de identidad. Sufre, desde luego, un grave problema de identidad.

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De ofensas, disculpas, perdones y concordia

La milicia es una profesión generalmente vocacional que demanda para su ejercicio determinados requisitos a quienes optan por abrazarla. Entre tales atributos figura uno, quizá el más destacado que, pese a contar con otras denominaciones anteriores, hoy podemos definir como empatía. Se trata de un compromiso que lleva al individuo que lo experimenta a situarse en el lugar del otro, sea éste otro individual, comunitario o social, a cuya defensa, en su caso armada, se consagra. Aunque hay muchas otras, esta es la dimensión social de la milicia que quiero aquí desarrollar.

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Fernando Rodríguez Miaja, testigo de excepción del fin de la Guerra Civil en Madrid

En la muerte del decano del exilio republicano en México

Fernando Rodríguez Miaja era un hombre sonriente. Conversaba por doquier de manera tan transparente y jovial como la de un mozo quinceañero, pese a que tres años antes de fallecer, el pasado 27 de noviembre en Ciudad de México, había cumplido un siglo de fértil vida. Era el decano del exilio republicano español en México y prohombre del Ateneo Español en la capital federal. En la capital azteca, según sus allegados, festejó con champán el traslado de los despojos de Franco desde el Valle de los Caídos al cementerio madrileño de Mingorrubio.

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El patriotismo se llama Presupuestos del Estado. Y la unidad nacional, diálogo.

Hasta 73 ex altos mandos militares, seis generales y 66 coroneles, retirados, han dirigido un escrito a la Casa Real en el que rubrican, con su firma y sus antiguos cargos militares, buena parte de las proclamas del discurso del partido ultraderechista Vox. En su escrito, según informa El País, apelan al “patriotismo”, a la “cohesión nacional” que dicen ver en peligro y mencionan casi todos los tópicos fascistoides al uso. Su principal invectiva la lazan contra los pactos previos a los Presupuestos Generales del Estado suscritos con formaciones constitucionales, cuentas, por otra parte vitales, para que Europa contribuya decisivamente con sus fondos extraordinarios a la supervivencia económica y social en España. Momento éste, como se ve, tan oportuno para exhibir tan patriótico alegato, mientras loan -¿o adulan?- al Rey a quien dicen someterse y proclaman los intereses de “su” España.

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El aliento de Trump sobre el cogote de Biden

Donald Trump va a seguir soplando con su poderoso aliento sobre el cogote del Presidente electo, Joe Biden. Así lo preludia el tardío desbloqueo político e institucional en Estados Unidos, tras la avenencia tácita –no explícita- adoptada a regañadientes por el candidato y aún presidente. Trump empieza a jugar sus futuras bazas políticas con mayor desenvoltura. Aspira a una reelección en 2024. Ya no necesita del histrionismo para moverse a su antojo. Sabe que aventar adecuadamente los 74 millones de votos cosechados en los recientes comicios va a convertir los primeros pasos de Joe Biden como Presidente en un tortuoso e infernal camino; a ambos lados de sus pies se abren los precipicios de posibles fracasos a lo largo de un escabroso sendero que serpentea por la estrecha arista de una puntiaguda cordillera de dificultades y desafíos.

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Federico Engels, estudioso de la Ciencia militar

Para Federico Engels, cuya formación multidisciplinar despuntaría poco a poco en sintonía con los aires vigentes en el clima intelectual de la Alemania de su tiempo, el horizonte de las certezas racionales pasaba inexorablemente por la acreditación científica. Pero tal acceso resultaba impensable sin una formación histórica adecuada. Indagando sobre el origen de los problemas que escarnecían su país, Engels se mostraría fascinado por las guerras campesinas emprendidas por Tomas Münzer y sus seguidores a finales del siglo XV, en plena transición de la conflictividad religioso-política a la conflictividad político-económica que marcaba el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Y, bajo esta fascinada atracción, Engels estudiaría las formas de organización de la insurgencia campesina adoptadas por Münzer y los suyos.

Federico Engels, un talento al
 servicio de la clase obrera

Friedrich Engels, (Barmen, Prusia, 28 de noviembre de 1820-Londres, 5 de agosto de 1895) de cuyo nacimiento se cumplen ahora dos siglos, proyecta sobre nuestros días una imagen, aún, de moderna actualidad. Y ello, gracias a la avanzada posición de progreso que ocuparon sus experiencias, investigaciones y hallazgos socio-históricos, económicos y antropológicos respecto de los vigentes en su época, marcada por la transición de la vieja Alemania rural hacia una desbocada industrialización en clave capitalista. Tal veloz proceso afectó señaladamente al valle de Wüppertal, donde Engels viera la luz en el seno de una acomodada familia vinculada por generaciones a la producción textil. En la atmósfera familiar se respiraban pautas de la moral pietista, una corriente rigurosa del protestantismo germano en la que se desarrollaron otros talentos de la trascendencia histórica del pensador Georg W. F. Hegel y del poeta Friedrich Hölderlin. El genio de Engels guiaría su vida al servicio de la emancipación revolucionaria de la clase obrera, junto con su amigo y referente Karl Marx, pero con propuestas teóricas diferenciales y complementarias.

El difícil camino de la emancipación obrera

Noviembre es mes de evocaciones llenas de historicidad. La Revolución rusa de 1917, que hoy tratamos de nuevo, constituye un episodio troncal en la historia del movimiento obrero mundial y de la emancipación humana. Toneladas de falsedades, mentiras y abyección se han vertido sobre ella durante décadas, por parte de aquellos a quienes la revolución arrebató allí los poderes omnímodos, señaladamente los del capitalismo, que de manera tan injusta como cruel e ignominiosa ejercieron contra el pueblo trabajador durante siglos. Su propósito criminal era del de desfigurar la revolución y erradicar la conciencia de los evidentes logros conquistados a partir de entonces y con su ejemplo en la mejora de las condiciones de vida de millones de trabajador@s de todo el mundo. Y tales conquistas se consiguieron frente a guerras impuestas, invasiones territoriales, sangrientos asedios, atroces hambrunas y, también, ante hondas contradicciones y desgarros internos que salieron al paso a lo largo de su costosa pero imparable senda emancipadora.

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1917, un destello de esperanza para los trabajadores

L@s trabajador@s solemos llevar una vida de adversidades. Máxime en situaciones como la presente, en la que una pandemia se enseñorea de nuestra existencia, cíclicamente deteriorada ya por condiciones laborales y salariales casi siempre indeseadas. Los efectos de la crisis de 2008 aún se notan sobre nuestras carnes y nuestras nóminas, cuando las tenemos. Las necesidades de los anónimos mercados -en realidad, las de los dueños del capital-, acostumbran imponernos sus arbitrarios designios contra nuestra voluntad y nuestros intereses.

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Los desafíos de Joe Biden

Hasta setenta días quedan para que el republicano Donald Trump abandone la Casa Blanca, habida cuenta de su rival, el demócrata Joseph, Joe, Robinette Biden, de 78 años, ha ganado los veinte votos de compromisarios de Pennsylvania que la faltaban para obtener la victoria en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. De no mediar un estado de guerra o un interdicto judicial que anule los resultados de las urnas, Biden será el cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos de América y el de mayor edad que accede a la jefatura suprema de la República federal estadounidense.

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La furia del elefante herido

La furia mostrada por Donald Trump ante la evolución del voto popular en las elecciones de Estados Unidos resulta muy elocuente. No concibe algo distinto de su propia reelección. Tal vez, si la tendencia del voto se confirmara para determinar su salida de la Casa Blanca, se ve a sí mismo ante los tribunales por haber eludido al fisco, como recientemente informaba la Prensa de Nueva York. Y ello le enfurece rabiosamente. Pero, fuera de sus percepciones personales, él no parece ser consciente de los efectos que su resistencia a abandonar el poder, como todo indica que va a oponer, puede acarrear en el gran país norteamericano. Y a escala mundial. Dos datos: 320 millones de habitantes disponen allí de 400 millones de armas cortas y automáticas, que circulan –y aumentan- libremente entre la población estadounidense.

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Intelectuales y Política, el legado de Manuel Azaña

Se cumplen 80 años de la muerte del líder republicano alcalaíno

El octogésimo aniversario de la muerte de Manuel Azaña en el exilio francés de Montauban, el 3 de noviembre de 1940, nos permite evocar junto con su recuerdo, el vínculo entre los intelectuales y la Política en nuestro país. Vínculo sometido a profundos altibajos, desgraciadamente más bajos que altos, como la Historia de España nos muestra. Una evidencia explica los reiterados desencuentros habidos en torno a este nexo: los lenguajes en los que se expresan el pensamiento y la acción política son distintos. Se manifiestan en códigos expresivos diferentes. Tienen otra métrica. Sus ritmos son dispares. Se refieren a magnitudes heterogéneas. Pensar es una cosa y actuar es otra.

La hora de la Prensa pública

La información es un bien social que surge desorganizadamente de la sociedad en forma de acontecimiento y que a ella debe regresar, de modo organizado, como noticia. Tal es la tarea del periodista: atender a lo que sucede en la escena pública, evaluar su interés social, contrastarlo, verificarlo, darle forma organizada y sacarlo a la luz. Publicarlo. De esa manera, la información regresa a su propietaria y destinataria, la sociedad. Los llamados medios de comunicación son gestores de la información. Pero no son sus propietarios. Como tal axioma, esto es incuestionable. La información es patrimonio social. Sin embargo, la privatización de la información pública en España está adquiriendo una deriva preocupante.