Pablo Iglesias, The Best and The Brightest
“A mi eso de la progresía mediática me huele a estafa, primo”
- Publicado en Tribuna Libre
- Escrito por Aldo Conway
Todos los contenidos de nuestro sitio son propiedad de sus respectivos creadores intelectuales o de EL OBRERO, y por consiguiente cualquier uso de los mismos está sujeto a la aprobación previa de EL OBRERO. El extracto informativo de los contenidos de nuestro sitio está autorizado siempre que se cite la fuente de procedencia. Las opiniones vertidas por los autores y las autoras, así como la información relativa a sus perfiles, serán de su exclusiva competencia y responsabilidad. EL OBRERO no se hace responsable de lo que los autores y autoras escriban.
“A mi eso de la progresía mediática me huele a estafa, primo”
Las personas que tienen “anestesia afectiva” no sienten la menor culpa. Por lo tanto, ellos no son los que sufren, pero sí las personas de su entorno. A nivel doméstico, laboral y educativo, la mayoría de responsables del maltrato son personas de este tipo. Piensen en cargos como por ejemplo docentes, responsables de grupos humanos o personas con el poder suficiente para decidir sobre el futuro de sociedades enteras. Las pruebas psicológicas para detectar dichas conductas deberían ser tan exhaustivas como lo son las del conocimiento técnico o legal para cubrir cargos de designación o de elección. Pensemos en el daño emocional que pueden causar personas de este tipo al frente de un conjunto de alumnos. Dirigiendo áreas de gestión sensibles, como la sanitaria o la dependencia, por ejemplo. Cuántas vidas fueron deshechas por no contar con estas medidas preventivas de detección temprana.
Siempre que podemos y a lo largo de la historia de la humanidad, hemos tenido tiempo de imaginar un mundo distinto, de soñar con algo que en principio nos parecía imposible, pero al final conseguimos que se hiciera realidad, y en esta dinámica de hacer nuestro trayecto vital nos movemos entre las utopías y las distopias.
Como bien saben los lectores los habitantes de la Comunidad de Madrid son los ciudadanos y ciudadanas más libres del Estado español gracias a quienes gobiernan desde la Puerta del Sol. Al parecer, dichos habitantes gozan de un régimen especial basado en la posibilidad que han tenido en determinados momentos de la pandemia de poder acudir a solazarse en locales de restauración frente a otros españoles que encontraban la etiqueta de cerrado en la puerta de dichos locales de sus respectivas localidades. Al parecer, los madrileños también gozan de gran libertad, ya que, por fin, se puede desmontar uno de los pilares del gasto supuestamente intolerable que supone la Sanidad para poder ir libremente a la aseguradora privada que mejor estimen, sin olvidar las carencias en la Educación pública con el mismo propósito.
Según la Real Academia Española de la Lengua, por tal debe entenderse a:
1. f. Conjunto de perros mandados por el mismo perrero que levantan la caza en una montería.
2. f. Conjunto de quienes persiguen con saña a una persona o a un grupo.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras. De hecho, ese es un tópico para perezosos. La imagen, sin la palabra que le proporcione sentido, no significa nada. Así sucede con la pipa de René Magritte, una obra que adquiere su profundo sentido filosófico gracias a una sencilla frase: “ceci n’est pas una pipe”. ¿Cómo que no, si es lo que estoy viendo con mis propios ojos? Como que no. Lo que contemplamos es la representación de un objeto, no el objeto en sí. Magritte, de esta forma, nos invita a reflexionar sobre la relación entre el mundo físico y las herramientas que utilizamos para aprehender esa realidad.
En nuestras investigaciones hemos encontrado un verdadero elogio de la serenidad en política en el periódico socialista, en un número de finales de noviembre de 1927. Intentaremos dialogar, por nuestra parte, con aquel texto en clave actual, seguramente necesitados de que la serenidad se instale en la confrontación política, además del valor de la cultura y la formación en los tan precarios debates del presente.
En un país multicolor, como diría en sus comienzos la canción de la abeja Maya, nacimos y deberíamos caber todos y todas. España es un lugar maravilloso del planeta Tierra y singular, en todos los aspectos. Entre ellos el cultural y el político.
No pretendo presentar una tesis doctoral sobre uno de los partidos más longevos de Cataluña, sino simplemente dar algunas pinceladas sobre su funcionamiento, visto el desconocimiento que existe, a nivel de España.
El conocimiento, no es un concepto tan preciso, como comúnmente se piensa. En lugar de decir: “Yo sé esto”, deberíamos decir: “Sé, aproximadamente, algo más o menos como esto”. Es cierto que esta estipulación, es apenas necesaria, en lo referente a la tabla de multiplicación, pero el conocimiento en los asuntos prácticos, no tiene la seguridad o la precisión de la aritmética. Supóngase que digo: “La democracia es una cosa buena”. Debería admitir, primero, que estoy menos seguro de ello, de que dos y dos con cuatro y, segundo, que “democracia” es un término, en cierto modo, vago, que no puedo definir con exactitud. Por lo tanto, tendría que decir: “Me siento bastante seguro de que es bueno, que un gobierno participe, de las características comunes, a las constituciones británica (aunque no esté escrita como tal) y norteamericana, o algo por el estilo.
Indalecio Prieto realizó un elogio de la política en noviembre de 1924, es decir, a un año largo de la llegada al poder por parte de Miguel Primo de Rivera a través de un golpe de estado. Esta defensa de la política se hacía frente a los que sentían fobia por la misma y consideraban que la nación era como una empresa industrial necesitada nada más que de técnicos para gobernarla.
Pablo Iglesias publicó en Acción Socialista, en noviembre de 1914, un artículo que tituló “La buena táctica”, en referencia a la que debía seguir el socialismo en su tarea emancipadora. Algunas de sus recomendaciones, si se nos permite el término, pueden ser inspiradoras para la izquierda, siempre y cuando hagamos una lectura actual, y se pretenda contribuir a generar un debate lleno de ideas y argumentos, y en favor del fomento de la educación política o cívica en el sentido más noble del concepto, y no como adoctrinamiento, un cáncer que no es solamente patrimonio de la derecha.
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.
¿Por qué es importante tu aportación?
Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.
¿Si tengo algún problema en mi transacción?
Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.