La estrategia Wu wei y el burguesaliado
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
La tarea lógica del día. Atendiendo a lo que hace y dice el Partido Popular en relación con Cataluña. Construya una frase con sentido usando las palabras “Tellado”, “Puigdemont” y “muro”. Pienso en dos y en cada una de ellas Puigdemont está en uno u otro lado del muro. En uno solo y en el otro acompañado por alineada compañía. Les traiciona el subconsciente.
Afirma Puigdemont que no confía en Pedro Sánchez, rematando Turull con un “imagínense lo que confiamos en Feijoo”. En mi modesta opinión Turull está equivocado. Por el contrario, ciertamente puede confiar plenamente en que Feijoo no le va a defraudar. En la que pueda le manda enchironar. Ya ha hecho, hace y hará todo lo posible para tal fin. Así que hace bien arrimándose al querer sin querer acercarse demasiado a la frontera. Al hilo de esto, tengo un imán pegado a la pizarra (es verídico, lo estoy mirando) que afirma “Puedes confiar en la mala gente. Nunca cambian”. Parece paradoja, pero es más bien advertencia sacada de sonrisas y lágrimas. Puigdemont hará muy bien en confiar en lo que piensan Abascal, Feijoo y sus 155 argumentos; son ultraconservadores que nunca cambian. Ahora bien, confíe, pero no se fie, donde hay confianza da asco.
Hay algo de fatalidad en apoyarse en las columnas de opinión de los medios y pseudo medios de derechas. Al PP le dan sustento, pero también lo guían al desastre. Todo parte de un error muy grave de los y las columnistas. La radicalización es difícilmente reversible. Una vez has cargado de ira y odio a un elector conservador, realmente has imantado su intención de voto en una única dirección: la extrema derecha. Pueden argumentar y demostrar que el PP también se extrema y deben votarles para ayudar a echar a Sánchez. Un ex votante del PP que mira hacia Vox o SALF por supuesto que quiere quitar a Sánchez, pero no para poner a Feijoo. No solo. En la preferencia como presidente del gobierno, Ayuso y Abascal (tal para cual) se aproximan vertiginosamente a un Feijoo que hace aguas. De continuar la tendencia, en primavera montará tanto Isabel como Albert.
Y aquí tiene la explicación de la mala carita que lleva Alberto desde que clarea el día. En qué momento funesto le sedujeron las muecas de Ayuso para dejar Galicia y venirse a su terreno (de ella). Él, que vivía con vistas a la catedral en todas sus ventanas, peregrinó para convertirse en penitente de la cofradía del santo a-coso madrileño. Ya perdió el acento gallego y en poco el del segundo apellido en la primera o. Eso sí que es dejarse pelos en la gatera madrileña.
Sin vuelta atrás, muchos votantes radicalizados hacia la extrema derecha han llegado a la conclusión de que mejor ganar con los testículos de Vox. En latín de testis, testigo, y el diminutivo culus: “pequeños testigos”. Total, van a ganar por arrasamiento según todas sus encuestas, mejor estar en el gobierno. Es la maldición del “bandwagon”, que los cálculos del después importan más que el antes con lo que pierdes durante. Ya pasó y volverá a pasar, que decía el deshollinador de Mary Poppins.
La estrategia de Vox tiene un nombre y además oriental: Wu wei. Wu wei es un concepto chino procedente del confucionismo y el taoísmo que significa literalmente la ‘no acción’, el ‘no hacer’ y ‘sin esfuerzo’. Las plantas crecen sin esfuerzo nutridas por el entorno y el agua que les llega. Así crecen Vox, SALF e incluso Alianza Catalana, casi sin esfuerzo, abonándose a dejar hacer al PP estiércol con la política democrática. Tanto afán y trajín, tanto Tellado para dar a otro tallo…
Y Podemos, la aldea gala que hace gala de ser vanguardia consciente sin ponderar lo inconsciente de ser consciente sin tener consciencia de que el capitalismo posfranquista acuñó en España un nuevo “burguesaliado”. Por traducir, un obrero con aspiraciones burguesas. La historia muestra que un obrero con aspiraciones de clase obrera lucha por unos valores, mientras que un obrero con mentalidad burguesa lucha por otros objetivos. Empezando por dejar la prole en el camino. Hay ejemplos en Galapagar, con todo el derecho y legitimidad para construir una vida según las aspiraciones vitales de cada uno. En Podemos se debaten en el eterno dilema de dónuts ideológicos o cartera progresista, la reinterpretación política del clásico “cañones o mantequilla”.
Un nuevo mundo. Tradicionalmente las fronteras de los estados nación se sostienen desde los dos lados. Netanyahu advirtió que las fronteras del estado de Israel se sostenían básicamente por el derecho internacional. En mucha menor medida por la fuerza de sus naciones vecinas. Una vez voladas las barreras que imponían los acuerdos internacionales y la ONU, ahora revive en el este el “lejano oeste”. Carromato blindado y caravana de colonos. Israel ya no tiene fronteras ni el derecho internacional significa demasiado. Gaza y Cisjordania son ya simples trazos en un mapa y sus ciudades mil tumbas sin nombre. Sin respeto a los límites del derecho internacional ni Israel ni Rusia ni el que vendrá tienen fronteras. Lo que está es un anticipo del mundo que ya viene.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.