Las brujas de Salem
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
También El crisol, es una obra de teatro de Arthur Miller escrita en 1952. He probado, pero ya les digo que ni comienzo (que decir de llegar). Ciertamente me gustaría ser Arthur Miller por una tarde. No por Norma Jeane Mortenson y sí por su talento. Partiendo de los hechos que rodearon los juicios de brujas de Salem, Massachusetts, en 1692, Miller escribió una alegoría de la fiebre persecutoria y represión macartista de los años 1950. Joseph McCarthy desencadenó un proceso generalizado de delaciones, denuncias, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas y antipatriotas. Tal como hoy, pero debe sustituirse comunista por demócrata y antipatriota por no a esa “prioridad nacional”. Aunque no siempre, Díaz Ayuso llamada de nombre Isabel, se refiere a los comunistas como una amenaza real, cotidiana, vigente. Eso sí que es resonancia del pasado. Y que decir de incentivar delaciones, falsas o no, mediante promesas de beneficios que se revelan siempre verdaderas…
La Fundación del Español Urgente recoge y valida tanto la forma macartismo como macarthismo para referirse a este fenómeno sociopolítico y a la persecución ideológica que sustancia. Una persecución ideológica que tiene como brazo armado algunos tribunales, comités del senado o medios de comunicación sin miedo al que vendrá. La intención era escribir un texto alegórico que partiendo de la época del macartismo de USA tirara al presente hispano. Con todos los elementos: persecución judicial, delaciones forzadas y denuncias torcidas que entran por derecha ya que no por derecho. En España el macartismo se ejerce desde parte del aparato del estado, que no del gobierno. Y es que, en España, señoras y señores, es imposible un golpe al estado. El estado, en gran parte, ya está tomado. De darse, y está dándose, es un golpe del estado. Entre policías patrióticas, judicaturas patrióticas, medios patrióticos, iglesia patriótica, asociaciones de extrema derecha, fascistas y demás faralaes, el gobierno (y más en minoría y cercado por la forma infame de hacer política del PP y Vox) es el único que caería. Y con él cualquier esperanza de dejar atrás los vicios del franquismo. Cuando la cabra tira al monte y los jueces al entorno, pues ya estamos.
Dice el servicio de inteligencia alemán que el fascismo es una amenaza para la democracia. Almeida grita “podemos ser fascistas, pero…” Porompompom diría yo. Me preguntan si puede darse una guerra civil. Respondo yo ¿entre quienes? Los que ganaron en el 39 revalidaron en el 79. Los que perseguían demócratas (no solo comunistas) continuaron con la sana práctica de cobrar en negro mediante sobres la preparación de futuros reemplazos. Un corporativismo tan feroz que es difícil distinguir donde termina el preparador y comienza el opositor. Al final, la cosa va menos de patria y muy mucho de poder, dinero y conservación opaca del control. ¿Qué era-es la policía patriótica, lobos que balan?
Alla van todos en una. Ya suena en sede judicial Pedro por aquí, Pedro por allá. El golpe judicial al presidente del gobierno, a su familia, es un guion escrito. Van a por él. Y vemos capitulo a capitulo como se mueven las piezas (no solo judiciales) para quemarle políticamente (aquí sale Salem), devastarle emocionalmente, destruir todos sus afectos. En España se encienden hogueras judiciales donde, cosas del azar, se queman solo brujas comunistas o progresistas.
Y es un error pensar que el fascismo es una cuestión de aguiluchos, saludos romanos, arriba España o Franco Franco y Cuelgamuros. El fascismo es, ante todo, una forma de ser y actuar, en el fondo, una personalidad. Adorno estudió el nazismo desde la personalidad autoritaria, dado que la actitud autoritaria es la que realmente da forma a las relaciones y las interacciones sociales. Son las formas que envuelven el poder y la acción política. Se caracterizan por su dogmatismo e inflexibilidad y creen tener la razón por defecto. Ejercen la imposición sin justificación tomando decisiones unilaterales sin sentir la necesidad de dar explicaciones. Su pensamiento está polarizado dividiendo el mundo en categorías estrictas (bueno/malo, nosotros/ellos). Son sumisos y mientras exigen sumisión a sus subordinados, son serviles ante figuras que consideran superiores jerárquicamente. Nula empatía, con una tendencia a ver a las personas como herramientas para lograr sus fines en lugar de personas. Para ello mienten, difaman y agreden sin ningún pudor. Ciertamente, consideran el diálogo y los derechos humanos como signos de debilidad o cobardía.
En la escala F de Adorno, destaca a) la imagen de poder y “dureza” con una obsesión con la fuerza, el estatus de dominio y la dicotomía de “líder-seguidor”. Desprecian profundamente cualquier signo percibido como debilidad o vulnerabilidad. b) destructividad y cinismo con hostilidad generalizada, manifestando una visión cínica del mundo y c) disposición a proyectar sus propios impulsos inconscientes, miedos y deseos inaceptables (como la agresividad o la amoralidad) hacia los demás.
En esos parámetros psicológicos y actitudinales (más allá de símbolos, etiquetas o intereses económicos) estamos tratando con fascistas de pura cepa. En el caso español, aderezado por la prepotencia que aporta la sensación de impunidad: sus abusos se archivan y sus agresiones se tramitan. Si piensan como un fascista, sus actitudes son las de un fascista y actúan como un fascista, no tenga dudas: es un pato.
En algunos casos es hasta tantálico. Un ejemplo. En Castilla-La Mancha García-Page (el guion es demónimo) obtuvo mayorías absolutas. Sin embargo, su único valor añadido frente a cualquier candidato conservador es que es del PSOE y critica a Pedro Sánchez. Hasta tal punto que al poner su nombre en el buscador de Google la primera pregunta que te sugiere es ¿de qué partido es García-Page? Su objetivo de terminar con Pedro Sánchez es, a su vez, terminar con su propio gobierno (se quedó sin valor añadido para los votantes conservadores). Esa sí que es un “ni contigo ni sin ti tiene mi situación remedio”. En fin, los fuegos figurados y los fuegos reales arden y queman, por fuera, por dentro y alrededor.
Continua el genocidio en Gaza y Cisjordania. Al parecer, algo hay en común entre Europa y los palestinos asesinados (niños, mujeres, ancianos todos no combatientes convirtiendo en central lo que fue antaño daño colateral). Algo que compartimos los europeos y los muertos palestinos: que ya no importa que continúen matando. Al final un mundo donde la muerte llega tal y como canta Leonard Cohen (inspirado en un rezo judío): “who by fire, who by water, who by sword, or who by hunger”. Con esa canción puede dibujarse un mapamundi.
Respeta al otro como a ti mismo es una idea sin fundamento en la fase actual del autoritarismo feudo capitalista, donde prima el “orden del picoteo” (America primero, por ejemplo). Por cierto, un mundo fragmentado, regido por elites económicas e institucionales, funcionalmente “pseudodemocracias” de prácticas autoritarias, era uno de los escenarios del “Global Trends”. Al menos en eso nuestros fascistas locales “podemos ser fascistas, pero…” parecen ir en la vanguardia en ese avance sobre la retaguardia histórica que vivimos. --Por cierto, ¿cómo explica lo que tardó Odiseo en encontrar Ítaca y o fácil que tiene Díaz Ayuso encontrar ático? Y en Madrid…
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.