Quita y pon
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Tras la última investidura del presidente Pedro Sánchez, se aproximó a su escaño Núñez Feijóo y le felicitó, por así decirlo, con una amenaza: “Te vas a arrepentir de esto”. “Esto” es verídico y está tan documentado (hay imágenes) como lo está también lo que sucedió después. Y es que las historias se explican con pocas frases. ¿Quieren conocer por qué y el qué de la sociedad española? Dos refranes: “comer como un cura” y “pasar más hambre que un maestro de escuela”. De ahí sus derivadas. Todas. Es profundo el desprecio hacia aquellas personas que con paciencia enseñaron a leer, escribir y pensar. ¿Para qué ser culto si ya está el culto? Ya saben, de Valencia al suelo (profesora), mientras en Madrid el papa pisa cielo. Y pisa otras movidas judiciales, que se quedan sin foco al irse todo a blanco.
“Te vas a arrepentir de esto” explica a la derecha española y su permanente reacción alérgica a la democracia. Tanto como tirar la piedra y esconder la mano tras la apelación cobarde: “quien pueda hacer que haga”.
Digamos que la estrategia de Núñez Feijóo es brillante y solamente depende de una minucia: la necesaria torpeza y disposición de los demás para ser embaucados. De primeras parece imposible, pero, en su momento, la abstención del PSOE, que dio más tiempo a Rajoy para ir a la ferretería a por un martillo y casi refundó el partido tras fundirlo electoralmente, es un precedente que no se debe menospreciar: la disponibilidad para suicidarse políticamente acorde con el refrán “da el gobierno a quien y no mires para qué”. Lo gracioso es que aún hay “intelectuales” que lo promocionan. Eso sí, en El País.
¿Cuál es la táctica? Simple. Mire el “quitar” y olvide el “poner”. Insisten en el PP en que se fije la atención en la urgencia y necesidad de “quitar” al Gobierno progresista, desviando la atención de tal forma que lo importante sea a quién se quita y no a quiénes se pone. Por ello, si usted pica el cebo del “gobierno acosado por la corrupción”, se olvida de que esto va de poner a gobernar a la derecha ultraderechizada. Ponerla a gobernar, además, con la finalidad de que, tras las elecciones, sigan gobernando bajo el yugo de Vox. Vamos, que la cosa no va de poner a la ultraderecha en el Gobierno, sino de quitar lo que hay (mira el pajarito). Los electorados de los partidos nacionalistas agradecerán tal sacrificio institucional, aunque sea para terminar ya con el léxico mefítico del PP.
Escuchaba a Aznar sobre España y su unidad. Les hago un resumen: “De Isabel y Fernando el espíritu impera, moriremos besando la sagrada bandera. Nuestra España gloriosa nuevamente ha de ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer.” Aquí va de dos: o se sabe la música o no le suena. Pues esa es la música ambiente que viene en el tándem PP-Vox.
Pensará: pues no está mal planteado. Te ocupas de la liebre mientras te dan el gato. Ya te digo. Pues aún se puede mejorar.
—¿Pero qué me dice? —dirá usted.
—Le digo, le digo —le digo yo.
A “mira el quitar y olvida el poner” le sigue el “limpiar” para olvidar que lo que se busca es “ensuciar”. Al apoyo a la moción de censura se une un periodo de transición para “limpiar las instituciones”. A saber, el CIS y RTVE.
Y nuevamente el viejo truco de magia. “Limpiar” es llenar RTVE de Vicente Vallés, Ana Rosa y tertulianos tipo Inda, Ferreras, Marhuenda o Ramírez, junto a todo el pabellón de los hombres socialistas con lustre (García-Page, Bono, González) y los madrileños on the rocks (Rodríguez y Leguina) para que entren en bucle pontificando sobre la corrupción y el mal gobierno del PSOE, sus cesiones a los partidos nacionalistas (País Vasco y Cataluña) o la traición que fue la amnistía a los sublevados catalanes.
Ya puestos, ponme alfombra: “De Isabel y Fernando el espíritu impera, moriremos besando la sagrada bandera. Nuestra España gloriosa nuevamente ha de ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer.”
Todos los incautos nacionalistas majados en el mismo mortero mediático. ¿No dirán que no es genial? No solo piden su voto en la moción de censura; también que, ya puestos, se metan al mortero. Total, ya les dan de diario con la “maja”, “maneta”, “macilla” o mano verbal propia y ajena.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.
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