¿Por qué dejamos morir la participación estudiantil?
- Escrito por Hugo Labra Rodríguez
- Publicado en Opinión
Mucho se ha hablado del poco interés que los jóvenes de nuestro país muestran por la política y sobre la baja participación de este grupo de edad en asociaciones. Sin embargo, siempre se tiende a obviar el arduo camino que enfrentan aquellos que deciden organizarse desde el instituto. Y es que con el inicio del nuevo curso escolar a la vuelta de la esquina, se cumple un año desde la desaparición de la Asociación Estudiantil “Estudiantes x Huelva – CAMBIO”, la única asociación de estudiantes provincial de Huelva.
“Estudiantes x Huelva” nace en el seno de otra asociación estudiantil: la Asociación del Alumnado “El Malacate” del IES Juan Antonio Pérez Mercader, centro ubicado en la localidad onubense de Corrales (Aljaraque). El fin principal de la misma era dar voz a los jóvenes de la provincia de Huelva mediante una plataforma de pequeñas agrupaciones estudiantiles. Un encuentro de estas agrupaciones tuvo lugar en el propio Corrales, meses antes de su disolución de facto, y, a pesar de que su fatídico final se encuentra profundamente ligado a la finalización de los estudios de bachillerato por parte de los que fuimos sus principales promotores, no resultaría descabellado pensar que fue un cúmulo de factores los que llevaron a su muerte.
Si bien, haciendo autocrítica, podemos señalar como una de las causas del colapso de la organización la incapacidad de la directiva de darle relevo a las nuevas generaciones —esto debido a que este reemplazo se trató de hacer cuando la salida de la junta directiva era inminente y no introduciendo nuevas voces de forma progresiva—, solo las personas que formamos parte de dicha directiva somos conscientes del abandono y del maltrato que sufrimos por parte de las instituciones públicas.
En primer lugar, debemos destacar las trabas que se nos presentaron por parte del Registro de Asociaciones de la Junta de Andalucía desde el primer momento. No solo existía un silencio institucional persistente —de hecho, nunca recibimos respuesta a la solicitud de inscripción de los nuevos estatutos y de la nueva denominación de la asociación—, sino que se le negó a la directiva el poder realizar trámites en numerosas ocasiones debido a un error administrativo que ubicó a “Estudiantes x Huelva” en una sección inadecuada del registro.
Por parte de otras instituciones de la Junta de Andalucía, el abandono era bastante más evidente. Destaco un breve cruce de palabras que tuvo lugar entre la directiva de la asociación y la consejera andaluza de educación, del Partido Popular, durante el cual se le expusieron los problemas que enfrentaba la asociación. Tras esto no sólo no ofreció una respuesta a nuestras preocupaciones, sino que hizo caso omiso de las mismas y añadió: “y bueno, ¿los estudios qué tal?”. Por otra parte, al delegado de educación en la provincia de Huelva se le tuvo que recordar en numerosas ocasiones que en la provincia y en el centro onubense desde el cual se impulsó el proyecto existía una asociación estudiantil.
No podemos pasar por alto tampoco la inexistencia de legislación propia que regule las asociaciones del alumnado de la misma forma que existen normativas relativas a asociaciones juveniles o a las asociaciones de madres y padres del alumnado (AMPAs). Esta situación condujo a que, aun habiendo acudido una representación de la asociación en tres ocasiones a la delegación de educación de la Junta de Andalucía en Huelva, no se pudiera solventar la situación de “limbo legal” en la que la organización se encontraba, ante una legislación y unos registros obsoletos, en el mejor de los casos, o inexistentes.
Y los lectores se preguntarán: ¿No pedisteis ayuda? ¿Por qué no os manifestasteis? Sobre la primera cuestión, decir que se trató de contactar con la Defensoría del Pueblo de Andalucía, desde la cual se nos dio la misma respuesta que en el resto de organismos autonómicos: silencio. En cuanto a la segunda, una huelga y una manifestación estudiantil se convocó en noviembre de 2025. La delegación de educación respondió negando la existencia de la situación que nos lleva a la huelga estudiantil, lo que condujo a varios centros a no autorizar la huelga.
Cuando el asociacionismo estudiantil muere, sea en la provincia que sea, no lo hace por la apatía del alumnado, ni por la falta de implicación de los docentes, los cuales colaboraron de forma altruista con este proyecto en numerosas ocasiones. Muere por la condena invisible de las administraciones públicas. Muere porque las mismas instituciones que critican la falta de implicación de la juventud en la política, aplastan sistemáticamente cualquier intento del alumnado de organizarse, y el mensaje que esto transmite al alumnado es devastador: ellos no cuentan.
Un año después de la muerte de “Estudiantes x Huelva – CAMBIO” nada ha cambiado. El grupo de jóvenes que cada cierto tiempo aparecía en la delegación de educación o en el registro de asociaciones de la Junta de Andalucía desapareció, eso sí, pero la misma pregunta sigue en el aire: ¿De verdad los jóvenes pasan de participar en política o es el sistema político establecido el que destruye cualquier intento de participación política de los jóvenes?