Breve historia del raticida que salvó la vida del presidente Eisenhower
Como tantas historias de la ciencia, la de la warfarina comienza con un error afortunado. En realidad, con dos. Un par de serendipias decimonónicas —esas casualidades felices que solo ocurren a quien se empeña en fracasar con estilo— sentaron las bases de la química moderna y, de paso, acabaron salvando millones de vidas.
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