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18 sept 2026 | Actualizado 11:49 CEST
PERIODISMO DE DATOS
El programa de política exterior del PSOE al terminar la Gran Guerra

Terminando la Gran Guerra, el PSOE desarrolló mucho la parte de su programa dedicado a la política internacional, aprobado en el otoño de 1918

En primer lugar, el Partido Socialista planteaba la necesidad urgente de que se convocase un Congreso Internacional socialista de forma paralela a la Conferencia de Paz.

Los socialistas españoles se felicitaban por la victoria aliada, siendo fieles a lo expresado en el Congreso de 1915 en el que, aún siendo contrarios a la guerra, intentando ser fieles al compromiso de la --Segunda Internacional, abogaron por el triunfo de los aliados frente a los Imperios centrales. Además, se defendía el triunfo sobre el imperialismo de las Repúblicas sociales en Centroeuropa, es decir, especialmente en Alemania, Austria, Hungría o Checoslovaquia.

El Partido Socialista manifestaba que estaba dispuesto a trabajar por la paz definitiva.

Además, se saludaba con entusiasmo la Revolución Rusa porque suponía el triunfo del espíritu revolucionario del proletariado, que debía transformar el mundo con el fin de implantar el régimen socialista. Por consiguiente, se protestaba contra toda intervención extraña en Rusia, es decir, contra las injerencias extranjeras. Muy pronto vendría la fuerte polémica interna en relación con las condiciones de la III Internacional.

El PSOE se adhería a la idea de la Sociedad de Naciones que había expuesto el presidente Wilson. Para que se convirtiese en una realidad y pudiera ser apoyada por los socialistas era ineludible que se tuvieran en cuenta seis cláusulas o condiciones (algunas de ellas, realmente, ya aparecían en los 14 puntos del presidente norteamericano):

1. Internacionalización de los Estrechos para la libertad de navegación, con garantía de la Sociedad de Naciones.

2. Abolición concertada del servicio militar obligatorio en todos los países.

3. Supresión de la diplomacia secreta, con publicidad de los tratados y convenios que, además, no podían entrar en contradicción con los estipulados por la Sociedad de Naciones.

4. Arbitraje internacional obligatorio con los medios para dar efectividad a las sanciones del Derecho Internacional, para que solamente por los derechos de la Humanidad pudiera lucharse en el futuro.

5. Integración de la Sociedad de Naciones por todos los pueblos, para que se evitar el riesgo de las coaliciones parciales y para que pudiera construirse una unión indestructible de naciones.

6. Democratización completa de todos los Estados para asegurar por la eliminación de todos los poderes no emanados de la soberanía popular, conforme a un régimen de responsabilidad y ejecución, el desenvolvimiento democrático social de cada país.

De ese modo, la Sociedad de Naciones sería como una gran democracia civil universal.

Como partido de clase, el PSOE declaraba que la crisis mundial confirmaba la necesidad de la desaparición de la sociedad capitalista y su sustitución por un régimen en el que desapareciese el antagonismo de clases y, por lo tanto, entre las naciones. Era un momento clave para que los trabajadores del mundo desarrollasen un vínculo efectivo. Solamente la Internacional podía preparar la paz definitiva de los pueblos instaurando el socialismo, es decir, que la paz iba asociada al fin el capitalismo, a la superación de la lucha de clases y al establecimiento del socialismo.

El PSOE reclamaba que se emprendiese una acción internacional para salvaguardar la democracia en todas partes y más donde estuviera amenazada por la reacción burguesa. Esa acción internacional también debía tener en cuenta la defensa de la democracia en la propia España. La delegación socialista española en el próximo Congreso Socialista Internacional, además, apoyaría el deseo de los socialistas rusos que pedían que fuera a Rusia una Comisión del proletariado internacional para que realizase una información sobre el estado actual de la República Rusa.

Ese Congreso a celebrar debía tratar el problema de la participación de los socialistas en el poder.

Si en el Congreso Internacional se suscitase la cuestión de las responsabilidades que los socialistas de distintos países hubieran podido contraer durante la guerra, la delegación española se opondría a la inmediata dilucidación de tal asunto porque podría malograr la eficacia de dicho Congreso. Los socialistas abogaban, en este caso, por aparcar la cuestión ante las urgencias del momento.

Hemos trabajado con el número 3552 de El Socialista, del primero de mayo de 1919.

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