Muchos hechos y recuerdos. Ha sido un proceso de compromiso y atención, que es un acto de rebeldía, en la que nos convertimos en seres con mayor compresión de la complejidad humana, y sobre todo frente y frente a todo, la feroz fuerza del recuerdo.
En un mundo como el actual dominado por la tecnología, no requiere pensamiento. Depender tanto de ella reduce nuestra destreza para adaptarnos al mundo con naturalidad. Lo primero que debemos aprender es que un proyecto no se termina nunca y cuando creemos haber finalizado comienza su vida propia y descubrimos el misterio y la magia que encierra.
Llueven sobre nosotros horrores inadmisibles que, sin embargo, se admiten de la manera más ciega y natural. El mundo que tenemos hoy, no es probablemente el que aspirábamos a construir. Las guerras y los extremismos han regresado y el multilateralismo está siendo desmantelado. Los aranceles unilaterales, el control del acceso a los mercados como instrumento de presión y la sustitución de la diplomacia por la amenaza perjudican a todos.
Las tres grandes transiciones que el mundo enfrenta –demográfica, ecológica y digital-ofrecen una oportunidad para construir economías más productivas, justas resilentes y soberanas España tiene una de las pirámides de poblacionales más envejecidas del mundo
El progresismo no se mide en los discursos sino en las vidas que transformamos. En si las personas trabajan en mejores condiciones. En si pueden pagar el alquiler a fin de mes. En si sus hijos tienen acceso a una educación que les abra oportunidades reales. Eso es lo que estamos construyendo. Eso es lo que defendemos. Y eso es lo que el mundo necesita ver demostrado, hoy más que nunca, por gobiernos que están del lado de su pueblo.
Los humanos de a pie veríamos restablecida la coherencia elemental. Las máquinas no huelen, por eso los magnates de la IA, se han desorientado y nos han desorientado a todos. Se trata de evitar que la élite tecnológica siga usando a toda la humanidad como cobayas. Si hay que atarles las manos, será sin grandes aspavientos y como un ser normal.
A pesar de lo que se dice y se propaga, la IA no nos matará, quizá s sus dueños. que la narrativa de extinción no nos impida ver una realidad prosaica:. anda suelto un producto averiado. Los magnates de la IA quieren controlarla, pero sin dejar de ser ellos quienes indiquen como hacerlo. ¿Por que no? Hasta ahora todos nos hemos sujetado a un diseño y unas normas de seguridad de la e ellos han establecido, pese a que nadie les ha votado.
El principal riesgo cuando hablamos de polarización está en asimilar de manera acrítica su marco conceptual. Sucede, a menudo, cuando un extremo ideológico se radicaliza y destruye los puentes de dialogo.. El goteo del discurso va calando y en lugar de hablar de radicalización de unos, terminamos hablando de un escenario polarizado, como si quien rompe los consensos democráticos y quien los defiende se hubiesen movido de manera simétrica.
Echando la vista atrás hacia otros tiempos, en la España de 1936, medios y políticos de derechas dibujaron una dicotomía maniquea entre “civilización o barbarie”, impulsando al rival un supuesto apocalipsis inminente y forzando a la ciudadanía a elegir otro bando. Al mirar al presente, el paralelismo resulta inquietante.
Hoy, como ayer, diluir en polarización, la radicalización desdibuja responsabilidades y permite destruir, jugando al caos como arma política.





