Nos dice Aristóteles:
“Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo es y, los atributos, que por si mismo le pertenecen. Esta ciencia, por lo demás, no se identifica, con ninguna de las denominadas particulares. Ninguna de las otras, en efecto, se ocupa universalmente de lo que es, en tanto que algo es, sino que tras seccionar de ello una parte, estudia los accidentes de esta… Y puesto que buscamos los principios y las causas supremas, es evidente que éstas han de serlo necesariamente, de alguna naturaleza por sí mismas. Y, ciertamente, si también buscaban estos principios, quienes buscaban los elementos de las cosas que son, también los elementos tenían que ser, necesariamente, elementos de lo que es, no accidentalmente, sino en tanto que algo es. La expresión “algo que es”, se dice en muchos sentidos, pero en relación con una sola cosa y una sola naturaleza. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo deberá hallarse en posesión de los principios y, de las causas de las entidades”.
El texto arriba acotado de Aristóteles, pone el acento en el “en tanto que algo es” en el ser general, o aquello que hace que los entes sean y compartan una cierta unidad ontológica. No en vano, Aristóteles recuerda poco después, que mientras que “la filosofía primera, estudia el ser en general, “se ocupa universalmente de lo que es”, el resto de las ciencias se ocupan, de una parte aislada y accidental del ser, esto es, de los entes concretos. Además, según el texto, el ente no es simplemente un objeto entre otros, de los que se ocupa la filosofía primera. Antes bien, se trata de su objeto propio, el que la legitima como tal y, hace que se distinga de los demás saberes. Por otro lado, no estamos ante una diferenciación sin más, como subraya Mariano Álvarez, puesto que la forma, como difiere la filosofía primera, de las otras ciencias, es distinta de la forma, en que estas difieren entre sí. Lo que señala Aristóteles, no es que análogamente, a como la matemática se ocupa de la cantidad y, la física del ente móvil, la filosofía primera se ocupa del ente en cuanto ente. Si esto fuera así, de entrada, quedaría atenuado el carácter eminente y, el propio estatuto epistemológico de la metafísica, como ciencia. Al contrario, el ente en cuanto ente, se caracteriza esencialmente por estar presente y, expresar todo ente, en lo que tiene de ente. No puede, por tanto, ser algo bien determinado, ni tampoco opuesto al resto de las cosas, sino que éstas, por peculiares que sean, son ante todo y en todo caso, entes y, como tales pertenecen a la esfera del ser en cuanto ser.
Pues eso.





