Bohr. Biología y mecánica cuántica
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
El dilema en el que nos quedamos, en el texto anterior, la teoría atómica nos sugería, que el único modo de reconciliar las leyes de la física, con aquellos conceptos adecuados, para una descripción de los fenómenos de la vida, es examinar la diferencia esencial, que se manifiesta, entre las condiciones de observación en física y en biología.
Ante todo, hemos de comprender, que todo dispositivo experimental, con el cual pudiera estudiarse, el comportamiento de los átomos que constituyen un organismo, en la extensión en que ello es factible para los átomos aislados, en los experimentos fundamentales de la física atómica, excluirá la posibilidad de mantener el organismo vivo.
En este sentido, la existencia de la vida misma debe considerarse, tanto en lo que concierne a su definición como a su observación, como un postulado básico de la biología que no podemos analizar en sí, del mismo modo que la existencia del “cuanto de acción”, junto con la esencial atomicidad de la materia, forman las bases elementales de la física atómica.
Se verá que tal punto de vista, está por igual alejado, de las doctrinas extremas del mecanismo y del vitalismo. De un lado condena como inadecuada, toda comparación de los organismos vivos con máquinas, sean estas las construcciones relativamente sencillas, proyectadas por los viejos “iatrofísicos”(Laiatrofísica o iatromecánica (fr. griego es la aplicación médica de la física), o los más modernos y refinados dispositivos amplificadores, cuya ponderación, por falta de crítica, nos expondría a merecer el apodo de “iatrocuánticos”. De otra parte, rechaza como irracional, toda tentativa de introducir, cualquier tipo particular de leyes biológicas, incompatibles con las bien establecidas de la física y de la química, según se ha propuesto todavía en nuestros días, bajo la impresión de las maravillosas revelaciones de la embriología, sobre el crecimiento y la división celular. Pero ningún resultado de la investigación biológica, puede describirse sin ambigüedad, más que en términos de física y química.
Esta última cuestión, nos lleva de nuevo a los dominios de la psicología, donde las dificultades planteadas, por los problemas de definición y observación, en las investigaciones científicas, han sido claramente reconocidas, mucho antes que tales cuestiones, llegaran a hacerse acuciantes, en las ciencias de la Naturaleza. En efecto, la imposibilidad de hacer una distinción precisa en el análisis psicológico, entre los fenómenos mismos y su percepción consciente, exige claramente que se renuncie a toda descripción causal, al modo de la física clásica. La misma forma en que se utilizan palabras, tales como “pensamientos” y “sentimientos”, para describir experiencias psíquicas, recuerda muy sugestivamente, la complementariedad de la física atómica.
Pues eso
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.