Thomas Jefferson
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Días antes de morir, Jefferson escribió unas notas para el cincuenta aniversario, de su Declaración de Independencia, que se avecinaba: “Que sea para el mundo, lo que creo que será, la señal que despierte a los hombres, para que rompan las cadenas con las que la ignorancia, y la superstición monástica, les convencieron de que se atasen, y para que asuman las bondades y la seguridad del autogobierno. La difusión general de la luz de la ciencia, ya ha revelado a todas las miradas, la verdad intangible, de que la masa de la humanidad, no ha nacido con una silla de montar a la espalda, ni unos cuantos privilegiados han nacido con botas y espuelas, dispuestos a montarlos, por la gracia de Dios, legítimamente”.
Jefferson murió el 4 de julio de 1826. Quiso que la posteridad le conociera, como el autor “de la Declaración de la Independencia Americana, del Estatuto de Virginia, que instituye la libertad religiosa, y el padre de la Universidad de Virginia”.
Unas horas más tarde, el moribundo John Adams dijo: “Thomas Jefferson sigue vivo”. Pero Jefferson ya había fallecido. John Adams tenía preparado su epitafio: “Aquí yace John Adams, que asumió la responsabilidad de la paz con Francia, en el año de 1800”.
Gore Vidal termina su espléndida obra “La invención de una nación”, con estas palabras: “Alabemos ahora a los hombres famosos y a los padres que nos engendraron”, como nos instruye tan oportunamente, el himno de la Nueva Inglaterra de mi juventud, basado en el Eclesiastés.
Mientras tanto querido Jack (por John F. Kennedy), en los cuarenta años transcurridos desde tu asesinato, he meditado sobre tu pregunta, y este libro es mi respuesta, apenas definitiva.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.