Los albañiles franceses y los intereses obreros cuando llegase la Paz (1915)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Es conocido el hecho de que uno de los aspectos más relevantes y positivos entre los innumerables errores que se cometieron en el proceso para asentar la paz al terminar la Gran Guerra, fue la creación de la Organización Internacional del Trabajo. Pero para llegar a ello el movimiento obrero internacional tuvo que movilizarse y exigir que las cuestiones y problemas que afectaban a los trabajadores debían ser abordados en una organización internacional con los patronos y los gobiernos.
Este breve apunte aporta un pequeño capítulo en esta historia de esfuerzo previo de los trabajadores organizadores para que se les tuviera en cuenta una vez que la guerra mundial acabase. Estamos hablando de las “cláusulas obreras en el Tratado de Paz”, que se publicaron en un número de Travailleur du Batiment por parte de la Comisión directiva de la Federación francesa de albañiles, en 1915, es decir, todavía a tres años de terminar la contienda.
La cuestión era si la clase obrera debía exigir que en el Tratado de Paz se incluyesen cláusulas relativas a sus condiciones económicas. A esta pregunta la Federación contestaba con una moción que el Comité de la Confederación del Trabajo había hecho suya.
La moción partía del hecho de que la clase obrera pagaba un tributo a la defensa, por lo que tenía derecho a ser escuchada en la defensa de sus propios intereses al realizarse el Tratado de Paz que pondría fin a la guerra.
Pero, además, se hacía un alegato internacionalista, ya que se consideraba que los intereses de los trabajadores franceses estaban de acuerdo con los de los proletarios de todos los países. Como los industriales para oponerse a las reivindicaciones de la clase obrera invocaban la concurrencia internacional, urgía aprovechar la celebración del Tratado para que desapareciera eso de la concurrencia en lo que se refería a las condiciones de trabajo. Habría que insertar en el Tratado cláusulas económicas que asegurasen internacionalmente la protección obrera especialmente en lo referente al horario, pero también para la generalización de la semana inglesa (semana laboral de lunes a viernes, con jornada laboral de ocho horas), el establecimiento de tres turnos en los centros de trabajo donde se trabajaba día y noche, la protección a las mujeres y los niños, los seguros sociales, los accidentes de trabajo, las enfermedades profesionales, las libertades sindicales, etc.
El Comité de la Federación de albañiles informaba que iba a poner a la orden del día lo más pronto posible este proyecto de cláusulas obreras y realizar una activa propaganda para su realización y proponía que se tratase en el orden del día de la Confederación sindical internacional, que debía celebrarse.
Hemos trabajado con el número 88 del 21 de noviembre de 1915 de Acción Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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