Un ejemplo de encendido antimasonismo en relación con la guerra en Filipinas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
Como es sabido, los sectores más reaccionarios de la sociedad, la religión y la política españolas de fin del siglo XIX consideraron que la masonería era una de las principales responsables de las guerras coloniales que terminaron con la presencia española en las Antillas y en las Filipinas. Eso permitió una renacida persecución hacia las obediencias y las logias en todos los órdenes.
En este apunte queremos acercarnos a un ejemplo del discurso antimasónico que se generó, siendo muy encendido y virulento en relación con Filipinas, y que se publicó en el número 688 de 11 de junio de 1898 en El Eco de Santiago.
Este periódico salió en Santiago de Compostela entre 1896 y 1938, siendo claramente una publicación conservadora y católica. Estuvo cerca del Partido Conservador y luego en la República mantuvo posturas cercanas a la CEDA y los monárquicos. El 1 de octubre de 1938 se fusionó con El Correo Gallego.
La nota explicaba que además de los veintitrés frailes sacrificados en Filipinas por los rebeldes que fueron calificados de masónicos, se acababa de asesinar a otros siete religiosos recoletos, a tres agustinos y a algunos párrocos. Un cura había sido colgado, quemándole luego y se había torturado a treinta soldados españoles y a civiles por “el crimen de ser fieles á su Dios y á su Patria”, mutilando sus cuerpos, rompiendo sus piernas y cortándoles las narices y las orejas.
Para el periódico gallego los masones levantados allí en armas odiaban preferentemente a los frailes y a los devotos porque supuestamente les constaba que eran los más bravos defensores del “honor patrio” en Filipinas. La religión y el patriotismo iban siempre de la mano.
El periódico llegaba a proclamar y desear que toda esa sangre derramada por los “mandileros” (en alusión al mandil de los masones) cayese sobre sus “hermanucos” y se incluía después de este término en el texto los tres puntos masónicos. Que cayese sobre todos los hermanos del orbe y para que sirviese para que los pueblos despertasen con el fin de desengañarse de la “secta masonería” y la maldijesen.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.