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Explotación de mujeres y niños en las fábricas norteamericanas en los años ochenta del siglo XIX


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los socialistas españoles, como ya hemos estudiado en distintos trabajos, explicaron, especialmente durante los primeros decenios de la existencia del Partido Socialista, que la explotación de los trabajadores era semejante, cuando no peor, en las Repúblicas, dentro de su estrategia para demostrar que la cuestión social no dependía de los regímenes políticos imperantes sino de las condiciones económicas. Una de las consecuencias de esta argumentación debe vincularse con la estrategia del PSOE para que los trabajadores abandonasen la causa republicana del momento por considerar que los partidos republicanos podían ser avanzados o progresistas, en nuestra terminología actual, pero que, al fin y al cabo, eran burgueses, es decir, que no defendían los intereses proletarios. La emancipación de los obreros solamente podía venir de la mano de partidos de clase.

Pues bien, en este contexto, en julio de 1886 el periódico El Socialista incluyó un análisis de la explotación que padecían mujeres y niños en distintos lugares de los Estados Unidos. La columna llevaba por título “Hechos, no palabras”, y con el mismo se intentaba demostrar lo que hemos expuesto anteriormente, que las formas de gobierno no disminuían ni mucho ni poco la explotación que padecían los trabajadores. Por ello no era una cuestión que debía preocupar a los socialistas y sí el buscar la unión de todos los trabajadores para destruir a la burguesía. El ejemplo de lo que se afirmaba se encontraba en Estados Unidos.

Así pues, se decía que en algunas de las ciudades manufactureras de algodón del estado de Massachussets trabajaban muchas mujeres y niños, llegando el caso de que en algunas fábricas no había trabajadores masculinos. Por eso se hablaba de “ciudades de mujeres”. Según unas estadísticas había un total de 61.246 trabajadores en las fábricas de algodón. Pues bien, 22.180 eran hombres, frente a las 31.496 trabajadoras y los 7.570 niños.

El salario que recibían las trabajadoras consistía en 40 centavos, que el periódico español traducía en 2 pesetas. La abundancia de trabajadoras mal pagadas hacia a las ciudades muy pobres. Se pensaba que los distritos manufactures de este Estado terminarían siendo todos “ciudades de mujeres”.

Por otro lado, según la Memoria del inspector de fábricas de New Jersey, el número de niños ocupados en las fábricas de dicho estado era a la altura de 1885 de 15.000. Los niños comenzaban a trabajar a la edad de nueve años en jornadas de diez horas, aunque podía subir a catorce. La mayoría no sabía leer, y no era raro que padecieran raquitismo. A la semana recibían un salario de dos dólares.

Pero la situación no era mucho mejor en el estado de New York. Allí los niños trabajaban once horas y eran vigilados y castigados con el látigo si no cumplían sus obligaciones. También en este Estado se estaba apostando por la mano de obra femenina e infantil.

Hemos trabajado con el número del 23 de julio de 1886 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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