La deserción de los obreros del republicanismo por el socialismo: una polémica en la prensa de 1886. (II)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En esta segunda entrega sobre la polémica periodística en 1886 sobre la deserción de los obreros del campo republicano al socialista nos acercamos al segundo diario citado en el anterior artículo, es decir, El Nuevo Ideal de Mataró, periódico republicano federal.
Según los socialistas este diario se estaba alarmando del supuesto éxito de la propaganda socialista, y en junio de 1886 sacó un extenso artículo titulado “A deslindar los campos”. El artículo establecía, y eso gustaba a los socialistas, que el socialismo no cabía en la República, aunque fuera federal. Eso confirmaría las tesis socialistas, y el periódico obrero se congratulaba, como decimos, de que desde el otro campo se hubiera llegado a la misma conclusión.
Lo que ocurría es que el periódico republicano lanzaba un sinfín de invectivas contra el socialismo, algo que, lógicamente, no gustaba ya tanto al periódico socialista. Pero lo más grave no eran en sí las críticas, sino que las mismas no se fundamentaban, siempre según el juicio socialista, en argumentos razonados, ya que los federales de Mataró hablaban de que la campaña de El Socialista lo que buscaba era reforzar a los partidos reaccionarios y a las instituciones del régimen. Además, si el periódico de Mataró hubiera demostrado que la doctrina socialista no se basaba en la ciencia de la observación de los fenómenos económicos, algo que los socialistas consideraban un método muy superior al de la “alquimia política burguesa”, entonces quizás hubiera conseguido que los trabajadores no siguieran las doctrinas socialistas.
El periódico catalán declaraba claramente que los socialistas eran sus enemigos, porque ellos ya lo habían establecido así. Por eso había que deslindar los campos, en alusión al título del artículo. La publicación de Mataró defendía el hecho de que como republicanos federales y demócratas deseaban que mejorase la condición de los trabajadores (el artículo se dirigía a los obreros), y por ello prometían luchar basándose en los principios de igualdad y justicia. En contraposición -decían- los socialistas prometían una revolución social “sin otro objeto ni más fundamento que vuestra felicidad”. Pero los federales consideraban que las promesas socialistas eran endebles, y el Partido obrero era inestable, incidiendo que con su estrategia lo que terminaba por hacer de forma inconsciente era fortalecer, como hemos explicado más arriba, a los partidos reaccionarios al destruir a los partidos “avanzados”.
(seguiremos)
Hemos trabajado con el número 15 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.